Por Carlos Fernández Mora, escritor y peroiodista.

Cuando se descubrió la estatua del gran educador y estadista costarricense don Mauro Fernández en la Plazoleta frente al Edificio Metálico, acto para el cual fueron invitados el Cuerpo Diplomático, el Cuerpo Consular, los Secretarios de Estado y las altas autoridades del gobierno, así como los alumnos de los colegios de primera y segunda enseñanza, el Licenciado don Pedro Pérez Zeledón, una de las grandes figuras del Foro Nacional, pronunció un brillante discurso que duró, al decir de las gentes, más de tres horas.
Como se recordará, don Mauro Fernández sostenía en la estatua, en su mano derecha, un libro. El calor esa mañana era sofocante, y el sol quemaba las cabezas de las decenas de estuadiantes congregados en la plaza.

Cuando el señor Pérez Zeledón estaba más emocionado en su discurso, de pronto se oyó la voz fuerte de un estudiante salida del grupo de muchachos del Liceo de Costa Rica: era la voz del joven Alfredo Echandi Jiménez, que decía:
—“Muchachos: pongan atención a lo que dice la estatua: “Bueno Pedro, o te callás, o te tiro el libro”…
Nota del editor: Esa estatua fue destruida en las manifestaciones contra la dictadura de los Tinoco. Federico Tinoco era yerno de don Mauro Fernández.
- Caricatura de Noé Solano.