Óscar Álvarez Araya, politólogo´.


Se le reconoció como uno de los responsables de política monetaria más influyentes en los Estados Unidos y en el mundo durante finales del siglo XX y principios del siglo XXI.
Nació en la ciudad de Nueva York el 6 de marzo de 1926. Su padre, Herbert Greenspan, procedía de una familia judía de origen rumano y su madre, Rose Goldsmith, provenía de una familia de judíos húngaros.
Realizó sus estudios formales de economía en la Universidad de Nueva York dónde obtuvo su Bachillerato summa cum laude en 1948, su Maestría en 1950 y su Doctorado en 1977.
En 1952 conoció y se hizo amigo y discípulo de Ayn Rand, escritora y filósofa creadora del Objetivismo. Greenspan estuvo en el Colectivo Objetivista durante la década del cincuenta. Allí obtuvo sus inclinaciones favorables a la economía de libre mercado, derechos de propiedad y la desregulación financiera. Sin embargo, la misma Señora Rand tenía desde entonces dudas de Greenspan como hombre con inclinaciones doctrinarias y filosóficas y más bien le notaron desde entonces una inclinación a subir en la escala social y a tener éxito profesional como algo más importante que adherirse a una doctrina económica o política. Hipótesis que luego se fue confirmando conforme Greenspan desarrolló su impresionante carrera como funcionario público hasta llegar a las cumbres del poder en la ciudad de Washington.

Desde joven desarrolló una brillante carrera como consultor económico privado que le generó un cierto desahogo financiero.
De 1974 a 1977 fue Presidente del Consejo de Asesores Económicos bajo la presidencia de Gerald Ford y entre 1982 y 1988 fue Director del Consejo de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos.
Cuando fue nominado y electo presidente de la Reserva Federal algunos viejos colegas del grupo de Rand pensaron que ya Greenspan había traicionado sus principios originales pero otros lo defendieron diciendo que haría todo lo posible por aplicar sus principios desde su nueva posición de poder en el Banco Central.
Durante la década del noventa a Greenspan se le llamó “el Maestro” de la economía y fue muy elogiado porque la economía estadounidense pasaba por una fase de crecimiento sostenido, baja inflación y desempleo relativamente reducido.
El estilo de hablar de Greenspan llegó a ser conocido como “Greenspeak”. Era deliberadamente ambiguo, complejo y técnico.
Su tono era frío, analítico, objetivo, sereno, extremadamente cauteloso y siempre tratando de evitar reacciones bruscas en los mercados financieros.

Las tasas de interés fueron el principal instrumento de política monetaria de Greenspan durante sus años al frente de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Las aplicó con pragmatismo, tacto, prudencia y gradualidad.
Varios analistas escribieron que Greenspan consolidó la independencia y el prestigio de la Reserva Federal como institución encargada de la estabilidad monetaria. Como presidente se distinguió por su manejo rápido de crisis y turbulencias financieras, su estilo flexible y su lenguaje muy técnico y apropiado para salir de las situaciones complejas, como la crisis del 11 de setiembre.
Greenspan compartió con su colega y compatriota Milton Friedman la máxima de que “la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario” y durante sus mandatos en la Reserva Federal siempre tuvo como objetivo fundamental alcanzar la baja inflación.
También compartió la gran mayoría de las ideas de Friedman favorables a la desregulación en general y la desregulación financiera en particular así como las críticas a los impuestos altos y al keynesianismo. Hasta el punto de que varios analistas ubican a Greenspan como uno de los economistas monetaristas de la escuela de Friedman.
Sin embargo, también existieron diferencias entre ambos. Friedman no confiaba en los bancos centrales y más bien andaba promoviendo reemplazar o eliminar de alguna forma a la Reserva Federal.
En fin que Friedman era escéptico respecto de los bancos centrales y Alan Greenspan era el flamante presidente del banco central de los Estados Unidos durante los gobiernos de Reagan, Bush padre, Clinton y Bush hijo.
Y cuando estaba ya fuera del cargo y disfrutando del retiro llegó la crisis financiera de 2008 y entonces varios analistas buscando responsables coincidieron en afirmar que las políticas monetarias de Greenspan contribuyeron indirectamente a crear las condiciones que desembocaron en la crisis.

Como escribió el economista Ryan McMacken, “Antes de la crisis financiera de 2008, Greenspan fue considerado casi como un superhombre en su liderazgo de la Directiva de la Reserva Federal y se le acreditó un rol de liderazgo en el fuerte crecimiento económico de finales de los 90 y principios del siglo XXI. Más tarde, sin embargo, se empezó a considerar que mucho del crecimiento económico que se le atribuía se trató de una enorme burbuja creada a través de estímulos monetarios.” De manera que el gran líder de la Reserva Federal tuvo momentos de ascenso y de declinación y tanto seguidores devotos como detractores. El tiempo le irá dando la razón, tal vez, tanto a sus seguidores como a sus detractores.
Si me parece que el economista estadounidense Alan Greenspan además de estudiar economía en la Universidad de Nueva York, también se nutrió de la filosofía y de los principios del Objetivismo de Ayn Rand en su juventud y posteriormente leyó y compartió las ideas de libertad y monetarismo del economista Milton Friedman.

Pero sobre todo Greenspan fue un hombre de acción con estrella, un pragmático suprapartidista que encontró su techo profesional como presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos. Desde allí condujo con éxito la política monetaria de su país y también indirectamente de la economía mundial en los tiempos de la globalización.
Recibió la Medalla Presidencial de la libertad en el año 2005, entre otros numerosos honores.
Mis más sentidas condolencias para los familiares y amistades de Greenspan por el fallecimiento a sus 100 años del gran referente de los banqueros centrales.