Lo “conocido” fortalece vínculos afectivos y salud emocional

Lo “conocido” fortalece vínculos afectivos y salud emocional

¿«Más vale malo conocido que bueno por conocer»?

-Anónimo-

«Lo cotidiano en sí mismo es ya maravilloso. Yo no hago más que consignarlo»

-Honoré de Balzac-

Adriana Núñez, periodista Visión CR

Aunque durante el desarrollo humano, la sobreprotección o las rígidas imposiciones de terceros, a veces obstaculizan que algunas personas desplieguen su propia personalidad, sin incurrir en extremos ni censurar “experimentos, aventuras o independencia de criterio” también debemos darles la importancia que tienen, a aspectos tales como la seguridad y la estabilidad que proporcionan personas y ambientes confiables, conocidos.

Tal y como lo indican psicólogos infantiles, durante la niñez y la adolescencia, vivir en ambientes seguros resulta esencial para el crecimiento integral del ser humano. Tanto la estabilidad emocional, el desarrollo cognitivo óptimo como la construcción de relaciones interpersonales sanas, son pilares que se fortalecen cuando un niño o adolescente se desenvuelve en un entorno predecible y protector.

Pues bien, aunque la consigna de muchas sociedades actuales es la de “probar” todo lo que se presente, la realidad ha demostrado que tanto en el caso de los niños y jóvenes como en el de las parejas y matrimonios, es mucho más factible que se alcance una vida plena si en ambos casos, los individuos han aprendido a aquilatar el valor de lo conocido.

Vivimos en una época en que los estímulos de toda índole incitan a perseguir “lo nuevo” y a cambiar constantemente “lo viejo” para experimentar lo que en psicología se conoce como “sesgo o búsqueda de novedad” fugaz emoción durante la cual, el cerebro libera dopamina -neurotransmisor del placer y la anticipación- para impulsar a los individuos a explorar, sin consideración de que ello puede nublarles el juicio sobre los riesgos reales.

Sin embargo, contrario a ese frágil y cambiante sistema de vida en el que estamos inmersos, en niños y adolescentes, el hecho de no tener que enfrentar amenazas constantes durante las etapas del desarrollo, permite que sus niveles de cortisol -que es la hormona del estrés- se mantengan bajos, circunstancia que protege la salud mental a largo plazo. Además, les facilita conformar una imagen positiva de sí mismos y crear vínculos estables con quienes les rodean, algo que según los expertos en salud mental, “se traducirá en mayor resiliencia emocional al alcanzar la adultez”.

Valorar lo conocido fortalece los matrimonios

Lejos de adoptar ciertos “estímulos nuevos” que erróneamente se sugieren para “mantener viva” una relación de pareja, estudios y sondeos de opinión indican que quienes aprenden a valorar lo conocido, están fortaleciendo uno de los pilares más sólidos para que un matrimonio se sostenga en el tiempo, ya que con ello, “se contrarresta la trampa de que la familiaridad y la rutina son dañinas”.

Al menos una vez por semana, procure compartir con los miembros de su familia

Un comentario publicado por el ingeniero informático Francisco Sáez, fundador y CEO de la plataforma FacileThings, refuerza este concepto pues recalca que a pesar de que la palabra “rutina” suele tener connotaciones negativas para personas a las que el término les significa hacer cosas siempre del mismo modo y dentro del mismo horario -cosas que algunos sienten como limitantes de su libertad y creatividad- paradójicamente, “las rutinas proporcionan libertad, permiten que el cerebro descanse y esté fresco para poder ser creativo, y nos hacen ganar tiempo pues son hábitos establecidos que no necesitan ningún tipo de gestión”.

Tanto a lo interno del hogar como de las aulas o las oficinas, esas “rutinas” a las que alude Sáez, permiten que exista menos ansiedad y estrés.

Actividades, logros, rutinas y gestos de cariño abonan a la unión de pareja y familiar

Mientras que en el ámbito laboral, “saber con certeza qué actividad sigue, brinda un marco de contención emocional y sensación de control”, en la vida familiar cotidiana, un esquema preconcebido y practicado, facilita mejores hábitos de salud tales como horarios regulares de sueño, espacios para mantener una alimentación equilibrada y tiempo para la comunicación afectiva o para realizar ejercicio físico.

Innumerables artículos publicados por la organización Enfoque a la Familia, afirman que los expertos en terapia conyugal son enfáticos al señalar “que en un matrimonio, no se necesitan gestos monumentales, sino la consistencia en pequeñas dinámicas diarias, semanales y mensuales”.

Incluso en su edad adulta, las personas recuerdan los momentos de su niñez en que sintieron cariño y protección

Ejemplos de ello son lo que los orientadores reconocen como “micro vínculos de conexión” que van desde los buenos deseos al despedirse en la mañana; pasar unos minutos a solas al regresar del trabajo para “desprenderse” del tema laboral antes de interactuar con la pareja o los hijos, hasta la “desconexión digital nocturna” que permite a los cónyuges “dedicar los últimos 15 o 30 minutos del día a conversar -sin pantallas de por medio- para planificar o compartir pensamientos íntimos”.

Obviamente, incluso en la programación semanal, mensual o anual de las actividades familiares, también se incluyen espacios en los que por unas horas o días -generalmente durante salidas de pareja, fines de semana o vacaciones compartidas- “los ciclos automáticos de la rutina doméstica varían”.

Lo cierto es que ante el “caos externo” las costumbres y rutinas de cada pareja u hogar, actúan como un ancla emocional que reduce la ansiedad, mejora el comportamiento de los más jóvenes y fortalece los vínculos familiares”. Y para ello, no hay que controlar cada minuto del día, sino establecer dos o tres interacciones prácticas y reconfortantes, que involucren a los miembros de cada núcleo.

La plataforma de psicología Cuerpo y Mente es clara al afirmar que en la adultez, quienes han crecido en ambientes sanos y seguros, incluso “si no rememoran con precisión regalos o fechas exactas de cumpleaños, sí recuerdan momentos ordinarios en los que se sentían acompañados, escuchados o abrazados”.  

Rutinas que aportan…que fortalecen los lazos y que brindan estabilidad. Al valorarlas, usted amigo lector, está recibiendo y aportando múltiples beneficios.

 

 

 

 

 

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