Fernando Fernández, Revista Visión CR.

Cuando se anunció la canonización de Carlo Acutis, la prensa lo bautizó como el primer santo del milenio.
Las estatuas de este chico tan especial lo representan con zapatos deportivos. Lleva una videograbadora o una computadora en los brazos; viste como se vestían los adolescentes italianos de principios de la década de 2000, y era diseñador web.
Carlo Acutis falleció en el año 2006 a causa de la leucemia, cuando tenía tan solo quince años. Este chico, curiosamente, pidió recibir la Primera Comunión a los seis años y desde entonces comulgaba diariamente.

Carlo -además- llevaba una vida ascética. Su familia era acomodada, pero todo lo que recibía procuraba compartirlo con las personas sin hogar de Milán. Por ello, su funeral contó con la presencia de numerosas personas que habían sido beneficiarias de los actos de caridad de Carlo.
Cuando murió, su madre, Antonia Salzano, se encontró leyendo los diversos diarios que Carlo guardaba en su ordenador. Lo que descubrió no fue a un adolescente desarrollando un pequeño plan de negocios con la posibilidad de mudarse a Silicon Valley. En realidad, se trataba de un diario repleto de reflexiones teológicas, especialmente sobre la Eucaristía, escrito por un joven de apenas quince años.
Durante el terrible sufrimiento que padeció en los once días transcurridos entre su diagnóstico y su muerte, nunca se quejó y ofreció sus padecimientos por el Papa Benedicto XVI y por toda la Iglesia Católica.

Y a través de su vida y su muerte, transformó la existencia de su madre, Antonia, quien pasó de ser una católica apática a una mujer católica devota que cursó una maestría en teología.
Carlo veía en los milagros eucarísticos una invitación para que cada persona viera el mundo de manera diferente, para que una revolución de ternura se desplegara en el corazón de cada receptor de este amor. No se limitó a los milagros, utilizándolos como argumentos en apologéticas en línea sobre la presencia real. Más bien, los presentó como íconos del amor misericordioso de Cristo, de la presencia de esa redención disponible para nosotros en cada altar de cada iglesia parroquial.

Timothy P. O’Malley, director asociado de investigación del Instituto McGrath para la vida eclesial, advierte al respecto que para Carlo, el milagro de la Eucaristía es el maravilloso misterio de la redención donde Dios habita en nosotros. El núcleo de la secularización, según Carlo, reside en el olvido, tanto de la Iglesia como de la sociedad, de que en el misterio eucarístico, el Amor mismo viene a morar entre nosotros.
«No se trata de un ritual agradable, una serie placentera de ritos estéticos que nos hacen sentir la presencia de Dios. Dios está aquí porque el Dios-hombre mora en ese altar, en los sagrarios y en el corazón humano. Nuestras vidas, como seres humanos, no pueden entenderse al margen de la materialidad del amor abnegado de Dios en Cristo, manifestado en la Eucaristía» apunta O’Malley.
Y subraya que Carlo veía en los milagros eucarísticos una invitación para que cada persona viera el mundo de manera diferente, para que una revolución de ternura se desplegara en el corazón de cada receptor de este amor. «No se limitó a los milagros, utilizándolos como argumentos en apologéticas en línea sobre la presencia real. Más bien, los presentó como iconos del amor misericordioso de Cristo, de la presencia de esa redención disponible para nosotros en cada altar de cada iglesia parroquial».
- Para su beatificación: El niño brasileño Matheus Vianna, quien a sus tres años padecía de una grave malformación congénita (páncreas anular) que le impedía comer. Sanó inexplicablemente en 2013 tras tocar una reliquia de Acutis y pedir «dejar de vomitar».

- Para su canonización: La joven costarricense Valeria Valverde, quien sufrió un grave accidente de bicicleta en Florencia de San Carlos, en Alajuela, y superó una severa hemorragia cerebral después de que su madre peregrinara a la tumba del beato en Asís, Italia.

El Vaticano confirmó el segundo milagro del beato Carlo Acutis por lo que se convierte así en el primer ‘santo milenial’ de la historia de la Iglesia. Gracias a la intercesión del joven beato, Valeria Valverde superó milagrosamente un accidente craneoencefálico.
Su madre Laura – según ha confirmado Mario Segura Bonilla, secretario adjunto del Episcopado de Costa Rica – depositó una carta carta en la tumba, en Asís, donde reposa el cuerpo del beato.
“Esta joven se curó”, señaló el sacerdote, por lo que la Conferencia Episcopal de Costa Rica ha expresado su alegría de todo el país por este segundo milagro que llevará a los altares a Acutis.

Recordó que el nuevo Santo influencer fue un joven “enamorado de la eucaristía que con solo 15 años tuvo esa fuerza de santidad, a la que estamos invitados todos nosotros. Sintamos que los santos están siempre para ayudarnos”.
La joven del milagro estudiaba en Florencia –cantón de San Carlos, en la provincia de Alajuela –cuando tuvo un accidente mientras manejaba bicicleta. Su pronóstico era reservado tras presentar graves heridas que le produjeron una fractura en el cráneo.
Esto llevó al personal médico a practicar una craneotomía para reducir la presión intracraneal. Había pocas posibilidades de sobrevivencia. Fue el 8 de julio cuando su madre peregrina viajó hacia Asís para confiar en el ciberapóstol de la eucaristía, depositando su misiva.
Mientras tanto, Valeria -ese mismo día- volvía a respirar sin ayuda mecánica y los médicos quedaron sin explicación ante el prodigio tras constatar que la chica recuperó la movilidad en miembros superiores y recuperaba el habla.
Y a las dos semanas de esta peregrinación, Valeria fue dada de alta de la unidad de cuidados intensivos y los exámenes de rigor constataron, contra todo pronóstico, que la hemorragia por contusión en su cabeza había desaparecido sin dejar rastro.

Ante el anuncio de la aprobación del segundo milagro atribuido a la intercesión del Beato Carlo Acutis, lo cual da paso a su próxima canonización, Antonia Salzano, madre del futuro santo, agradeció a Dios este acontecimiento, lo que considera un «gran regalo».
Por medio de un video en redes sociales, difundido por el Santuario de la Spogiliazione, en Asís, donde se encuentran el cuerpo de Acutis, Antonia dijo que este «es un momento importante porque todos los devotos de Carlo, esparcidos por el mundo, finalmente han visto realizarse su sueño».
«Por años se ha rezado y ha llegado relativamente temprana esta canonización», manifestó Antonia, quien también brindó un agradecimiento al arzobispo de Asís, Monseñor Domenico Sorrentino, por tener «esta intuición profética» y acompañar a la familia durante años. Allí también incluyó a la Arquidiócesis de Milán, donde vivió Carlo Acutis y realizó su obra evangelizadora de amor por la Eucaristía aprovechando la tecnología.
La madre del joven cuenta que todos los días recibe noticias de posibles milagros, gracias y conversiones que se le atribuyen a la intercesión de su hijo, lo cual les daba muchas esperanzas de que se aprobara la canonización, lo cual se han logrado gracias a un milagro ocurrido a una joven de Costa Rica, llamada Valeria Valverde, quien milagrosamente se curó de un accidente en su bicicleta que la tuvo al borde de la muerte al fracturarse el cráneo cuando cayó de su bicicleta.
En septiembre de 2022, la joven del milagro fue personalmente hasta Asís, con su madre -como apuntábamos atrás- para dar gracias a Acutis por su intercesión.

Carlo Acutis nació el 3 de mayo de 1991 en Londres (Reino Unido). Sus padres, Andrea Acutis y Antonia Salzano a los pocos meses del nacimiento se mudaron a Milán (Italia).
Desde pequeño, mostró un amor especial por Dios, aún cuando sus padres no fueran devotos. Después de su Primera Comunión, Carlo asistía a misa frecuentemente y practicaba Horas Santas antes o después de la Eucaristía.
Se confesaba semanalmente y, además, pedía a sus padres lo llevaran a peregrinar en lugares de santos y sitios de milagros eucarísticos. Y aún siendo adolescente fue diagnosticado con leucemia.
En medio de esta dura etapa, su propia madre confesó que el testimonio de fe de su hijo le produjo una profunda conversión: “Carlo me acercó a Dios”.

Carlo falleció el 12 de octubre de 2006 y fue enterrado en Asís, debido a su amor por San Francisco. Su causa de canonización comenzó en 2013. Fue declarado Venerable en 2018 y Beato el 10 de octubre de 2020.
Continuará.