
Durante uno de los más concurridos bailes de fin de año, celebrado en el elegante Teatro Nacional de la ciudad capital, en que la sociedad costarricense recibía alegre y jubilosamente el Año Nuevo y al cual se asistía de rigurosa etiqueta, el popular y recordado humorista nacional, el popular Cholo Obregón, dejó olvidado en el guardarropa su abrigo, su inseparable compañero, que a fuerza de resistir innumerables noches frías, se hallaba bastante deteriorado.
Al día siguiente Obregón fue a recogerlo.
El encargado de la guardarropía del teatro, Manuel Antonio Castro, le dijo:
«Cholo: aquí está su abrigo!»
Entonces, Miguel Angel Obregón tomó la prenda y empezó a mirarla y a remirarla; a darle vueltas y más vueltas. Viendo esto Castrito, le dijo:
«Cholo, le aseguro que este abrigo es el suyo». Y el genial humorista le respondió de inmediato:
-«Sí Castrito, tiene usted razón, pero tenía la esperanza de llevarme otro que fuera más nuevo!!» …

*caricatura de Álvaro García López (Garlo)