Redacción VISION CR/Agencias
Mientras en nuestro planeta Tierra algunas sociedades siguen inmersas en eternas discusiones políticas, problemas de ingobernabilidad, violencia, carencias alimentarias o simplemente porque muchas personas han olvidado cómo conducirse éticamente y mantener sanos lazos de comunicación entre seres humanos, investigadores y científicos cuya disciplina y rigor de trabajo los mantiene atentos al Universo del que formamos parte, continúan maravillando a grandes y chicos con los descubrimientos y noticias más recientes.
Entre ellas, destacan el aviso de la NASA que da cuenta de la selección de 10 nuevos astronautas, el anuncio de indicios de vida pasada en Marte por parte del robot Perseverance y la detección de un asteroide que se convertirá en una «segunda luna» para la nuestro planeta hacia el año 2083.
Es preciso recordar que durante los años posteriores a la misión de Apolo 17 -es decir, por tres décadas- distintos mandatos presidenciales de los Estados Unidos comenzaron a desfinanciar a la NASA con recortes presupuestarios. No obstante, la nueva administración del país, que lidera el republicano Donald J. Trump, ha indicado que “la nación volverá a ser punta de lanza en investigación y descubrimientos a nivel espacial, para lo cual contará con el financiamiento y recursos necesarios”.

Buen momento para esta renovación pues la Estación espacial Internacional (EEI), la cual según publicaciones del diario español El País, ha estado habitada permanentemente desde el año 2000, sirviendo como un icono de la cooperación internacional en el espacio, “estaría dando señales de fatiga en relación a importantes elementos técnicos”, por lo cual, de acuerdo con declaraciones de Joan Anton Català, divulgador científico especialista en temas de astronomía y astrofísica, “tras más de dos décadas en órbita, podría alcanzar el final de su vida útil en tan solo un lustro, es decir, alrededor de 2030”.
Ubicada a 400 kilómetros de altura, la EEI representa “nuestra frontera en el espacio”, ha dicho el científico, “un laboratorio único que permite realizar experimentos imposibles en la Tierra. Entre ellos, los efectos de la ingravidez en los astronautas, así como la pérdida ósea y muscular, estudios que son esenciales para avanzar en la medicina y otras ciencias”
Pese a dificultades, la ciencia estelar sigue avanzando
No obstante la reducción de recursos, en los últimos años se han resuelto varios misterios espaciales que han redundado en grandes avances científicos. Entre ellos destacan:
El descubrimiento de la Materia Oscura, los estudios mediante Inteligencia Artificial (IA) en relación con los Agujeros Negros, el hallazgo de galaxias distantes a la Vía Láctea, y la revelación en torno a la edad del Universo del cual formamos parte.
Y mas noticias recientes asombran al mundo:

Miles se han maravillado ante la imagen captada el 21 de julio de este año, por el telescopio espacial Hubble de la NASA, del cometa interestelar 3I/ATLAS cuando se hallaba a 365 millones de kilómetros de la Tierra.
Y el pasado miércoles 19 de noviembre, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA por sus siglas en inglés) reveló nuevas fotografías del cometa tomadas desde Marte por dos orbitadores y un róver.
Se trata de las imágenes más cercanas a las que pueda llegar cualquiera de las naves espaciales de la agencia, las cuales podrían informar sobre nuevos detalles del cometa, que se ha constituido en el tercer objeto procedente del exterior del sistema solar, descubierto hasta ahora.
Tras más de un mes y medio sin difundir información, la NASA ha compartido imágenes recientes recopiladas por ocho de sus misiones científicas en diferentes puntos del sistema solar.
Desde la diminuta nave que va en busca del asteroide Psyche hasta varias sondas en Marte, pasando por telescopios espaciales como el Hubble, las imágenes fotográficas y señales que los artefactos de investigación han captado, ayudan a que la comunidad científica tenga una idea mucho mas amplia de cómo es realmente dicho objeto astronómico.

El cometa, que se detectó por primera vez en julio, gracias al Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS, por sus siglas en inglés) -una red de defensa planetaria financiada por la NASA y formada por cinco telescopios ubicados en diferentes puntos de la Tierra- indicó que el cometa 3I/ATLAS procede de algún otro lugar de nuestra galaxia. Todo indica que no supone amenaza alguna para la Tierra, pues su máxima aproximación, prevista para el 19 de diciembre, se estima en 273 millones de kilómetros de distancia, es decir, casi el doble de la que hay entre nuestro planeta y el Sol.
El estudio de dicho fenómeno será fundamental para precisar el tamaño y forma del objeto interestelar y, como su distancia de Marte será de “tan solo 23 millones de kilómetros”, las imágenes ultravioleta captadas por otra sonda estadounidense en la órbita del planeta rojo —la MAVEN— darán nuevas pistas sobre su composición. Por ello, desde la superficie marciana, también el róver Perseverance de la NASA interrumpió su exploración del cráter Jezero para dirigir su cámara al cielo y captar imágenes del 3I/ATLAS.