¿Por qué el ejercicio excesivo puede ser tan dañino como el sedentarismo y nadie lo advierte?

¿Por qué el ejercicio excesivo puede ser tan dañino como el sedentarismo y nadie lo advierte?

Gonzalo Pérez, deportista.

Cualquier cosa en exceso es dañina. Dormir es incluso más sano que el ejercicio, pero pasar un mes durmiendo es nefasto. Basta con ver pacientes de coma inducido y estados vegetales.

El ejercicio es sano porque es stress agudo. El beneficio está en el trauma breve a todo el sistema, que responde con adaptaciones para resistir mejor la próxima vez. La suma de miles de estos golpes de cincel todos los días, hacen al organismo más fuerte y atlético, además de resiliente a todo tipo de agresiones. Por eso la población deportista se ve y se siente más fuerte y joven que su generación.

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La población deportista se ve y se siente más fuerte y joven que su generación.

El ejercicio excesivo agota las reservas de glucógeno. El organismo percibe que esto no es una contingencia sino una ‘nueva normalidad’, una agresión constante (stress crónico), y responde liberando cortisol para producir energía.

El cortisol es altamente catabólico: acelera el consumo de glucógeno, grasa y proteína (colágeno, músculo) porque está diseñado para sobrevivir, acomodarse al stress, no para mejorar el organismo.

Por eso deportistas demasiado motivados terminan perdiendo peso, masa muscular y tienen aspecto desgastado. En casos extremos, aparecen problemas cardíacos y de articulaciones por el consumo excesivo de colágeno.

El cortisol es rápido para despegar pero lento en descender. Por eso el alza natural de las mañanas ayuda a despertar, pero el ejercicio exagerado al mediodía perjudica hasta el sueño varias horas después.

Cortisol | Hormones

El mejor nivelador es el sueño y el mejor termómetro es el estado de ánimo. El fin del sueño es precisamente reparar y reforzar lo que se haya resentido durante el ejercicio. El esfuerzo mismo sólo subraya qué hay que mejorar. Las mejoras se hacen durante el sueño.

El estado anímico es como las barras de señal del celular. El cerebro sólo libera neuroestimulantes (dopamina, adrenalina, endocannabinoides, etc.) cuando tiene los recursos y la salud para justificar el aumento de actividad.

Estar motivado, en estado mental enérgico y alerta es un lujo metabólico, sólo disponible en estado de ‘prosperidad’ biológica. Por eso las infecciones, lesiones o falta de sueño abaten el ánimo.

Si el ejercicio es suficiente, el cerebro va a liberar estimulantes para reforzar un hábito que ayuda a sobrevivir. Si el stress es excesivo la motivación cae y así el sistema se autorregula.

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El esfuerzo debe ser motivante, nunca tortura o sacrificio.

Esto es otro clásico malentendido: el deporte siempre debe ser motivante, nunca una tortura ni sacrificio. La rampa de progreso está dictada por la motivación.

La respuesta es obvia: recuperarse, buena nutrición y descanso. En un par de días el sistema repara y refuerza músculos y ligamentos, y la motivación vuelve.

El sedentarismo estresa al sistema desde otra dirección: privación de movimiento, equivalente al hambre o falta de sueño.

El movimiento es la única manera de accionar el sistema linfático, eliminación de microbios y malignidades en los ganglios, y la segunda forma de eliminación de desechos en el cerebro después del sueño.

La contracción muscular hace obligatoria la presencia de dopamina (acelerador nervioso) y hormonas esteroideas (testo, estrógeno) para acelerar el metabolismo y reparación muscular. El cerebro percibe los cambios a través del nervio vago y reproduce las mismas alzas. Por eso el ejercicio induce estados mentales de alta motivación y euforia (dopamina), percepción de estar en control, competitividad, confianza y supresión de ansiedad (alza de testo y estrógeno).

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Al interrumpir este proceso, el organismo entra en un estado inflamatorio porque no puede drenar toxinas con facilidad.

El cerebro busca esos estimulantes a través de comida, juegos y otras gratificaciones.

El problema es que sólo emulan la respuesta cerebral pero no dejan beneficios del cuello hacia abajo.

Por eso 30 minutos de cardio producen la misma alza de dopamina que 30 minutos comiendo o mirando videos en el sofá.

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