Erwin Wino Knohr*, Revista Visión CR.

Recuerdan que llevaba varios días con la idea de que se me tenía que aparecer un ángel. Y que era consciente, que los ángeles prefieren a los que hablan de futbol en las conferencias de prensa, y lo que dicen es replicado y publicado en los programas deportivos y los medios escritos.
Pues un ángel, aclaro, no se me apareció a mí, pero hizo una romería esta semana con algunas personalidades. El miércoles se le presentó en algún lugar del mundo a Gianni Infantino, Presidente de la FIFA.
En Costa Rica, creo, ese mismo ángel se le exhibió a Osael Maroto, Presidente de la Federación Costarricense de Futbol.

Después de la visión con Infantino, al Presidente de la FIFA el ángel le ordenó crear un nuevo galardón: el Premio de la Paz de la FIFA. Y qué mejor ocasión para entregarlo que el 5 de diciembre en Washington, día del sorteo del Campeonato Mundial. ¿Candidatos? No estoy seguro si aparecerán Messi o Ronaldo, pero tal vez algún político.
“Es fundamental reconocer la extraordinaria contribución de quienes trabajan arduamente para poner fin a los conflictos y unir a las personas en un espíritu de paz”, dijo el presidente de la FIFA cuando salió del trance espiritual.
El famoso ángel, que se niega a venir a tocarme el hombro, lo hizo también con Osael Maroto, que se le alborotó un avispero en el fútbol nacional.

Leonardo Vargas, Presidente del Cartaginés, salió a la prensa reclamando sobre los comentarios del «Piojo Herrera», entrenador de la Selección, cuando aseguró que no llamaba jugadores de ese equipo, porque en un partido jugaban bien y en el siguiente, como dicen en Cartago, se la pelaban.
Maroto todavía con el resplandor que le dejó el ángel, en un sermón de misa de domingo, dijo que a él, (a Leonardo), le tiene muchísimo aprecio. «Es un tema de rencillas. Es algo más de la cancha y no fuera de la cancha».
En ese mismo día, aprovechó la prédica para justificar las declaraciones de Jafet Soto, arremetiendo contra los árbitros Pablo Camacho, Marianela Araya, y Keylor Herrera ,acusándolos que eran la razón por la cual su equipo, Herediano, no ganaba los partidos.
«Esos comentarios pasan por un tema de la cancha, esto es parte del fútbol. Me atrevo a decir que Jafet está contento y tranquilo con el tema del arbitraje», terminó Maroto la homilía de ese día.
Hubo un tiempo en que los televisores solo emitían por dos canales y habían cuatro o cinco programas de radio y las cosas eran fresa, vainilla y chocolate. El mundo era sencillo y el futbol nacional tiraba para adelante.
Entonces queríamos 40 canales o más de televisión y 50 programas en la radio que nos salvaran del aburrimiento. Todo eso llegó. Pero hoy el futbol se desbarrancó y los dimes y diretes llenan las pantallas y el dial.
Resultó que tenerlo todo no era lo mismo que desearlo todo. Me parece que Osael Maroto, para llegar a ser presidente de la Fedefutbol, se está vendiendo a precio de rastrillo de pueblo, como la única manera que encuentra para mantenerse en el puesto. Y a Infantino, sin duda, le caen mal las costillas asadas en una freidora y solo le gustan a la brasa.

Ya habíamos jalado la cadena del inodoro, pero quedaron muchas heces girando en la taza. Quizás esa sea la razón por la que el ángel no me venga por fin a tocar el hombro.
** El autor tiene una Maestría en Comunicación. Licenciatura en Periodismo y Educación Física. Además es entrenador de Futbol y Baloncesto.
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