Redacción y agencias.
Brasil se convertirá en el primer país en anunciar una inversión en el Fondo Bosques Tropicales para Siempre (TFFF), un mecanismo multilateral de financiación propuesto para apoyar la conservación de los bosques en peligro de extinción a nivel mundial.
El anuncio convierte a Brasil en el primer país en comprometerse a contribuir al fondo forestal. Esto podría ser el principal objetivo del gobierno brasileño en la cumbre climática de la ONU, conocida como COP30, que se celebrará en la ciudad amazónica de Belém en noviembre.
“Brasil predicará con el ejemplo“, declaró Lula. “Invito a todos los socios presentes a presentar contribuciones igualmente ambiciosas para que el Fondo Forestal Mundial pueda entrar en funcionamiento en la COP30”.
El anuncio buscaba obtener más contribuciones tanto de las economías ricas como de las economías en desarrollo, que han mostrado discrepancias sobre la financiación de la política climática mundial.
Esa ambición pareció resonar entre varios funcionarios asistentes a la reunión. Razan Khalifa Al Mubarak, Enviada Especial para la Naturaleza de los Emiratos Árabes Unidos, afirmó que los esfuerzos de Brasil sitúan a los países en desarrollo como líderes en el debate sobre la financiación climática.
“Liderado por Brasil y adoptado en los trópicos, el TFFF marca un punto de inflexión”, declaró, y añadió que el fondo era “una iniciativa innovadora liderada por el sur global”.

Varios representantes de países también indicaron que podrían seguir el ejemplo de Brasil y apoyar el fondo.
“Los aplaudo por ser el primer país en comprometerse hoy”, declaró Andreas Bjelland Eriksen, Ministro de Clima y Medio Ambiente de Noruega. “Necesitamos ampliar rápidamente el número de países patrocinadores para que el TFFF alcance su máximo potencial”.
El TFFF también ha recibido muestras iniciales de apoyo de países como China, el Reino Unido, Francia, Alemania, Singapur y los Emiratos Árabes Unidos, según personas involucradas en las negociaciones.
Los responsables políticos visualizan el TFFF como un fondo de 125.000 millones de dólares que combina contribuciones soberanas y del sector privado. Se gestionaría como una dotación, pagando a los países estipendios anuales en función de la extensión de sus bosques tropicales que permanezcan en pie.
Para alcanzar esta ambiciosa meta, Brasil necesita que los gobiernos y las principales organizaciones filantrópicas aporten los primeros 25.000 millones de dólares, que posteriormente podrían atraer otros 100.000 millones de dólares de inversores privados, según estimaciones preliminares.
