Guanacaste: tierra, mar, luna, sueños, fuerza, lealtad y tesón

Guanacaste: tierra, mar, luna, sueños, fuerza, lealtad y tesón

“¡Así es el Guanacasteco! / Hombre sincero y bravío/ por eso este canto mío/ que con cariño tejí /es mi ofrenda al sabanero/ porque ufano llevo en mí/ la sangre de ese llanero/de la tierra en que nací!»

(Estrofa final del poema “El Sabanero” de Antonio Obando Espinoza)

Adriana Núñez, periodista Visión CR

El 25 de julio, se cumplen 201 años desde que, por un acto soberano, definido en su momento por el hermoso lema “De la Patria por nuestra voluntad”, el territorio de Nicoya se unió a Costa Rica.

En un artículo publicado por la Universidad Americana (UAM) se aclara puntualmente el error que muchos comenten al hablar sobre “la anexión de Guanacaste”, siendo que en realidad, lo que se adhirió a nuestra nación “fue el Partido de Nicoya, que incluía las tierras al oeste del río Tempisque hasta el Océano Pacífico, y al norte del río Salto hasta el lago de Nicaragua. Las tres regiones que lo conformaban eran Nicoya, Santa Cruz y Guanacaste (Liberia)”

Sabanero listo para ejecutar su jornada de trabajo

A ello, de acuerdo con la UAM, contribuyeron varios factores históricos, económicos y culturales, los cuales, “vinculaban el Partido de Nicoya con Costa Rica, especialmente con la región de Puntarenas. El comercio marítimo y terrestre y los beneficios económicos. fortalecieron esta relación”.

Indudables son los aportes que la región guanacasteca le ha traído y continúa brindándole a Costa Rica. Y por ello, en esta oportunidad vamos a referirnos muy especialmente, a la forma de ser de sus pobladores y a los innumerables tesoros naturales y culturales que esa valiosa porción de nuestro territorio posee.

Un área distinta y particularmente bella

Según lo ha señalado el Ministerio de Cultura y Juventud (MCJ), “Guanacaste es un área etnolingüística prácticamente autónoma y diferente del resto del país”. No por ello, como lo han demostrado a lo largo de más de dos siglos, dejan de tener un fuerte sentido de pertenencia y de lealtad hacia la tierra costarricense. Al contrario, la han enriquecido con sus costumbres, deliciosos platillos, bailes, música y folclor.

Pero además, gracias al esfuerzo de quienes lo habitan, se han constituido en uno de los lugares que más visitas turísticas recibe, no solo por sus playas y facilidades hoteleras, sino también por el interés que despiertan entre la comunidad científica local y extranjera, los yacimientos arqueológicos.

Con un muy particular acento, expresivos, espontáneos, alegres y buenos anfitriones, los guanacastecos se “echan a la bolsa el corazón de coterráneos y foráneos por igual”.

Citado por el MCJ, Miguel Ángel Quesada Pacheco, lingüista, investigador, miembro de la Academia Costarricense de la Lengua, de la Academia de Geografía e Historia de Costa Rica y Premio Nacional de Cultura Magón 2014, señaló en una oportunidad, que además del “riquísimo vocabulario sabanero”, la región nos ha entregado palabras y conceptos tales como “alaste, bajura, tanela, arroz de maíz, cartago (es decir, persona del Valle Central), chicheme, contil y la interjección ¡cho!, entre otros.

Bandera de la provincia de Guanacaste

Arte e historia ancestrales

Los aportes de Guanacaste al lenguaje coloquial y a la cultura costarricenses son muy importantes; igualmente valiosos son los yacimientos arqueológicos que suman alrededor de 34 sitios, que se extienden desde el delta del Diquís en el sur, la Isla del Caño -a 17 kilómetros de la costa- las llanuras atlánticas hasta Papagayo, en el Golfo de Nicoya y a 300 km al norte del delta del río Diquís.

A estos maravillosos enterramientos donde han encontrado vasijas, figuras, restos óseos, adornos, etc. que nos dan un profundo conocimiento sobre el quehacer de poblaciones autóctonas ancestrales, se unen los hallazgos localizados en 74 sitios que presentan petroglifos y pinturas rupestres, los cuales están ubicados principalmente en las faldas de los volcanes Orosí, Tenorio, Rincón de la Vieja y Miravalles. Entre ellos destacan “La Yegüita”, “El Pedregal” y “Hacienda Guachipelín”.

Todos estos puntos han sido investigados y puestos en conocimiento general gracias al esfuerzo del Proyecto Arqueológico Guanacaste (PRAG) cuya labor ha redundado en la identificación de grabados y pinturas en rocas, realizados alrededor de 500 años antes de Cristo.

Roca con grabados del sitio «La Yegüita»

Considerada la segunda provincia más grande de nuestro país, identificada con el número 5 que antecede a la cédula de quienes allí han nacido, Guanacaste se divide en 11 cantones y 61 distritos, siendo su cabecera la ciudad de Liberia. Los datos sobre los primeros pobladores de esta extraordinaria región, se remontan a más de12,000 años atrás, siendo de los más antiguos del país.

Cada vez que tengamos el privilegio de visitar Guanacaste, debemos considerar no solo los paisajes espectaculares, sus arenas claras y rítmicos oleajes sino también la magnífica historia contenida en su suelo y la enaltecedora decisión que tomaron en 1824, valientes pobladores que escogieron a Costa Rica como su hogar definitivo.

A ritmo de Tambito, en el siguiente enlace, hoy compartimos, en honor al pueblo guanacasteco y con enorme gratitud, la bella melodía de Mario Chacón Segura, “Caballito Nicoyano”.

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