Luis Paulino Vargas Solís, economista y académico.

El Mossad es, oficialmente, el Instituto de Inteligencia y Operaciones Especiales o, mejor dicho, es la agencia de espionaje israelí especializada en operaciones de “inteligencia” en el exterior (otras agencias cumplen similares funciones a lo interno).
El Mossad tiene, a su haber, un “currículo vitae” de horror. Algo realmente tenebroso.
Acusada de múltiples asesinatos selectivos extrajudiciales, obviamente ilegales, en los que se asesina no solo a la persona que había sido fijada como objetivo del crimen, sino que a menudo se provoca la muerte a personas que nada tenían que ver con la cuestión (tales son las eufemísticamente llamadas “víctimas colaterales”).

Así, por ejemplo, fuentes tan reputadas y prestigiosas como la DW alemana hablan de que, entre 2000 y 2007, el Mossad habría realizado 210 asesinatos extrajudiciales, a los cuales se sumaron 129 víctimas “colaterales”.
Un caso famoso, y más reciente, fue el de las explosiones en cadena de miles de “bípers” (buscapersonas) y “walkie-talkies” que el Mossad habría provocado en Líbano entre el 17 y 18 septiembre de 2024.
Querían eliminar a milicianos de Hezbolá –objetivos extrajudiciales en todo caso– pero el carácter de la operación, eminentemente terrorista, implicó la muerte o lesiones graves para miles de civiles, incluidos niños.
También hay acusaciones contra el Mossad por violación de la soberanía de diversos estados y cargos de tortura y violencia sexual.

Súmesele a lo anterior que el Mossad ha sido señalado como parte del aparato de terror del Estado y el ejército de Israel en su genocidio contra la población civil palestina en Gaza, los asesinatos de civiles en Cisjordania y las operaciones de limpieza étnica, despojo y desplazamiento de su población.
Hay evidencias que, además, vinculan a el Mossad con el NSO Group, la corporación privada israelí que produce el peligrosísimo software espía Pegasus, el cual tiene una gran capacidad para infiltrar los teléfonos celulares.
Fuentes tan reconocidas como The New York Times y Amnistía Internacional han documentado el uso de Pegasus para el espionaje de figuras de alto perfil.

Se sabe que en El Salvador ha sido utilizado por el gobierno de Bukele para vigilar y perseguir a periodistas críticos.
Teniendo presente tan escalofriante palmarés ¿a quién se le ocurre que una agencia como Mossad pueda ser un “colaborador” apropiado en el combate contra el contrabando y la evasión de impuestos?
La idea es, por principio, estúpida y desatinada. Claramente el Mossad no fue creado ni jamás ha funcionado para cumplir ese tipo de laborales.
Las intenciones de A. de Jesús Chaves y de L. Virginia Fernández, son, sin la menor duda, otras y no son, ni remotamente, intenciones decentes.
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