Hernán Pérez: pintor “del alma nacional”
- Artista prolífico y sensible, falleció en San José el pasado 5 de marzo, dejando para la historia, obras que reflejan el quehacer y paisajes cotidianos de la Costa Rica urbana y rural
“El ojo recibe de la belleza pintada el mismo placer que de la belleza real”
(Leonardo Da Vinci)
Adriana Núñez, periodista Visión CR
Hernán Gerardo Pérez Pérez nació en Puntarenas “rodeado de mar y cielo abiertos”, el 7 de noviembre de 1951. De esta manera lo describe una breve reseña de su vida, publicada por el Sistema de Información Cultural, donde destacan que precisamente “esos fueron sus paisajes de infancia”.

Subyugado por la escenografía circundante, desde muy tierna edad, Hernán comenzó a plasmar lo que veía a su alrededor y a la vez, «a fabricar sus propias pinturas”. En esa época, era muy difícil encontrar una tienda de artículos de arte en la provincia porteña. Tampoco había disponibles materiales especiales “para plasmar lo que bullía en su interior”.

Tal y como el mismo artista lo describió en su biografía: “La pintura de Hernán Pérez”, pese a ello, aprendió el color “tratando de captar los tonos y matices de barquitos pesqueros o grandes navíos” y paralelamente, empezó “a buscar refinamiento técnico, exquisitez y pulimento”, en su trabajo.
Cuando tenía 18 años, su familia decidió trasladarse a San José. Este cambio de escenario le permitió ingresar a La Casa del Artista, donde encontró Pérez la orientación y materiales necesarios que sustentaron y estimularon su creatividad.
En ese camino, exploró varias temáticas y conceptos pero su arraigo, admiración y lealtad hacia la sencillez de la vida rural o urbana, la fuerza de la naturaleza y los pequeños detalles autóctonos, cotidianos, aspectos que él mismo denominaba como “el alma nacional” fueron los elementos que una y otra vez predominaron en sus obras.
Ávido de conocimientos, más adelante, estudió Artes Plásticas en la Universidad Autónoma de Centroamérica y unos años más tarde, recibió las enseñanzas del austríaco Herbert Birkner, con quien aprendió otras técnicas como la de esmaltado sobre cobre.
Finalmente, convertido él mismo en maestro, Hernán Pérez trasladó sus experiencias y sensibilidad, a innumerables alumnos que hoy lo recuerdan con enorme cariño y admiración.

No sin antes desarrollar una extensa obra, su vida se extinguió en la ciudad capital, San José, a los 74 años, el pasado 5 de marzo 2026.
Permanecen su recuerdo y el tesoro de sus creaciones, entre las que destacan algunas pinturas que reflejan la vida en los bananales, recordándonos que dos siglos atrás, Costa Rica basó su economía en el banano, un floreciente negocio que entonces estaba manejado por compañías foráneas.
En cada trazo de pincel, Hernán Pérez, narra en imágenes el quehacer cotidiano de distintos puntos de la geografía patria, en los que lo mismo muestra el autor escenas rurales que urbanas, y por supuesto… ¡el mar, la playa!
A lo largo de su trayectoria artística, Pérez participó en numerosas exposiciones y congresos a nivel internacional. Como hemos dicho, su producción es muy variada, “así como variados son nuestros paisajes y visión del mundo”. En cada uno de sus cuadros, hay una historia viva que retrata la sencillez del costarricense, el asombro constante y la gratitud del autor hacia las bellezas naturales con la que el país ha sido bendecido, y por supuesto, un ineludible compromiso con el amor por la excelencia y el arte.