Federico Paredes, analista agroambiental.

El año pasado, 2025, el Parque Nacional Corcovado en la Península de Osa, realizó una jornada de limpieza de sus playas, de residuos plásticos básicamente, con la ayuda desinteresada de voluntarios que hicieron una encomiable labor.
Este icónico Parque se abocará próximamente, a realizar otra jornada de forma similar a como lo hizo en el 2025.
No cabe duda de que esta labor es de suma importancia desde el punto de vista de la conciencia y educación ambiental, sin embargo, resalta de forma interesante que el 90% de los envases de plástico recogidos en aquella ocasión, eran procedentes de Asia (Tailandia, Vietnam, Filipinas), por sus caracteres impresos en las etiquetas comerciales.

No quiere esto decir que la misma Costa Rica no produzca este tipo de contaminación, cosa que se manifiesta en la desembocadura del Rio Grande de Tárcoles, muy cerca de una playa con un hermoso nombre: Playa Azul, pero ultrajada muy frecuentemente por los desechos transportados por el Tárcoles desde la GAM.
Este no es solo un problema de esta nación, claro está, pero nos revela que, por una serie de factores como la irresponsabilidad, la escasa educación ambiental, la desidia, la falta de normativa más estricta y la necesidad de un mayor involucramiento dela empresa privada, se presentan estos inconvenientes ambientales.

Los plásticos en sí no son malos; lo que es malo es no tener sistematizado un genuino plan para reciclar estos residuos, que se implemente en los tres niveles de gestión: municipal o cantonal, provincial y nacional.
Nadie duda de la versatilidad de los plásticos, aunque tengan configuraciones químicas diferentes; de las grandes facilidades que nos han dado en los diferentes campos del quehacer humano (agricultura, industria, medicina, arte, aeroespacial, turismo, deporte, transporte, entre otros), de lo dúctiles que son para ciertos propósitos, en fin, de una capacidad enorme de ser aplicados en campos diametralmente diferentes.

La preocupación internacional debido a la exagerada contaminación por materiales plásticos ha llegado al extremo de que la dependencia de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), empezó el 25 de noviembre de 2024, una serie de reuniones político-estratégicas en la ciudad coreana de Busan.
Fue en esa metrópoli de Corea del Sur que se inauguró el quinto período de sesiones del Intergovernmental Negotiation Committee, INC-5, (Comité Intergubernamental de Negociación), para elaborar una normativa internacional que sea jurídicamente vinculante, sobre la contaminación por plásticos, incluso -y muy importante- en el medio marino. Este período de sesiones ha tenido como objetivo principal concluir las negociaciones y finalizar el texto del acuerdo mundial.

Las negociaciones, en aquella ciudad de Corea, pretendieron concluir la redacción del texto del instrumento y aprobar el documento oficial.
En esa oportunidad, el Presidente Yoon Suk Yeo ldeclaró que «La excesiva dependencia de los humanos en la comodidad que ofrecen los plásticos, ha dado lugar a un aumento exponencial de residuos plásticos. Los desechos acumulados en nuestros océanos y ríos ahora ponen en peligro la vida de las futuras generaciones».

Suk Yeol continuó expresando: «Espero sinceramente que durante la próxima semana todos los Estados miembros se unan en solidaridad, con un sentido de responsabilidad en favor de las generaciones futuras, para abrir un nuevo capítulo histórico al finalizar un tratado sobre la contaminación por plásticos».
El INC-5 es parte de un abanico de cuatro rondas previas de negociaciones: el INC-1, que tuvo lugar en Punta del Este en noviembre de 2022, el INC-2, que se celebró en París en junio de 2023, el INC-3, que tuvo lugar en Nairobi en noviembre de 2023, y el INC-4, que se congregóen Ottawa en abril de 2024.
La Directora Ejecutiva del PNUMA, Inger Andersen de forma vibrante manifestó: «Ha llegado el momento de la verdad para poner fin a la contaminación por plásticos. Ni una sola persona en este planeta quiere ver que el plástico invada sus localidades ni sus costas. Ni una sola persona quiere partículas de plástico mezcladas con químicos en su torrente sanguíneo, órganos o en sus bebés en gestación».

«Tenemos una oportunidad histórica para poner fin a la crisis mundial de contaminación por plásticos y proteger nuestro medio ambiente, nuestra salud y nuestro futuro. Nuestro trabajo en Busan esta semana es claro: acordar un tratado que nos ponga en el camino para lograr un futuro sin contaminación plástica de una vez por todas», terminó diciendo la señora Andersen.
Antes del INC-5 se auspiciaron varias reuniones ministeriales, consultas regionales y una conversación con observadores.
De forma sorprendente, más de 3.800 participantes se habían inscrito para participar en la INC-5, que ha sido el mayor número de participantes de los cinco períodos de sesiones. Los delegados han representado a más de 170 países y un total de más de 600 organizaciones no gubernamentales (ONG) observadoras.
«El éxito de estas negociaciones dará forma directa al mundo en el que vivimos, ahora y en el futuro, porque una vez que la tinta se seca, las palabras deben ir seguidas de la acción, y todos debemos tener nuestros ojos puestos en la implementación de este instrumento», afirmó Jyoti Mathur-Filipp, Secretaria Ejecutiva del INC.

Es cierto que niños africanos usan las botellas grandes de gaseosas para hacer calzado tipo sandalias, que los horticultores nos han sugerido que podemos sembrar ciertas hortalizas en estas botellas y hacer un jardín vertical, que se puede pulverizar este tipo de plásticos y hacer mezclas para pavimentar carreteras, que estas botellas llenas de arena pueden servir como un útil elemento para construir casas de bajo costo y que algunos campesinos las reúsan como cantimploras para llevar agua y apaciguar la constante sed en las labores del campo; en fin, se le pueden dar muchos usos a los recipientes plásticos sin son higiénicamente lavados, pero nada hacemos con ideas muy románticas si no hay fuertes políticas públicasal respecto, si la empresa privada no se involucra de forma directa en este propósito, o si no estandarizamos una estrategia de educación ambiental que incluya a todos los sectores educativos.
Los esfuerzos de ONU-Ambiente pueden tener la mejor buena voluntad y costar miles de millones de dólares para alcanzar estas ideas, pero si los países signatarios no dan un paso adelante de forma conjunta…será como “echar agua en canasto”.

A las puertas de un nuevo Gobierno en Costa Rica, que inicia su administración el 8 de mayo, todos los ciudadanos esperamos que no solo sean el MINAE, el MAG o el MINSA, los que lleven la batuta en esta acción, sino que sean co-directores de la orquesta que afinadamente tocará una excelente sinfonía para controlar este “plastiflagelo”.
Conclusión: Los plásticos no son el problema, el problema es la mala disposición final de éstos.