Carlos Manuel Echeverría, consultor y exviceministro de planificación.

He seguido y he sido parte por la prensa escrita y por la radio y podcast (https://www.facebook.com/watch/live/?ref=watch_permalink&v=1691550608875316) , del proceso de reflexión, por lo demás necesario, del proyecto de ley para abrir el mercado energético.
Mi posición sobre el proyecto ha sido clara y la voy a resumir, con razones como las siguientes:
- El ICE-Energía es un activo estratégico del Estado costarricense, que debemos apoyar, no hundirlo ante la demanda futura…lo que se viene. Como un barco, si se le carga demasiado, se hunde.

- El ICE ha cambiado. Ya no se identifica como antes con las demandas del mercado eléctrico nacional, que ciertamente se le ha vuelto demasiado complejo, con tecnologías que el ICE no maneja bien. Es más, no lo entiende y se dice mucho que hay intereses propios de la “oligarquía” al interior del ICE, que quiere mantener “las cosas como están”, porque le conviene a la tortera entidad (Reventazón, entre otros casos más e incapaz de competir ofreciendo servicios).Asimismo, es empleador de actores políticos de alta gama, por razones inconfesables. Algunos acólitos aferrados al esquema de desarrollo de la Costa Rica de antaño que ya no volverá, lo apoyan. Otros, socialistas estatizantes y resentidos sociales, o hasta una mezcla de ambos, que no pueden ver la iniciativa privada proveyendo bienes y servicios, aunque cuando “hacen plata” se vuelven consumistas incorregibles, se rasgan las vestiduras por el ICE. Así también, grupos políticos acostumbrados a la demagogia y la habladuría sin fundamento, para rociar de agua su molino, tratan de hacer su agosto. Hacen ruido para asustar a la gente, con falsos positivos malintencionados.

- Las necesidades energéticas eléctricas a futuro son tan enormes, que el ICE no tiene la capacidad de endeudamiento como institución, ni la tiene Costa Rica como país, aun asumiendo que el ICE pueda desarrollar la capacidad técnica y la efectividad de gestión gerencial, para enfrentarse a un desafío de esa naturaleza. Más adelante elaboraré al respecto de estas necesidades.
- No pienso que nos convenga como sociedad, que el ICE tenga el control del ente—digamos— regulador de un esquema abierto de generación y comercialización de energía eléctrica, el llamado ECOSEN. ¿Cómo va a ser juez y parte? El argumento de que se está creando burocracia es pueril y maniqueo, como si crear burocracia necesaria fuera un pecado. Esto si es manipulación demagógica. El ICE con seguridad seguirá teniendo su esquema de control y guía estratégica interna. ¡Espero!

- Hemos abierto las áreas de educación superior, de telecomunicaciones, en el que el ICE-KOLBI participa; el de seguros y el financiero. En este último, el Banco Anglo y el Crédito Agrícola desaparecieron por otras razones. El país ha escogido un esquema de economía de mercado, regulado aunque no tan bien como se debiera, con presencia fuerte estatal, que también podría fortalecerse en cuanto a eficiencia y eficacia, hacer más con menos. Nos ha resultado. ¿Qué tiene de especial el mercado eléctrico para que no se acople a ese esquema? ¿Imaginemos qué seríamos hoy en día como país si no hubiéramos abierto a la competencia los sectores mencionados?
El debate ha dejado mucho que desear y a juicio del suscrito, se ha enfocado mal. Ciertamente, hay una demanda normal que crecerá y se debe de abastecer. Habrá más demanda de la industria de dispositivos médicos, quizás bancos de datos, creo que el ICE mismo está en ese negocio; si se concreta el near y friendly shoring en semiconductores más aún; el transporte ferroviario y el de carreteras colectivo e individual, está cada vez más orientado hacia la electricidad. En fin, lo que viene es enorme.

Lo que me molesta es que el debate se ha centrado en la energía eléctrica renovable, que es ciertamente la que necesitamos. El ICE mismo alardea de sus logros, pero lo hace mintiendo, por medio de vallas publicitarias que indican que casi el 100% de la energía que el país produce viene de fuentes renovables.
No es cierto. El país tiene una matriz energética de la que el 70% corresponde a hidrocarburos, contaminantes y drenantes de divisas, mientras que solamente el 30% de la energía, es la que el sistema eléctrico nacional abastece, con tendencia negativa.
El reto, a juicio del suscrito, es “darle al menos la vuelta a esa matriz” y convertirla en unos 20 años en al menos un 30% de hidrocarburos y 70% de energía eléctrica renovable. De allí en adelante todo sería ganancia. Lo expresado anteriormente sigue siendo aplicable y por consistencia se incluyó.

Invito a los debatientes y especialmente a nuestros parlamentarios, que en general no es mucho lo que parlan como corresponde, que enfoquen el tema correctamente y no se empantanen con el ICE. Éste está a salvo, siempre cuando no lo carguemos más de la cuenta. El desafío como lo expliqué, es mucho mayor y es vital para el futuro de Costa Rica. Es darle vuelta a la vergonzosa matriz energética total.