Erwin Wino Knohr*, Revista Visión CR.
La frase de Ricardo Jiménez, expresidente de Costa Rica, «los escándalos solo duran tres días», se une a la muy célebre: ” el muerto al hoyo y el vivo al boyo”.
Ambas caen de perla en el futbol nacional, dos días después de quedar fuera del Mundial de Futbol. El bochinche en la prensa y la opinión pública dejó de ser un escándalo, y con la pasividad del tico se ve este fracaso como algo normal.
Hay algunas réplicas en este temblor, como las lanzadas por Leonardo Vargas, presidente del Cartaginés, que culpa del descalabro a Jafet Soto porque le dicta a Osael Maroto las decisiones deportivas. ¿Será que renuncia Soto y Maroto a la Federación al ser señalados como los culpables?

Después del descalabro en la Federación, sus miembros dejaron claro que son un organismo privado, aunque cuando les conviene se declaran de interés público, sobre todo para proteger a los que forman parte de su petit comité y para no tener que justificar y dar cuentas de los gastos en que incurren.
Da risa, cuando dicen algunos entendidos que Costa Rica perdió más de $100 millones por quedar eliminados del mundial. Primero es prudente aclarar que el país no perdió un cinco. Tal vez dejó de ganar $100 millones, lo que es muy diferente a perder algo que se había ganado, porque los vendedores de televisores, los bares, los programas deportivos, y el turismo en general tendrán los mismos ingresos durante el mundial.

Cuando jueguen las selecciones de Argentina, España, Alemania, Portugal, Francia, o los partidos de las semifinales y final, los bares y restaurantes estarán llenos.
Las lágrimas de los jugadores después de su papelón, las palabras del “Piojo” haciéndose la víctima y el comunicado de prensa de los dirigentes, llevan a la conclusión que los perdedores no fueron el entrenador, el turismo o los bares y restaurantes. Los derrotados son esos directivos que buscaron vender sus jugadores, y el negocio en ciernes de los agentes que los representan.
¿Alguien se cuestionó quién hizo el negocio con la contratación del “Piojo” Herrera y el director de selecciones nacionales, ambos mejicanos? ¿Quién le hizo la alineación al “Piojo” frente a Honduras? ¿Quién le indicaba las convocatorias al entrenador? ¿Por qué el “Piojo” lucía tan amigable, como dijeron por ahí, con el corazón en la mano en sus declaraciones?

Muy extraño que en la última convocatoria llamara jugadores que están en Europa pero no juegan. La explicación es que están a punto de terminar la pasantía y si no los compran deben volver al país.
Pobre el equipo Cartaginés en este campeonato que, por las declaraciones de su presidente, sin duda será perjudicado fuera y dentro de la cancha.

Pero no habrá drama. Dos días después del luto futbolístico, de nuevo el campeonato nacional vuelve como el paliativo para olvidar las penas. Los agentes a colocar a sus representados y los dirigentes esperando cómo son campeones con sus equipos para nivelar el negocio.
Otra vez volveremos a la misma cantaleta: los medios de comunicación replicarán lo que dicen los entrenadores y los dirigentes, criticarán el arbitraje, aumentarán los dimes y diretes, y los chismes del VAR en el BAR subirán de tono.
Al fin la esencia de nuestro futbol es mantener el poder, porque el ego de cada uno es tan grande que no los deja pasar por la puerta del éxito.
** El autor tiene una Maestría en Comunicación. Licenciatura en Periodismo y Educación Física. Además es entrenador de Futbol y Baloncesto
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