Erwin Wino Knohr*, Revista Visión CR.
Muchos se han preguntado qué ha pasado con Alajuelense.
¿Será que está atravesando algo parecido a lo que los dioses griegos le impusieron a Sísifo, al que condenaron eternamente a empujar una roca hasta lo alto de una montaña, desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso en un tormento sin fin que la hace consciente de su desgracia?
En los últimos cinco años, 2021-2026, logró tres títulos centroamericanos (el del 2024 en forma invicta), Recopa en 2025 frente a Herediano, Torneo de Copa en el 2025 frente a Puntarenas y el título nacional 31 venciendo a Saprissa.

Durante ese quinquenio tuvo ocho entrenadores hasta el recién destituido Ismael Rescalvo, pasando por Oscar Ramírez, Alexandre Guimaraes, Andrés Carevic (dos veces), Fabián Coito, Albert Rudé y Luis Marín. Tres ticos, dos españoles, un argentino/mexicano, y un uruguayo.
Con los tres ticos no le fue mal. Guimaraes que inició un proceso de cero y fue cuando llenaron las arcas con la venta de jugadores y que luego esta camada fue exprimido por Ramírez cuando destituyeron a Guima, consiguieron buena parte de los títulos de Alajuelense.

Con Carevic no les fue mal durante el quinquenio escrutado: Una Copa Centroamericana (2023) y ese mismo año el Torneo de Copa. Con los españoles y el uruguayo lograron acentuarse en el fracaso.
Actualmente Alajuelense se encuentra como Ulises en el Canto XI en La Odisea, que narra su descenso al inframundo y el héroe se encuentra con el espíritu de Agamenón, que regresó triunfal de la guerra de Troya y que después de ser agasajado con un gran banquete por los suyos, fue traicionado y asesinado por su esposa Clitemnestra y su primo Egisto.
La Liga tiene un problema estructural que no la deja consolidarse. Un presidente con poco o ningún poder de mando, un exdirector deportivo que desde España sigue influyendo en las decisiones deportivas, exdirectivos que creen tener el camino que deben seguir y el grupo de mandos medios que tienen el poder para minar cualquier iniciativa diferente que los saque de la organización.
¿Tienen culpa los jugadores? Cuando un equipo no gana, o al menos no es convincente en su juego, se culpa a los jugadores como los únicos causantes del mal momento. No se pueden excluir, pero el que la Liga tenga este descalabro deportivo no es de jugadores y para ser resuelto deben hacerlo limpiando la desgastada maquinaria que la hace funcionar como equipo.
Quizás como el espectro de Agamenón recomendó a Ulises, Alajuelense si quiere regresar a ser protagonista, lo haga sin alardes ni fuegos artificiales sino más bien “por la puerta de atrás”.
*Máster en Comunicación. Lic. en Periodismo. Lic. en Educación Física. Entrenador de futbol y baloncesto.
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