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Un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de la ONU destacó que el agujero de ozono sobre la Antártida fue menor en 2024 que en años recientes, en lo que calificó como una “buena noticia científica para la salud de las personas y del planeta”.
“Hoy, la capa de ozono se está recuperando“, declaró el secretario general de la ONU, Antonio Guterres. “Este logro nos recuerda que cuando las naciones prestan atención a las advertencias de la ciencia, el progreso es posible”.
La OMM, al publicar su Boletín del Ozono 2024, afirmó que la disminución del agotamiento “se debió en parte a factores atmosféricos naturales que impulsan las fluctuaciones interanuales”. Sin embargo, destacó que la tendencia positiva a largo plazo observada “refleja el éxito de la acción internacional concertada”.
El boletín se publicó para conmemorar el Día Mundial del Ozono y el 40º aniversario de la Convención de Viena, que reconoció por primera vez el agotamiento del ozono estratosférico como un problema mundial.
A esta convención de 1975 le siguió el Protocolo de Montreal, firmado en 1987, cuyo objetivo era eliminar gradualmente las sustancias que agotan la capa de ozono, presentes principalmente en equipos de refrigeración, aire acondicionado y aerosoles.

Hasta la fecha, dicho acuerdo ha permitido la eliminación gradual de más del 99% de la producción y el consumo de sustancias controladas que agotan la capa de ozono, según la OMM.
“Como resultado, la capa de ozono está en vías de recuperarse a los niveles de la década de 1980 para mediados de este siglo, lo que reducirá significativamente los riesgos de cáncer de piel, cataratas y daños a los ecosistemas debidos a la exposición excesiva a los rayos UV”, añadió.
Recuperación inicial
El boletín determinó que la profundidad del agujero de ozono, que aparece sobre la Antártida cada primavera, registró un déficit máximo de masa de ozono de 46,1 millones de toneladas el 29 de septiembre del año pasado, por debajo del promedio de 1990-2020.
La OMM destacó un inicio relativamente lento, con un agotamiento tardío del ozono observado durante septiembre, seguido de una recuperación relativamente rápida tras alcanzar el déficit máximo.
“Este inicio tardío persistente se ha identificado como un sólido indicio de la recuperación inicial del agujero de ozono antártico”, afirma el boletín.
La OMM y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente copatrocinan una evaluación científica del agotamiento del ozono cada cuatro años.
La evaluación más reciente, de 2022, indicó que, si se mantienen las políticas actuales, la capa de ozono debería recuperarse a los valores de 1980 (antes de la aparición del agujero) alrededor de 2066 en la Antártida, 2045 en el Ártico y 2040 en el resto del mundo.

