Fernando Fernández, Revista Visión CR.

Argentina y Alemania.
Argentina, sin cuatro de sus titulares por suspensión, se atrincheró en su propio campo buscando llegar a la tanda de penales.La resistencia sudamericana se rompió en el minuto 85. El árbitro señaló una polémica falta en el área sobre Rudi Völler. El lateral Andreas Brehme ejecutó el penal de manera implacable para marcar el 1-0 definitivo.
Con este resultado, Alemania Federal levantó su tercera Copa del Mundo, un título con una enorme carga simbólica para una nación en pleno proceso de reunificación tras la caída del Muro de Berlín.
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La FIFA tomó nota de esta situación. Dos años después, en 1992, se implementó la prohibición al arquero de tomar el balón con las manos tras el pase de un compañero con el pie. Esta modificación aceleró el ritmo del juego y transformó el desarrollo del futbol moderno.
Detalles clave del partido
El gol decisivo: El árbitro uruguayo Edgardo Codesal sancionó una discutida falta dentro del área del defensa argentino Roberto Sensini sobre el alemán Rudi Völler, que Brehme transformó en el único tanto del encuentro.
El contexto histórico: Fue la primera y única vez que dos selecciones se enfrentaban en finales consecutivas de la Copa del Mundo, ya que Argentina había derrotado a los alemanes en México 86.
Hitos del encuentro: Argentina pasó a la historia por ser el primer equipo en no anotar ningún gol en una final mundialista, además de ser el primer campeón defensor en llegar a la final y perderla.
Las bajas de Argentina: La albiceleste llegó diezmada al partido decisivo, sin jugadores clave como Claudio Caniggia, Ricardo Giusti y Julio Olarticoechea por acumulación de tarjetas y expulsiones en la semifinal.

La peor final de la historia: Fue la primera final de un Mundial donde uno de los equipos (Argentina) no logró marcar ningún gol y sufrió dos expulsiones. Se definió por un polémico penal de Andreas Brehme.
La caída del campeón: En el partido inaugural, la modesta selección de Camerún dio la gran sorpresa al derrotar 1-0 a la Argentina de Diego Maradona.
El récord de Camerún: Los africanos se convirtieron en el primer equipo de su continente en llegar hasta los cuartos de final, inmortalizando a su veterano jugador Roger Milla y su celebración bailando makossa.

El invicto de Zenga: El arquero local, Walter Zenga, estableció un récord histórico en los Mundiales al mantener su valla invicta durante 517 minutos.
El baile de los suplentes: Claudio Paul Caniggia se perdió la gran final por acumulación de tarjetas amarillas tras cometer una falta en el partido contra Italia.
Cultura y datos técnicos
Noches mágicas: La canción oficial «Un’estate italiana» (compuesta por Giorgio Moroder e interpretada por Gianna Nannini y Edoardo Bennato) sigue siendo considerada una de las mejores y más nostálgicas bandas sonoras en la historia de los Mundiales.
La mascota «Ciao»: Rompió con el diseño de animales o personas comunes, presentando un muñeco hecho de cubos geométricos con los colores de la bandera italiana y un balón de fútbol como cabeza.
El balón Etrusco: Fue la primera pelota de un Mundial fabricada con una capa interna de espuma negra de poliuretano, lo que la hacía totalmente impermeable, más ligera y más rápida.

Costa Rica en el Mundial de Italia
La participación de Costa Rica en el Mundial de Italia 90 es considerada la mayor gesta en la historia del fútbol del país. En su primera aparición en una Copa del Mundo, la selección tica sorprendió al mundo al avanzar a los octavos de final, siendo eliminada por el seleccionado de Checoslovaquia.
La selección fue dirigida por el técnico serbio Velibor «Bora» Milutinović y se destacó por su gran orden táctico, coraje y el talento de sus figuras.
Debut histórico (11 de junio): Costa Rica sorprendió al planeta fútbol derrotando 1-0 a Escocia en el estadio Luigi Ferraris de Génova, con un memorable gol de Juan Arnoldo Cayasso.
El duelo ante Brasil (16 de junio): La «Sele» jugó un partido muy ordenado y digno en Turín, cayendo por la mínima (0-1) ante una potencia mundial como Brasil.
Clasificación épica (20 de junio): En uno de los partidos más recordados de la historia nacional, Costa Rica remontó y venció 2-1 a Suecia. Los suecos se adelantaron, pero Róger Flores empató de cabeza y Hernán Medford, con una corrida legendaria, selló el pase a la siguiente ronda.

Octavos de final (23 de junio): El sueño mundialista llegó a su fin en Bari al ser derrotados 1-4 por Checoslovaquia, logrando el histórico tanto del descuento por medio de Rónald González.

Al reseñar Italia ’90, el periodista deportivo del Los Angeles Times, Grahame Jones, insistió en que era necesario tomar medidas para aumentar la cantidad de goles y poner fin a la mentalidad cínica de “no perder a toda costa” que dominaba el juego.
La FIFA no pasó por alto estas críticas. Esto quedó patente en el informe técnico del torneo, que describió la final entre Argentina y Alemania Occidental —una victoria por 1-0 para esta última— como “una pésima muestra del fútbol”.

El informe no se equivocaba. En retrospectiva, la final se caracteriza por faltas intencionadas, la primera tarjeta roja en una final de la Copa del Mundo y numerosas simulaciones, incluyendo la caída de balón —una táctica que los jugadores utilizan para engañar a los árbitros y obtener un fallo favorable—.
De hecho, la jugada que derivó en el penalti que marcó Alemania Occidental se considera ampliamente un caso de simulación. Ese partido ilustró el fútbol poco imaginativo y defensivo que se practicó durante todo el torneo.
Sepp Blatter, entonces secretario general de la FIFA y posteriormente su presidente, que fue reprendido, concluyó que “algo falla en este deporte”. Sus principales preocupaciones, compartidas por muchos dentro de la comunidad futbolística, eran la pérdida de tiempo, las faltas intencionadas y el espectáculo que abundaron en Italia 90.