Mario Arguedas, profesor de Matemáticas jubilado.

Hablar de perfección en la práctica diaria es considerado un imposible, dichosamente está el pensamiento matemático, campo donde lo inadmisible no tiene cabida, espacio donde los números, entes abstractos, tienen vida y perfección.

He de admitir que los números tienen vida fue lo que permitió al joven genio inglés Daniel Tammet, en un periodo de cinco horas enunciar, sin equivocación alguna, la secuencia de los primeros 22 512 decimales del número PI, guarismos que presentan un encadenamiento caprichoso cuyo comportamiento no ha encontrado fórmula alguna pese a los múltiples esfuerzos de los matemáticos por centenares de años. Tammet lo explica así:

La presencia de números perfectos surgió en la Grecia Clásica, siendo matemáticos como Nicómano de Gerasa(siglo I)y Teón de Esmirna (siglo II), quienes los describieron como aquellos números (naturales) cuya suma de sus divisores propios (menores que él) es el número, destacando la existencia de los primeros cuatro de la familia.

En un códice latino de 1456aparece el quinto número perfecto33155 03 36 y en 1603 Pietro Cataldi (Bolonia-Italia)descubrió dos perfectos más 85891869056 y 1374381691328; luego el matemático suizo Leonhard Euler(1703-1783) aseguró que todos los números perfectos son pares (todavía hoy eso está por demostrarse) y derivó otros más, empleando para ello los números primos de Mersenne. En la actualidad se conocen 52 números perfectos.
Establecida la familia de los números perfectos y por la ley de tricotomía, surgen consecuentemente dos núcleos familiares adicionales:

La mayoría delos números abundantes son pares: 12, 18, 20, 24, 30, 36, 40, 42, 48, 54, 56, 60, 66, 70, 72, 78, 80, 84, 88, 90, 96, 100, 102, 104, 108, 112, 114, 120,…, siendo el primer abundante impar el945.
Los números deficientes no guardan un comportamiento particular, aunque por lógica puede deducirse que todo número primo es deficiente:1, 2, 3, 4, 5, 7, 8, 9, 10, 11, 13, 14, 15, 16, 17, …
Concluyo el artículo con un pensamiento de Richard Courant (matemático alemán, siglo XX):
“La Matemática como una expresión de la mente humana refleja la voluntad activa, la razón contemplativa, y el deseo de perfección estética.”