Redacción y agencias.
Es poco probable que la evaluación inicial de los servicios de inteligencia europeos caiga bien al presidente Trump, que actualmente está enfrascado en una pelea con sus propias agencias de espionaje sobre el impacto de los ataques estadounidenses contra tres instalaciones nucleares iraníes.

Se cree que las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido siguen intactas tras los ataques estadounidenses a las principales instalaciones nucleares del país, según informó ayer jueves el ‘Financial Times’, citando a funcionarios europeos.
El periódico, que cita a dos personas informadas de las evaluaciones preliminares de los servicios de inteligencia, afirmó que las capitales europeas creen que las reservas iraníes de 408 kilogramos de uranio enriquecido hasta niveles próximos a los de armamento no se encontraban en Fordow y que podrían haber sido trasladadas antes de los ataques estadounidenses del domingo.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, rechazó el jueves las afirmaciones de que se hubiera trasladado uranio desde cualquiera de las instalaciones nucleares iraníes. «Estuvimos observando de cerca y no hubo indicios para Estados Unidos de que se hubiera trasladado uranio enriquecido», declaró.

El éxito militar no sería tan «espectacular» como lo consideró Trump
Ayer jueves, el director de la CIA, John Ratcliffe, dijo que los ataques habían causado «graves daños» a las instalaciones nucleares iraníes después de que un informe filtrado restara importancia al alcance de la operación. Según Ratcliffe, los sitios clave habían sido destruidos, pero podrían ser reconstruidos en el «transcurso de los años».
Pero no llegó a respaldar las afirmaciones de Trump de que la operación contra el programa nuclear iraní había sido un «éxito militar espectacular» que había arrasado las instalaciones.
Las afirmaciones de Trump fueron apoyadas por la Comisión de Energía Atómica de Israel, que dijo el miércoles que los ataques estadounidenses e israelíes habían dejado el sitio de enriquecimiento subterráneo de Fordow «inoperable».
El ayatolá Jamenei resta importancia al impacto de los ataques

En su intervención en la cumbre de la OTAN en La Haya, el miércoles, Trump rechazó esa evaluación, insistiendo en que los espías de su país no tenían la imagen completa y defendió su propia conclusión de que las bombas y misiles estadounidenses asestaron un golpe aplastrante.
En sus primeras declaraciones públicas desde que Irán e Israel acordaron un alto el fuego que puso fin al conflicto de 12 días, Jamenei dijo que la evaluación de Trump había sido «exagerada». «No pudieron lograr nada significativo», dijo Jamenei en un mensaje de vídeo difundido por la televisión estatal.
La operación militar estadounidense
Estados Unidos lanzó ataques el domingo contra tres instalaciones nucleares iraníes: Fordow, Natanz e Isfahan. En Fordow, que está enterrada en las profundidades de una montaña al norte de la ciudad de Qom, bombarderos furtivos estadounidenses lanzaron varias bombas de 14.000 kilos, derrumbando la entrada y dañando la infraestructura.
Pero la propia instalación no fue destruida, según los servicios de inteligencia estadounidenses. El programa nuclear iraní en curso fue el centro del reciente conflicto con Israel, que las autoridades israelíes consideran una amenaza exiostencial para su país.

El programa de enriquecimiento de uranio podría seguir antes de lo esperado
Anteriormente, Irán estaba sujeto a un acuerdo nuclear internacional conocido como Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés), por el que el país recibía un alivio de las sanciones a cambio de límites estrictos a sus actividades nucleares.
Durante su primer mandato, el presidente Donald Trump retiró a Estados Unidos del pacto en 2018, tachándolo del «peor acuerdo jamás negociado» y aplicando nuevas sanciones a Irán.
Desde entonces, los demás firmantes del acuerdo se han esforzado por mantener a Irán en el cumplimiento, pero Teherán considera el acuerdo nulo y ha continuado con el enriquecimiento de uranio, que en los niveles actuales se sitúa en el 60%.
Se trata de una cifra técnicamente inferior a los niveles de armamento del 90%, pero muy superior al 3,67% permitido por el JCPOA. Irán sostiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos y puramente civiles.