Danna Navarro Segura, estudiante universitaria.

El mercado laboral de Costa Rica enfrenta actualmente causas estructurales que requieren un análisis profundo sobre cómo se reparten las oportunidades laborales de las personas.
Desde hace tiempo, se ha observado una prioridad hacia los hombres en el proceso de contratación. Esta realidad está respaldada por los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Según estas estadísticas, las mujeres enfrentan el desempleo y mayores barreras para poder entrar al mundo del trabajo. Esto se debe a los prejuicios sociales que asocian al hombre con una mayor disponibilidad laboral, mientras que a las mujeres se les atribuye las labores del hogar o el cuido, disminuyendo sus oportunidades de crecimiento profesional.
Esta situación se presenta especialmente con las personas jóvenes, donde los empleadores favorecen los perfiles masculinos, lo que genera una desigualdad de género que afecta el desarrollo del país.
Es fundamental cambiar la visión que mide el éxito de un país sólo por la cantidad de dinero que produce. El objetivo real del trabajo debe ser la producción de bienes y servicios que benefician a la sociedad. Cuando el enfoque de un país es «producir dinero», se ignora que lo que verdaderamente importa es que la riqueza provenga de los hombres y las mujeres que crean para mejorar la vida de los demás.

Al excluir a las mujeres o a los jóvenes por falta de experiencia, el país pierde un potencial valioso que podría estar aumentando la producción nacional de estos bienes y servicios.
Para lograr que esta producción de bienes y servicios sean productivos, es necesario fortalecer la educación profesional con un enfoque de igualdad.
Es necesario que tanto hombres como mujeres tengan acceso a las habilidades que el mercado exige, como el dominio de idiomas y el mapeo de tecnologías.
Y esto debe ser un puente que elimine la brecha de género, permitiendo que las mujeres dejen de ser vistas en roles tradicionales y que se puedan integrar en sectores de la economía. Si se invierte en esto, se garantiza que el país cuente con una fuerza laboral capaz de resolver los problemas de la sociedad, asegurando un crecimiento que sea justo para todas las familias.
La realidad en las oficinas y empresas de Costa Rica es muy diferente a lo que dicen en la publicidad sobre la igualdad. Hoy en día, la discriminación hacia las mujeres se nota cuando les hacen preguntas incómodas en las entrevistas de trabajo, como si piensan tener hijos o cómo van a cuidar a su familia, obligándolas muchas veces a aceptar peores salarios o trabajos informales.

Además, al cerrarle las puertas a los jóvenes con la excusa de que «no tienen experiencia», el país está perdiendo a personas con muchas ganas de trabajar y nuevas ideas. Esto no es solo un problema de números; es una injusticia que frena el futuro de todos.
En conclusión, para que Costa Rica logre un desarrollo real, es necesario dejar de darle preferencias a los hombres en el empleo y empezar a valorar el talento de cada persona por igual.
Como hemos visto, el objetivo de nuestro país no es solamente generar dinero, sino asegurar la producción de bienes y servicios que sea productiva y de calidad para la sociedad, sin sobrecargar al Estado y a empresas que trabajan juntos para eliminar la sobrecarga de tareas que sufren las mujeres, sería mucho mejor. Solo así podremos construir un país más justo y moderno, donde cada persona tenga la oportunidad de salir adelante con su propio talento.

Seguir como estamos hoy no solo está mal, sino que también daña la economía del país. Si el gobierno y los jefes de las empresas solo se preocupan por ganar dinero en lugar de pensar en el bienestar de la gente, vamos a seguir dejando toda la carga de la casa a las mujeres y limitando el crecimiento de Costa Rica.
No podemos hablar de desarrollo si dejamos a la mitad de la población de lado. Es hora de hacer leyes y dar oportunidades reales de contratación, porque el verdadero progreso no se logra guardando la plata en pocas manos, sino dejando que el talento de cada costarricense sea el motor que saque al país adelante.