En una de sus expresiones más aplaudidas por los congresistas republicanos presentes dijo que “El primer deber del gobierno de los Estados Unidos es proteger a sus ciudadanos estadounidenses y no a los inmigrantes ilegales”. Los congresistas demócratas permanecieron en silencio.
En materia de geopolítica internacional, el presidente reconoció a Marco Rubio como el mejor Secretario de Estado que hayan tenido los Estados Unidos. Con esas palabras lo puso por encima de Henry Kissinger, lo cual son palabras mayores. Rubio es además el actual Secretario de Seguridad Nacional en la potencia del norte.
Con tales elogios se nota que ya el discurso tuvo un tono de campaña electoral con vistas a las elecciones de medio término en noviembre próximo. Para tal contienda electoral Trump ha venido promoviendo al tándem J.D. Vance y Marco Rubio.

También destacó como logros de su primer año de la administración Trump 2.0 la solución negociada de 8 guerras en el ámbito internacional, por lo cual, sin embargo, no recibió el ansiado Premio Nobel de la Paz.
Y resaltó los esfuerzos que se están realizando por dar una salida diplomática a la guerra entre Rusia y Ucrania que el 24 de febrero cumplió cuatro años desde el inicio.
El espíritu de Trump y de Putin en Anchorage, Alaska, sigue inspirando las reuniones de negociación que impulsa Washington entre las partes en el conflicto entre Moscú y Kiev. Trump repitió por enésima vez que “esa guerra no se habría producido si él hubiera ganado las elecciones en 2020”.
En política internacional se trató de un discurso enfilado contra el régimen de Irán, al que acusó de matar a 30,000 personas civiles durante las recientes manifestaciones en Teherán. También recordó su hazaña durante su primera administración cuando liquidó al General Soleimani en un operativo quirúrgico de las nuevas tecnologías. Y dijo que “a Irán como primer patrocinador del terrorismo internacional no le va a permitir el acceso a las armas nucleares”.

En la América Latina se concentró en la guerra contra los carteles del narcotráfico, ahora definidos como organizaciones terroristas y al fentanilo como nueva arma de destrucción masiva.
Se atribuyó la victoria por el abatimiento del líder máximo del mayor cartel del narcotráfico en México. Se refería, desde luego al operativo del Ejército mexicano con apoyo de inteligencia de la DEA que liquidó a Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “el Mencho” jefe máximo del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el pasado domingo 22 de febrero.
La DEA ofrecía 15 millones de dólares por la información que condujera a su captura. Aunque el mejor escenario para Trump hubiera sido capturar vivo a “el Mencho” y lograr su extradición a los Estados Unidos.
Pero una vez que fue capturado por los efectivos del Ejército mexicano murió en el trayecto a la Ciudad de México. Para Trump y para la DEA “el Mencho” valía más vivo que muerto.
Así también en su discurso Trump destacó como gran logro de su administración la captura, extracción y encarcelamiento de Nicolás Maduro, jefe de estado de Venezuela y del Cartel de los Soles quien ahora permanece recluido en una cárcel de Nueva York a la espera de ser juzgado por sus delitos.
Al mismo tiempo condecoró con la Medalla de Honor del Congreso al conductor del helicóptero del que se capturó a Maduro en la operación quirúrgica del pasado 3 de enero. Anunció que habrá otras condecoraciones en una ceremonia en la Casa Blanca para los soldados que participaron en el operativo.
