Mario Rodríguez, abogado y comunicador.
Luego de la polémica surgida a raíz de la mordedura a un niño en un centro comercial, se han tomado medidas restrictivas y al calor del momento, lo cual considero inoportuno, pues los eventos surgen por un cúmulo de faltas al deber de cuidado de varios actores, y -al final de cuentas- todos probablemente se verán afectados, tanto los usuarios que gustan llevar a sus mascotas a pasear, así como los empresarios, quienes quizás, verán aminorados sus ingresos.

Por ende, las medidas absolutistas no son la solución, sino lo la regulación racional y proporcional de la estancia de las mascotas en ciertos lugares públicos, pero dicho tópico lo abordaré en otra oportunidad y a mayor profundidad.
Bien es sabido que, hay personas que ven a sus mascotas como parte de su familia, yo soy uno de esos, y respeto a quienes creen que estoy equivocado. A través de los años, he podido conocer -principalmente- a personas adultas mayores, cuya única compañía son su perro y su gato, y, al conversar con algunas de éstas, me han expresado lo mucho que significan en su vida.
Entonces me salta la duda, ¿acaso un detractor de la afirmación “mi mascota es parte de la familia” podría cuestionar el sentir de esa adulta mayor? Totalmente no. Nuestra población adulta mayor crece, y por una u otra razón, muchos viven solos, sin sus hijos, sin el cuido de sus nietos, quizás han enviudado, por ende, la compañía de ese ser es esencial para seguir viviendo, para aferrarse a algo, a un sentimiento, al amor que se puede sentir por animales que son pura compañía y alegría.

En ese sentido, también hay personas que, por trabajo, turismo, estudio, o cambio de planes, deciden migrar a otros países, por ende, les es trascendental llevar a sus mascotas consigo, lo cual, muchas veces atrae algunos inconvenientes con las empresas aéreas, o por temas zoosanitarios. En todo caso, si ha existido una flexibilización importante, lo cual considero correcto.
Hace pocos días, causó revuelo en las RRSS, una imagen de un gran danés viajando en la cabina de un avión, lo cual es maravilloso y sorprendente por el tamaño de este bello animal. Lo insólito fue el ejemplar comportamiento del portentoso animal, el cual iba con su familia de Cancún a Puerta Vallarta, en la aerolínea Viva Aerobus, contando con todos los requisitos exigidos, pues, “Horus” es un perro de apoyo emocional.
En ese mismo sentido, para viajar con un perro de servicio se requiere: documento que acredite el entrenamiento, identificación visible (chaleco o insignia), notificación previa a la aerolínea. En el caso de perros de apoyo emocional los requisitos son: carta médica firmada por un profesional en salud mental, en donde el documento especifique, la condición emocional del pasajero y la justificación de la necesidad del animal durante el vuelo, así como, llenar un formulario adicional de la línea aérea.

Es indudable que, algunos países están mejorando las condiciones para el traslado de las mascotas, por ejemplo, “El Consejo de Administración de ENAC, la Autoridad Nacional de Aviación Civil de Italia, ha dado luz verde al acceso de los animales de compañía en cabina: han actualizado la normativa, ampliando la posibilidad de que los animales viajen en avión junto a sus tutores incluso más allá del límite actual de 8–10 kg (según la aerolínea)” (https://www.srperro.com/blog_perro/italia-modifica-su-normativa-y-permite-que-perros-y-gatos-de-mas-de-10kg-vuelen-en-cabina/).
Pero, esto no ocurre en España, en donde el movimiento internacional Flytogether, impulsado en 2021 por Sonia Aguado reclama que, a los animales en los aviones los tratan como maletas, al respecto, se indica que se “… reclama cambios profundos en la forma en como los animales viajan en avión. Lo que hay que cambiar no solo es cómo vuelan en los aviones, sino cómo son transportados en los aeropuertos, porque el problema principal es que son objetos: son maletas, equipaje de mano o mercancía” (La Vanguardia). Detalle interesante, en el Reino Unido, del todo no es posible que los animales viajen en cabina, sino como carga, por lo cual, para ingresar a dicho país, se debe hacer por medio del Eurotúnel. Lo mismo pasa con Australia.

Ahora bien, los riesgos de viajar en la zona de carga son variados, y de esta forma la experta Cristina González, etóloga veterinaria, explica que “los grandes riesgos que tienen son los derivados del estrés, por la ansiedad que pasan tanto en momentos previos al embarque como en el trayecto”. Si viajan en bodega, se añaden “los cambios de temperatura bruscos y sostenidos que pueden soportar, el miedo que les generan los ruidos fuertes y el hecho de que pasan muchas horas solos”. Todo lo anteriormente expuesto, trae peligros, y lamentablemente, el posiblefallecimiento de nuestras mascotas.
Evidentemente, nadie quiere finalizar su viaje con la terrible noticia de la muerte de un familiar.
Pues, esto fue lo que le ocurrió a Cristina, quien hizo un vuelo de Palma de Mallorca a Sevilla, e iba acompañada “… por tres perros de su hermana, bulldogs franceses: Norah, de tres años, Ronny, de dos, y Happy, de un año y medio. Los tres, como es habitual, fueron «facturados» cual maletas y trasladados en sus trasportines a las bodegas de un avión de Air Europa.

Pero sólo llegaron vivos Ronny y Happy y no en buenas condiciones. Norah, desafortunadamente, no sobrevivió al vuelo y el veterinario certificó su muerte por un golpe de calor.” (https://www.abc.es/sociedad/20150717/abci-mascota-muere-vuelo-201507171716.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Fsociedad%2F20150717%2Fabci-mascota-muere-vuelo-201507171716.html).
Por todo lo anterior, Cristina inició un proceso judicial, en donde ha demandado a Air Europa, exigiendo una indemnización por daños materiales y moral, pero, sobre todo, buscando un cambio en el tratamiento brindado a los animales, a los cuales, según la normativa española, se les trata como maletas, al establecerse una indemnización de 1300 euros en el caso de daños o pérdidas, lo cual consideran inadmisible.
La postura planteada es válida, y de lograrlo se convertiría en un cambio de paradigma, para brindarles a las mascotas el valor que realmente merecen, debido a que no son un objeto, son parte de nuestras familias.