Mario Arguedas, profesor jubilado.

Con 15 hijos de cuya camada yo soy el sexto, más de sesenta nietos y bastantes bisnietos, Mamá murió a los 87 años, hace ya dos décadas. Su nombre, Araminta, que significa “Flor del altar” y esta es la retahíla* que yo le escribí cuando cumplió su octagésimo primer aniversario, un miércoles 22 de octubre de 1997.
PRESENTACIÓN
Como no decirle que le amo a quien me enseñó amar, a quien me amó antes de conocerme, a quien siempre me ha amado, a quien me ama a pesar de los pesares, a quien amo profundamente; a mi génesis, mi modelo, mi Mamá.

La mujer que me dio la vida
tiene de un amanecer la belleza,
de un domingo la alegría
y no conoce la pereza.
La mujer que me dio la vida
a quien yo llamo Mamá,
desde niño es quien me abriga
y me alimenta cual maná.
Lleva Araminta por nombre
es decir, Flor del Altar,
nació un 22 de octubre
un año particular.
De nacimiento domingueña,
hija de Julián y Nina,
mas esta linda trigueña
vive en Barva en una Esquina.
Se casó con Víctor Manuel,
conocido como “El Gato”,
hizo pareja con él
como “pata” con zapato.
Hijos, hasta para regalar,
seis mujeres, nueve hombres
y no es por exagerar
pero se me olvidan los nombres.
Con esfuerzo singular
y bastante inteligencia,
a todos nos hizo estudiar
mostrando así su sapiencia.
Nos inculcó sensibilidad
y pasión por la justicia,
la importancia de la amabilidad
y el valor de una sonrisa.
El gusto por la lectura.
el humor y la malicia,
el disfrutar la Aventura,
la importancia de ir a misa.
El compromiso en el trabajo,
el respeto por los mayores,
de la vida algún atajo
y la belleza de las flores.
La tolerancia como actitud,
la solidaridad como fundamento,
el servicio, la gratitud
y otra cosa que ahora cuento.
Cómo un trago disfrutar,
cómo fumarse un cigarro,
para así no criticar
sin antes ver lo que yo hago.
Y de sus lindas facciones,
figura esbelta, porte elegante,
heredamos lo narigones
y orejitas de elefante.
Mamá linda y cariñosa
cuánto quiero de ti hablar,
por eso no termino esta prosa
que ya es de nunca acabar.
De niño Recuerdo, Madre Santa
que en las mañanas de temporal,
decías, “hoy nadie se levanta!
y nos arropabas cual tamal.
Las lecturas de revistas
sana y linda entretención
en una época sin autopistas,
computadoras ni televisión.
Cómo no adorarte Madre
si siempre has estado atenta
con Ana cual fiel comadre
en temblores o tormenta.
Por eso quise celebrar
escribiéndote estos versos,
mujer que haz sabido amar
Sin condiciones ni esfuerzos.
Felicidades madre, abuela, …mujer,
razón de nuestra existencia,
mereces nuestro querer
pues sois nuestra vida en esencia.
Madre de mis amores,
recibe un beso sentido
bella flor entre las flores
hoy me siento muy dolido
por aquellos sinsabores
que por mi actuar has vivido.
Pero ten presente, sabia Madre,
que este hijo mucho te admira
y que sois junto a mi Padre
el ideal al que se aspira.
Y un secreto de corazón
hoy quiero compartir contigo,
cuando tengas la ocasión
abrázame te lo pido,
Que tu calor me alimenta
y tus chineos aún requiero,
por ello a pesar de mis cincuenta
me sale gritar: ¡TE QUIERO!
Mario

*A inicios de los años 80 tuve la oportunidad de participar en un proyecto del Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa (ILPEC), dirigido por el Maestro Francisco Gutiérrez Pérez (QDG), los Festivales de la Expresión Popular.
Espacios a nivel de comunidades para conocer sus valores culturales y proyectarlos a nivel nacional.
Fue en ellos donde conocí la técnica de la retahíla, variedad de poesía popular que se distingue por el empleo de lenguaje sencillo, pueblerino y malicioso, y la exigencia de la rima en sus estrofas. Desde entonces tiendo a manifestar aprecios usando esta forma de expresión.