ÊTHOS: Ética de la personalidad

ÊTHOS: Ética de la personalidad

César Fernández Rojas, educador jubilado.

 

 

«El temperamento es el material con que la naturaleza nos dota; el carácter es la obra que cada uno hace de sí mismo; y la ética es la brújula que orienta esa construcción hacia la convivencia justa». José Ortega y Gasset (Meditaciones del Quijote, 1914).

No existe una definición única de la personalidad; he tomado a Morris y Maisto para su descripción: la personalidad es la organización relativamente duradera de características, disposiciones y patrones de conducta que distinguen a una persona y la hacen única. (Cfr. Morris, C. G. & Maisto, A. A. (2009). Introducción a la Psicología. 13ª edición. Pearson Educación de México).

Qué es la personalidad?. Todos en nuestra vida cotidiana, hemos… | by Estefania Andrade | Psicopatología y personalidad 2020–1 | Medium

Su estructura integra dos dimensiones fundamentales: el temperamento, base biológica y heredada, y el carácter, de construcción social y cultural. En este artículo: Êthos: Ética de la personalidad, el acento recae en la formación psicológica y educativa, cómo rasgos individuales que se convierten en proyecto ético, centrado en la construcción individual. (El destacado es propio).

La personalidad no se localiza en un órgano único, sino que emerge de la actividad integrada del cerebro y su interacción con el entorno. Se construye en la red cerebral que integra los sistemas límbicos y corticales. Se distinguen dos grandes dimensiones:

  1. Temperamento (base biológica):

El temperamento regula la reactividad emocional, la motivación y la búsqueda de novedad. (La expresión “búsqueda de novedad” proviene de la psicología y la neurociencia, especialmente de los estudios de Cloninger sobre temperamento. Se refiere a la tendencia innata de algunas personas a explorar lo desconocido, asumir riesgos y sentirse atraídas por estímulos nuevos). Su plasticidad es limitada, lo que le confiere estabilidad a lo largo del tiempo.

El temperamento se fundamenta en estructuras subcorticales del sistema límbico y en circuitos neuroquímicos que regulan la reactividad emocional y motivacional. La amígdala y el hipotálamo median ante respuestas instintivas de miedo, agresividad y placer; el hipocampo vincula la memoria emocional con experiencias pasadas; y los sistemas dopaminérgico y serotoninérgicos modulan la búsqueda de novedad, la motivación y la estabilidad afectiva. Estas bases neurobiológicas confirman el estado innato y relativamente estable del temperamento.(Panksepp, 1998; Cloninger, 1987).

Psicología: tipos de temperamento y sus características

La personalidad se configura como la síntesis entre el temperamento —su raíz biológica— y el carácter —su construcción cultural y ética—, siendo el temperamento el fundamento sobre el cual se edifica el carácter y se orienta a la vida moral. La personalidad evoca la idea de un árbol, donde el temperamento son las raíces invisibles que sostienen el crecimiento visible del carácter.

Según la teoría de la neurociencia afectiva de Jaak Panksepp (1998), los sistemas emocionales primarios —localizados en estructuras subcorticales como la amígdala y el hipotálamo— constituyen la base innata de la reactividad emocional y motivacional, lo que se aproxima al concepto de temperamento como raíz biológica de la personalidad.

Referencia:Panksepp, J. (1998). Affective Neuroscience: The Foundations of Human and Animal Emotions. Oxford University Press. [Panksepp, J. (1998). Neurociencia afectiva: Los fundamentos de las emociones humanas y animales. Oxford University Press.Existe traducción oficial al español con este título.]

Cloninger, C. R. (1987). A Systematic Method for Clinical Description and Classification of Personality Variants.Archives of General Psychiatry, 44(6), 573–588. [Cloninger, C. R. (1994). Inventario de Temperamento y Carácter (TCI): Guía para su desarrollo y uso. San Luis: Centro de Psicobiología de la Personalidad, Universidad de Washington].

El temperamento y carácter infantil, ¿se hereda o se forma?

Existen momentos de la vida en los que el temperamento emerge con fuerza en la vida social y puede interferir o tensionar el carácter. Esto ocurre porque el temperamento, al ser la base biológica y emocional, tiene una carga de reactividad que a veces desborda la regulación aprendida del carácter.

Ejemplos de momentos claves:

  • Infancia y Adolescencia

El temperamento se manifiesta con mayor intensidad: impulsividad, timidez, irritabilidad o entusiasmo.

El carácter aún está en formación, por lo que la regulación social y ética es más frágil.

  • Situaciones de estrés o crisis

Bajo presión, el temperamento puede imponerse: reacciones emocionales intensas, agresividad, miedo o retraimiento.

El carácter puede verse debilitado y la conducta, entonces, se orienta más por la biología que por la reflexión.

  • Momentos de cambio vital (duelos, rupturas, éxitos inesperados)

El temperamento aflora en la forma de respuestas emocionales inmediatas.

El carácter necesita tiempo para reequilibrar y orientar esas emociones hacia decisiones responsables.

Conflicto social: características, causas, tipos y ejemplos

  • Contextos sociales conflictivos

El temperamento puede chocar con normas externas (ejemplo: alguien muy espontáneo en un ambiente rígido).

El carácter actúa como mediador, pero puede verse sobrepasado si la presión social es muy fuerte.

Síntesis: El temperamento es como la energía en estado natural, sin pulir: emerge en situaciones intensas. En cambio, el carácter es el filtro y la brújula: regula, orienta y socializa esa energía. En ciertos momentos de la vida, el temperamento puede interferir con el carácter, pero esa tensión es también la oportunidad para que el carácter se fortalezca y la personalidad se haga más madura.

Referencia:Panksepp, J. (1998).Op. Cit.Affective Neuroscience: The Foundations of Human and Animal Emotions.

  1. Carácter (base social y aprendida):

Se fundamenta en la corteza prefrontal para regular la toma de decisiones, el autocontrol y la integración de normas sociales. La corteza prefrontal regula y orienta la conducta personal y social. En la corteza orbitofrontal y dorsolateral para permitir evaluar las consecuencias y orientar la conducta hacia metas concretas.

Qué entendemos por carácter?

El carácter, moldeado por la experiencia educativa y cultural, introduce regulación consciente, dirección ética y adaptación social. Gracias a la plasticidad cerebral, el carácter es modulable: se construye mediante buenos hábitos, valores y normas de vida que orientan la conducta hacia metas éticas y sociales.

Referencia: Damasio, A. (1994). Descartes’ Error: Emotion, Reason, and the Human Brain. New York: Putnam Publishing. [Damasio, A. (1994). El error de Descartes: La emoción, la razón y el cerebro humano. Barcelona: Editorial Crítica.Traducción al español, publicada en la colección Drakontos, Grupo Planeta].

Interacción dinámica:

La personalidad surge de la interacción entre eltemperamento (innato) y elcarácter (aprendido), generando un perfil único en cada individuo, entre la fuerza emocional y la regulación racional, configurando la manera singular en que cada ser humano piensa, siente y actúa en el mundo.

La plasticidad cerebral nos permite cambiar y aprender a lo largo de la vida - Ciencia UNAM
La plasticidad cerebral nos permite cambiar y aprender a lo largo de la vida.

La plasticidad cerebral permite que la experiencia y la cultura modifiquen los circuitos neuronales, configurando virtudes, valores y estilos de vida. En este sentido, la interacción entre temperamento (de base neurobiológica) y carácter (formado por aprendizaje y cultura) produce la estructura activa de la personalidad, que se expresa en gestos, lenguaje y acciones, por medio de la conducta. (Cloninger, 1994; Panksepp, 1998).

La personalidad se puede comprender como la síntesis(integra múltiples dimensiones: biológica, psicológica, social, cultural) neurodinámica (es la capacidad de la personalidad para ajustarse a nuevas experiencias mediante la plasticidad cerebral)que organiza la vida psíquica y orienta a la conducta humana. Su primera función es integradora, pues articula las dimensiones biológicas del temperamento que comprende las capacidades cognitivas y emocionales, con las experiencias sociales y culturales que conforman el carácter.

Gracias a esta integración, la personalidad otorga coherencia y continuidad a la identidad personal. Al mismo tiempo, cumple una función reguladora, ya que modula la expresión de los impulsos innatos mediante la mediación del carácter y los buenos hábitos, transformando la energía emocional en una acción consciente y socialmente aceptada.

Adaptágenos y neuroplasticidad cerebral | GinExeltis

Esta regulación permite que la persona ejerza autocontrol, tome decisiones éticas y ajuste su comportamiento a las exigencias del entorno. Finalmente, la personalidad desempeña una función adaptativa, al facilitar la interacción con el medio, la construcción de vínculos sociales y la orientación hacia proyectos vitales. En este sentido, el temperamento aporta la base biológica de la reactividad emocional y la motivación, mientras que el carácter introduce la dimensión normativa, la dirección ética y cultural que da sentido a la conducta y a la adaptación social.(El destacado es propio).

El carácter se fundamenta en la corteza prefrontal y orbitofrontal, regiones que permiten la deliberación, la planificación, la inhibición de impulsos y la integración de normas sociales. Es allí donde se asienta la racionalidad, porque estas áreas hacen posible evaluar consecuencias, tomar decisiones conscientes y orientar la conducta hacia fines éticos.(El destacado es propio).

Referencias: Cloninger, C. R. (1994). The Temperament and Character Inventory (TCI): A guide to its development and use. Op. cit. [Cloninger, C. R. (1994). Inventario de Temperamento y Carácter (TCI): Guía para su desarrollo y uso. San Luis: Centro de Psicobiología de la Personalidad, Universidad de Washington].

El carácter nos pone a salvo de las fieras - La mente es maravillosa

Panksepp, J. (1998). Op. Cit.Affective Neuroscience: The Foundations of Human and Animal Emotions. Oxford University Press.

La persona es el ser, es la categoría ontológicadel ser humano en su dignidad esencial. La personalidad es el modo de ser. Es la configuración psicológica y social que distingue a cada individuo. Se erige a partir del temperamento y el carácter.La personalidad origina un perfil único en cada individuo, entre la fuerza emocional y la regulación racional, configurando la manera singular en que cada ser humano piensa, siente y actúa en el mundo.(El destacado es propio).

 

La racionalidad humana.

La racionalidad humana se caracteriza por ser normativa, lógica, reflexiva y orientada a fines, y se fundamenta en el carácter más que en el temperamento. Un autor clave que la estudia es Keith Stanovich, quien distingue entre inteligencia y racionalidad, subrayando que esta última implica la capacidad de tomar decisiones conscientes y evitar sesgos cognitivos.

Características esenciales de la racionalidad humana:

  • Normatividad: Es la capacidad de evaluar acciones y creencias según criterios de corrección o justificación.
  • Lógica: Usa reglas formales y consistentes para razonar y evitar contradicciones.

OBJETO DE ESTUDIO DE LA LÓGICA

  • Reflexividad: Facultad de revisar y corregir las propias creencias y decisiones.
  • Orientación a fines: Dirige la conducta hacia objetivos conscientes, evaluando medios y consecuencias.
  • Autonomía – Heteronomía: Actúa conforme a principios deliberados, no solo por impulsos emocionales o instintivos.

 

Referencia:

Stanovich, K. E. (2009). What Intelligence Tests Miss: The Psychology of Rational Thought. Yale University Press.

Stanovich, K. E. (2016). The Rationality Quotient: Toward a Test of Rational Thinking.MIT Press.

Equilibrio entre autonomía y heteronomía.

El carácter se erige como un equilibrio dinámico: La autonomía aporta la capacidad de decidir, proyectar un rumbo personal y capacidad para integrar información interna (emociones, memoria, razonamiento) y generar decisiones conscientes. (El destacado es propio).

La heteronomía recuerda que esas decisiones se inscriben en un tejido social que exige responsabilidad y regulación de la conducta ante las normas externas, sociales o culturales, que se internalizan en circuitos neuronales. La plasticidad cerebral es el puente que permite que el ser humano aprenda a moverse entre ambos polos, construyendo un carácter ético que combina libertad y convivencia. (El destacado es propio).

OBJETO DE ESTUDIO DE LA LÓGICA

La neurociencia contemporánea muestra que autonomía y heteronomía no son polos absolutos, sino dimensiones interdependientes: la autonomía surge de la capacidad cerebral de autorregulación, pero siempre en diálogo con normas externas que se internalizan en las redes neuronales. Esta dicotomía se convierte en un campo de tensión ética y social, donde la plasticidad cerebral permite que el ser humano oscile entre la libertad de decidir y la necesidad de convivir bajo reglas compartidas.Ambas dimensiones son inseparables y se entrelazan en la configuración del carácter y la personalidad.

La dicotomía entre heteronomía y autonomía, vista desde la neurociencia contemporánea, se interpreta como la tensión entre la regulación externa de la conducta y la capacidad interna del cerebro para generar decisiones autorreguladas. Autores como Antonio Damasio, Jaak Panksepp y Martha Nussbaum han vinculado esta tensión con procesos emocionales, sociales y éticos, mostrando que la autonomía nunca es absoluta, sino situada en redes neuronales y contextos sociales.El cerebro funciona como una red integrada, por lo que la autonomía siempre está modulada por la heteronomía y viceversa. (Referencias infra. Cit.)

Tipos de inteligencia: Conoce cuáles son y en qué se diferencian

Inteligencia como potencia cognitiva.

La inteligencia constituye la potencia cognitiva del ser humano Jung & Haier, 2007; Stanovich, 2009, 2016):es la capacidad de procesar información, resolver problemas y adaptarse a nuevas situaciones. Neurocientíficamente, se sustenta en redes distribuidas —especialmente la corteza prefrontal y parietal— que permiten flexibilidad y aprendizaje. Sin embargo, la inteligencia es fundamentalmente instrumental: provee medios, pero no determina fines. Puede desplegarse como ingenio creativo o como astucia manipuladora, sin que ello implique necesariamente orientación ética.(Referencias infra. Cit.)

 

Racionalidad como brújula normativa.

La racionalidad, en contraste, es la brújula normativa que evalúa fines, consecuencias y valores, orientando la acción hacia la coherencia y la verdad. Keith E. Stanovich ha subrayado que la racionalidad es distinta de la inteligencia: mientras la inteligencia mide la capacidad de procesamiento, la racionalidad mide la calidad de las decisiones en relación con objetivos y normas. Por ello, la racionalidad se integra directamente en el carácter, constituyendo su núcleo normativo y regulador.

Referencias:

Damasio, A. (1994).El error de Descartes: La emoción, la razón y el cerebro humano. Barcelona: Editorial Crítica. (Título original: Descartes’ Error: Emotion, Reason, and the Human Brain. New York: Putnam Publishing.)

Damasio, A. (1999).El sentimiento de lo que ocurre: Cuerpo y emoción en la construcción de la conciencia. Barcelona: Editorial Crítica. (Título original: The Feeling of What Happens: Body and Emotion in the Making of Consciousness. New York: Harcourt Brace.)

Damasio, A. (2010).Y el cerebro creó al hombre. Barcelona: Editorial Destino. (Título original: Self Comes to Mind: Constructing the Conscious Brain. New York: Pantheon Books.)

Jung, R. E., & Haier, R. J. (2007). The Parieto-Frontal Integration Theory (P-FIT) of intelligence: Converging neuroimaging evidence. Behavioral and Brain Sciences, 30(2), 135–154.

Panksepp, J. (1998).Affective Neuroscience: The Foundations of Human and Animal Emotions. New York: Oxford University Press.

Nussbaum, M. C. (2001).Upheavals of Thought: The Intelligence of Emotions. Cambridge: Cambridge University Press.

Nussbaum, M. C. (2011).Creating Capabilities: The Human Development Approach. Cambridge, MA: Harvard University Press.Cloninger, C. R. (1994).The Temperament and Character Inventory (TCI): A guide to its development and use. St. Louis, MO: Center for Psychobiology of Personality, Washington University.

  1. Dimensión ética y social del carácter:

El carácter es la configuración estable de hábitos, virtudes y disposiciones que orientan la conducta moral y social. En éste se integran tanto la racionalidad como la inteligencia, aunque de manera diferente: la racionalidad se incorpora como virtud constitutiva, mientras que la inteligencia se convierte en recurso que el carácter puede dirigir hacia fines constructivos o destructivos. La inteligencia no es parte esencial del carácter, como sí lo es la racionalidad, pero se transforma en sabiduría práctica cuando el carácter la gobierna para el bien social y personal.

Las 15 características de la ética más destacadas

En síntesis: La inteligencia es la capacidad, la racionalidad es la orientación normativa y el carácter el espacio ético donde ambas se encuentran y se convierten en vida moral. Sin carácter, la inteligencia se dispersa en ingenio sin dirección; con carácter, se convierte en sabiduría práctica.(El destacado es propio).

Referencia: Stanovich, K. E. (2009). What Intelligence Tests Miss: The Psychology of Rational Thought. Yale University Press.Stanovich, K. E., West, R. F., & Toplak, M. E. (2016). The Rationality Quotient: Toward a Test of Rational Thinking. MIT Press.

El carácter humano se configura como una dialéctica permanente: se construye en un diálogo constante entre tensiones nunca resueltas de una vez por todas. Es como una balanza que oscila, pero que busca equilibrio en cada situación de vida: la autonomía no puede desligarse de la heteronomía, el impulso emocional de la razón, ni la potencia cognitiva de la orientación normativa. Cada tensión se integra en una síntesis superior, sin anular las polaridades, y el carácter se fortalece precisamente en esa negociación constante. Igual que en la dialéctica hegeliana, cada superación de un conflicto abre un nuevo nivel de libertad y responsabilidad.(El destacado es propio).

La función ética del carácter consiste en transformar la energía emocional del temperamento en decisiones racionales y morales, convirtiendo lo biológico en vocación humana y proyecto ético-cultural. Asimismo, toda decisión individual está modulada por la pertenencia a un grupo y por la internalización de normas sociales. La ética aparece como marco regulador que orienta esa plasticidad: las decisiones deben ser responsables, virtuosas y respetuosas de la convivencia. Para Aristóteles el ser humano es un zoon politikon, en Kant la autonomía moral requiere principios y deberes universales compartidos, y autores contemporáneos como Damasio, Panksepp y Nussbaum han mostrado que la integración entre emoción, razón y vida en comunidad es constitutiva de la conducta humana. (Referencias infra. Cit.)

La educación y la plasticidad del cerebro

La educación y plasticidad cerebral son mecanismos que inscriben valores y normas en la estructura neuronal. Cada aprendizaje fortalece o debilita conexiones sinápticas que orientan la conducta hacia lo justo, lo correcto y lo adecuado.

Eric Kandel ha demostrado cómo la memoria y el aprendizaje modifican la arquitectura cerebral, explicando por qué la educación deja huella duradera en el carácter. La experiencia vivencial y subjetiva, por su parte, activa sistemas límbicos y redes corticales que configuran la manera en que interpretamos el mundo. Antonio Damasio subraya que la identidad y el carácter emergen de la interacción entre cuerpo, emoción y razón, siempre situados en un contexto social.

De este modo, la integración filosófico-neurocientífica muestra que el carácter se forja en la educación (dimensión normativa) y en la experiencia subjetiva (dimensión existencial). La plasticidad cerebral convierte esas influencias externas (heteronomía) y vivencias internas (autonomía) en rasgos duraderos. El carácter humano es, entonces, un tejido dinámico donde la educación aporta normas y valores compartidos, y la experiencia subjetiva aporta singularidad y libertad. Ambos se consolidan en la estructura cerebral, generando un equilibrio entre autonomía y heteronomía.(El destacado es propio).(Referencias infra. Cit.)

La conciencia ética y morales parte de las funciones del carácter.En Kant, la conciencia moral es la voz interior que recuerda el deber; en Aristóteles, la phronesis permite discernir lo justo en cada situación; en Adela Cortina, la conciencia moral es sensibilidad ética vinculada a la razón cordial. (El destacado es propio).

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La conciencia ética, en cambio, se orienta hacia principios y valores que estructuran la vida correcta en sociedad, como señala Paul Ricoeur al definirlacomo aspiración a la vida buena con y para los otros en instituciones justas. La plasticidad cerebral es la base biológica que permite que tanto la educación como la experiencia vivencial se inscriban en el sistema nervioso, integrando valores universales y principios normativos en la identidad ética. (El destacado es propio).

Finalmente, el temperamento cumple una función complementaria: es la materia prima emocional sobre la que el carácter se esculpe. El temperamento influye en la predisposición ética —un temperamento empático facilita la internalización de normas prosociales, mientras que uno impulsivo exige mayor trabajo educativo—.El carácter, mediante educación y experiencia, transforma esa base emocional en hábitos virtuosos y acciones concretas. Así, el temperamento es el tono de fondo, y el carácter es la escultura ética que se forma sobre él.(El destacado es propio).

Referencias:

  • Stanovich, K. E. (2009). What Intelligence Tests Miss: The Psychology of Rational Thought. Yale University Press.
  • Stanovich, K. E., West, R. F., & Toplak, M. E. (2016). The Rationality Quotient: Toward a Test of Rational Thinking. MIT Press.
  • Damasio, A. (1999). The Feeling of What Happens. Harcourt.
  • Damasio, A. (2010). Self Comes to Mind: Constructing the Conscious Brain. Pantheon.
  • Panksepp, J. (1998). Affective Neuroscience: The Foundations of Human and Animal Emotions. Oxford University Press.
  • Nussbaum, M. (2011). Creating Capabilities. Harvard University Press.
  • Kandel, E. (2006). In Search of Memory. Norton.
  • Cortina, A. (2007). Ética de la razón cordial. Paidós.
  • Ricoeur, P. (1990). Soi-même comme un autre.
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