Nacido en Austria en una familia de madre judía y padre protestante, con la llegada del nazismo su madre decidió bautizarlo para salvarlo y lo alistó en las juventudes hitlerianas. Aún así estaba obligado a usar el brazalete amarillo y vivió escondido en un sótano hasta 1944 cuando ya era evidente que los judíos desaparecían de la noche a la mañana.
Quizás por esta infancia se cambió el nombre varias veces (casi lo hacía como una obra de arte en sí) y a veces Hundertwasser era conocido como Stowasser, Regentag o Dunkelbunt. «Yo tengo muchos nombres y soy muchas personas. Soy pintor, arquitecto, ecologista… Hay tantas cosas que hacer que yo siempre digo: me gustaría ser diez Hundertwasser para hacer diez veces más cosas. Como eso no puede ser al menos puedo tener muchos nombres».
Nómada, Hundertwasser vivió en cientos de lugares, casi siempre sin dinero pero creando arte. Sus influencias básicas eran sus paisanos Schiele y Klimt,, pero hay numerosas cosas en su obra que recuerdan a muchos otros artistas como es el caso de Hokusai, Klee o TRousseau.

Ni una línea recta existe en sus cuadros (ni en sus edificios): «La utilización ciega, cobarde y estúpida de la línea geométrica recta, ha convertido nuestras ciudades en baldíos desolados desde el punto de vista estético, espiritual y ecológico…». Más bien abundan las espirales y siempre tintadas en intensos colores.
Le interesó mucho la temática ecológica. El mundo debería ser un paraíso lleno de color y líneas curvas y en su arte quería transportarnos a este Edén: «Un cuadro bueno está lleno de magia. Te hace sentir feliz, hace reír, o llorar, pone las cosas en marcha. Debe ser como una flor, como un árbol. Debe ser como la naturaleza. Es algo que se añora cuando no está».
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Imaginémonos un mundo en el que la arquitectura y el arte se entrelazan con la naturaleza de tal manera que casi se vuelven indistinguibles. Un lugar donde los edificios se funden con el paisaje, creando espacios que no solo son bellos sino también ecológicamente responsables.
Friedensreich Hundertwasser, cuyo nombre completo era Friedrich Stowasser, fue un artista y arquitecto austriaco nacido el 15 de diciembre de 1928 en Viena, Austria, y fallecido el 19 de febrero de 2000.
Hundertwasser fue conocido por su estilo único, colorido y orgánico, que se caracteriza por sus formas ondulantes, la incorporación de elementos naturales y la repetición de patrones y colores vibrantes en sus obras.
Hundertwasser desarrolló un profundo amor por la Naturaleza y el arte, lo que influyó en su estilo artístico único.

Inspirado en artistas como Gustav Klimt, Egon Schiele y Paul Klee, Hundertwasser comenzó a experimentar con formas y colores vibrantes. Sus obras se caracterizan por líneas onduladas, estructuras orgánicas y patrones repetitivos que reflejan la riqueza y diversidad de la naturaleza.
Su trabajo también muestra la influencia de la filosofía y las prácticas artísticas de diferentes culturas, como el arte popular eslavo, el modernismo catalán de Antoni Gaudí y la arquitectura tradicional japonesa.
La arquitectura como lienzo
La visión artística de Hundertwasser no se limitó a la pintura y el grabado. También se adentró en el mundo de la arquitectura, diseñando edificios que desafiaban las convenciones y celebraban la conexión entre el arte y la naturaleza.
Sus construcciones, como la Casa Hundertwasser en Viena y la Waldspirale en Darmstadt, Alemania, se destacan por sus fachadas coloridas, ventanas asimétricas y jardines en los techos, que reflejan su creencia en la importancia de unir el arte, la arquitectura y el entorno natural.

Hundertwasser trabajó como «médico-arquitecto», una profesión que el mismo se inventó, y cuyo fin es modificar y embellecer estructuras ya existentes, estructuras estériles, sin carácter ni fuerza.
Con este talante Hundertwasser embelleció la fachada de la fábrica de Rosenthal en Selb, San Francisco, del 5 al 12 de diciembre de 1982, se organizó la «Semana de Hundertwasser«, y presentó dos pósters para Greenpace y la sociedad Jacques Cousteau. Su conferencia sobre arquitectura más memorable tuvo lugar en San Francisco en la sede del equipo de arquitectos Skidmoro, Owings and Merrill.
En una entrevista le preguntaron: ¿Por qué se hace pintor una persona? A lo que Hundertwasser respondió: Por razones diferentes. Los verdaderos pintores porque quieren ser sacerdotes, pintar es una especie de actividad religiosa. Es una forma de ver el mundo, de reconocer la belleza que nos rodea y de aumentar esa belleza. El pintor es de una especie diferente al resto de la gente. Todo en él es diferente de lo que rodea a los demás (tanto si gusta como si no): su estilo de vida, el ambiente de su hogar, su vivienda, su habitación, su jardín…

La espiritualidad en su obra
Para Hundertwasser, el arte y la naturaleza eran manifestaciones de lo divino, y a través de su obra buscaba expresar su profundo respeto y admiración por la belleza y la complejidad del mundo natural.
Su enfoque espiritual se refleja en la simbología y la iconografía presente en sus pinturas y edificios, que a menudo incluyen elementos que representan el ciclo de la vida, la interconexión entre todas las cosas y la búsqueda del equilibrio y la armonía. No sóloplasmó su amor por la Naturaleza en su arte, sino que también se convirtió en un activista mediambiental comprometido.
A lo largo de su vida, luchó por la conservación del medio ambiente, promovió prácticas sostenibles y abogó por un enfoque más consciente y respetuoso hacia la Tierra.
Sus ideas ecológicas se plasman en sus edificios, que incorporan tecnologías sostenibles, sistemas de recolección de agua de lluvia y jardines en los techos para mejorar la eficiencia energética y la calidad del aire.

Reciclar a los muertos
Hundertwasser: Al entrar en una era ecológica, vemos que no hay residuos, nada muere, todo está continuamente vivo, sólo que se transforma en otras formas; y esta no es una filosofía religiosa; son sólo hechos.
Debido a una concepción errónea, el Juicio Final, la resurrección, la gente tiene las mismas creencias que los antiguos egipcios: si se puede mantener a un hombre con su apariencia física, después del Juicio Final seguirá vivo. Pero esto no es así.
Hoy se entierra a los muertos de manera anti-ecológica. Los muertos se pudren en un féretro a cuatro metros bajo tierra. Las raíces de los árboles no pueden regenerase. Además los muertos están separados del cielo y de la tierra por una losa de cemento y flores artificiales.
El hombre debería ser enterrado sólo a medio metro, o dos pies bajo tierra. Luego allí debería plantarse un árbol. Debería ser enterrado en un ataúd degradable, de forma que cuando se plante un árbol encima, el árbol se beneficie de su sustancia, y lo cambie por sustancia de árbol.

Cuando se visita una tumba no se visita a un hombre muerto, se visita a un ser vivo que se acaba de transformar en árbol. Sigue viviendo en el árbol.
Un enfoque innovador y visionario
El estilo único y la filosofía ecológica de Hundertwasser lo convierten en un pionero en el campo del arte contemporáneo y la arquitectura. A través de su trabajo, demostró que el arte y la naturaleza pueden coexistir en perfecta armonía, inspirando a generaciones de artistas y arquitectos a pensar en formas más sostenibles y creativas de diseñar y construir.
El compromiso de Hundertwasser con la protección del medio ambiente y la promoción de prácticas sostenibles sigue siendo un ejemplo inspirador para todos. Su vida y obra nos recuerdan la importancia de cuidar nuestro planeta y respetar la belleza y la diversidad de la naturaleza.
Hundertwasser: En mis cuadros, las formas no son ricas, los colores sí. En realidad, las formas son muy pobres.
No sé dibujar. No sé esculpir. No se me dan bien los cuadros que no utilizan el color. No sé dar sombras muy bien, la luz y la sombra no son mi punto fuerte.
Mi punto fuerte es el color, eso se me da bastante bien, aunque últimamente tenga dudas sobre lo que hago, porque un mundo de colores, como yo lo concibo, quizá no sean tan natural.

Su estilo inconfundible y su enfoque ecológico han dejado una huella indeleble en el mundo del arte contemporáneo y la arquitectura.
A través de su vida y obra, Hundertwasser nos enseña que el arte y la naturaleza pueden coexistir en armonía y que todos podemos ser parte de la solución para proteger y preservar nuestro preciado entorno natural.
Entonces, la próxima vez que veas una obra de Hundertwasser o un edificio inspirado en su estilo, recuerda que el arte y la naturaleza pueden ser, de hecho, la mejor combinación.
Friedensreich Hundertwasser fue un artista y arquitecto excepcional que supo combinar su pasión por el arte y el amor por la naturaleza de una manera única y visionaria.