- Hay cintas que se alejan del ruido callejero para inundar de belleza el corazón del espectador. En esta nota le recomendamos una de las mejores.
Adriana Núñez, periodista Visión CR
Desde otro ángulo, estas letras de hoy vuelven a enfocarse en las personas adultas mayores, no para subrayar una vez más sus necesidades emocionales, físicas o mentales o hacer énfasis en el cuidado y atención que merecen, sino para destacar todo lo que esos seres humanos -enriquecidos por largos años de vivencias- tienen a su haber para compartir con aquellos que quieran recibir -y aprender- del tesoro de la experiencia.
Y la mejor manera para hacerlo es invitándoles a buscar una hermosa película que ilustra magistralmente esa simbiosis entre individuos de distintas generaciones: unos comenzando a vivir y otros terminando de pulir su paso terrenal, unidos singularmente por características comunes: livianos de equipaje, abiertos al mundo que los rodea y completamente dispuestos a centrar mente y corazón, en la invaluable tarea de paladear el sorpresivo devenir del momento presente.

Abuelos y nietos, familiares o amigos a pesar de la distancia de los años; adultos mayores y generaciones mucho más jóvenes pueden intercambiar, para beneficio mutuo -pero sobre todo para los de menor edad- gloriosos recuerdos, ejemplos, historias de resiliencia, consejos prácticos, sentimientos y valores que contribuyen a levantar ánimos, a llenar vacíos afectivos y a trazar horizontes de optimismo, autoestima y esperanza.
Una película inolvidable
Este mes en el que, como mencioné en el artículo publicado el pasado lunes, hay conmemoraciones que promueven el respeto por los adultos mayores, recordé una película que vio la luz hace más de dos décadas. La localicé en la plataforma de YouTube donde aparece bajo el nombre en inglés “Mrs. Palfrey at the Claremont” o como “Prohibido morir aquí” según fue titulada una de sus versiones en español. Y nuevamente la disfruté.
Basada en un libro de la novelista inglesa Elizabeth Taylor (1912-1975), el último que vio la luz -en 1971- en vida de la autora, la cinta, que se estrenó en 2005, explora con sutileza, profundidad emocional y magníficas interpretaciones, la historia de una elegante y culta anciana viuda, quien entabla una entrañable amistad con un joven escritor, Ludovico o “Ludo” como cariñosamente le conocen. al que hace pasar como si fuese “su nieto”, para evitar que los demás residentes del hotel de retiro donde fue a recalar, descubran su soledad.

El encuentro de ambos personajes, totalmente casual, se produce cuando la Señora Palfrey, abrumada por el desinterés de su único y verdadero nieto, a quien le ha dejado múltiples recados telefónicos a lo largo de varios meses, y debido al distanciamiento de su hija, en medio de su agitación, apura el paso para regresar al hotel y sufre una caída. El accidente sucede justo al frente de la ventana de un pequeño estudio subterráneo londinense, desde donde Ludo, el novel escritor y músico callejero, se percata del suceso, apresurándose a socorrerla.
A partir de ahí, surge entre ambos la sincera empatía que los lleva a entablar una inigualable relación de cariño, apoyo y mutua confidencia. La conexión entre el joven y la “abuela” a medida que comparten tiempo juntos, se va transformando en un lazo profundo y auténtico, demostrando que la verdadera familia no tiene necesariamente la misma sangre sino que a veces, es la que cada persona elige.
La historia, que nos muestra los grandes beneficios que la interacción positiva entre distintas generaciones brinda a los involucrados, alcanza al final un giro cargado de emotividad, pero al mismo tiempo realista, no solo porque ilustra lo que implican el peso de los años y la fragilidad de la existencia, sino también porque muestra claramente las bondades que el afecto y la orientación adecuada generan en los más jóvenes.

El papel de la Señora Palfrey está interpretado por la Dama Joan Plowright (1929-2025) aclamada actriz británica de teatro y cine, célebre por sus versátiles caracterizaciones y por su matrimonio con el icónico actor Laurence Olivier. Además, ella fue ganadora de varios Globos de Oro y estuvo nominada al premio Óscar. Falleció el año pasado tras una larga carrera artística.
Por su parte, el personaje de Ludovico, está a cargo de Rupert Friend, actor, guionista y director nacido en octubre de 1981 en Oxfordshire, Gran Bretaña, quien es mundialmente conocido por sus papeles como el agente de la CIA Peter Quinn, en la serie de Netflix «Homeland», y por interpretar a Mr. Wickham en «Orgullo y prejuicio» (2005) y al teniente Kotler en «El niño con el pijama de rayas» (2008).
Quizás el filme que hoy le recomendamos, pueda llegar a su corazón y al de otros lectores y de alguna manera transformarlo, y quizás su impacto sea mucho mejor que las palabras y los mensajes. No obstante, quiero terminar esta nota con la sencilla frase pronunciada por el Papa Francisco durante la última etapa de su pontificado:
«Los abuelos son el eslabón entre generaciones, para transmitir a los jóvenes la experiencia de vida y de fe.»