Cartografía del cerebro: claves de la neurociencia para comprender la química de la felicidad (II)

Cartografía del cerebro: claves de la neurociencia para comprender la química de la felicidad (II)

César G. Fernández Rojas, profesor jubilado y miembro fundador de la Comisión Nacional de Ética y Valores.

«Pienso luego existo» René Descartes. «Siento luego existo» Ana Asencio. «La muerte no existe, es un proceso espiritual». Manuel Sans Segarra.

Fundamenté este 2° artículo en el libro Neurofelicidad de la Dra. Ana Asencio, 2025 y el libro Ego y Supraconciencia, buscando el sentido de la vida del Dr. Manuel Sans Segarra con la colaboración de Juan Carlos Cebrián y Josep María Clopés, 2025.

La neurociencia es la rama de la medicina que estudia el sistema nervioso y el cerebro desde un punto de vista biológico como químico. Su finalidad es comprender el comportamiento humano y constituye una delas fronteras más fascinantes de la ciencia contemporánea.

Cómo puedes fomentar la felicidad? - Salud y Persona

Neurona, la reina de la casa. Asensio subraya que las neuronas son el eje central de nuestra experiencia emocional y de la construcción del bienestar. No se limitan a ser células aisladas del cerebro, sino que constituyen auténticos puentes de conexión entre lo biológico y lo emocional.

Funciones principales de las neuronas, según Asensio:

Comunicación interna del organismo.

Las neuronas transmiten información mediante neurotransmisores como la serotonina, dopamina, oxitocina y las endorfinas.

Estos regulan estados de ánimo, motivación, vínculos afectivos y sensación de placer.

Consejos para revitalizar las neuronas y establecer nuevas conexiones entre ellas - LA NACION

Memoria emocional distribuida.

Destaca que no solo el cerebro, sino también órganos como el corazón, intestino, hígado, pulmones y riñones poseen redes neuronales.

Estas redes influyen en cómo sentimos y expresamos emociones, generando una memoria corporal.

Resiliencia y adaptación.

La activación de determinadas rutas neuronales permite combatir el estrés, la ansiedad y la tristeza.

Las neuronas son, por tanto, herramientas de resiliencia que favorecen la salud mental y la capacidad de adaptación.

Base de la neurofelicidad.

La propuesta consiste en “poner a punto” nuestras neuronas y su química para alcanzar un equilibrio integral entre cuerpo y mente.

La felicidad se entiende como el resultado de un sistema neuronal en armonía con hábitos saludables.

En síntesis: Las neuronas, en la visión de Asensio, son mucho más que transmisoras de impulsos eléctricos: son arquitectas de la felicidad. Constituyen el fundamento de la neurofelicidad al integrar biología, emoción y memoria corporal en un mismo entramado vital.(Cfr. Ana Asencio. Neuro felicidad. Penguin Random House, Grupo Editorial. Rocabolsillo. Barcelona. Mayo 2025, pp. 68-76).

Dopamina, el neurotransmisor que nos da la felicidad. - Osinsa - Observatorio Sindical de la Salud Argentina
Dopamina, el neurotransmisor que nos da la felicidad.

Sistema inmunitario. Comenta la autora: Seguro que has dicho: “Me han bajado las defensas”, y sabías que ha habido un estrés prolongado, físico o mental. Te diré que en este caso el pensamiento positivo puede hacer mucho por ti, pero no estoy hablando de que te autoengañes. Has lo mejor para ti y para tu vida en función de las circunstancias. No te critiques ni te exijas más de la cuenta. Las defensas de nuestro cuerpo son físicas y mentales; si a nuestro sistema mental le metemos mucha porquería que no podemos depurar, al sistema inmunitario le pasará algo parecido y, al estar bajo de forma, le abrirá las puertas a todo virus o bacteria dispuesto a entrar. (…) Por eso entrena en pensar bien, en ayudarte, en que en circunstancias difíciles puedas pregonarte: “Me estoy ayudando o me estoy llenando de más virus? La respuesta te llevará a hacer aquello que te ayuda.

En esencia, todos somos el mismo cerebro y el mismo corazón. Cuando nacemos, somos tan solo biología, trozos de genes, semillas plantadas, pero la educación, las vivencias y también la cultura se encargan de estimular unas áreas u otras. La vida va transformando las conexiones que creamos en nuestro cerebro, estimulando si seremos pintores, lectores, músicos, científicos, psicólogos o deportistas. Si nos gustará el chocolate o el sushi, si veremos el mundo con unos ojos u otros.

La ausencia de problemas no es garantía de felicidad

La diversidad me ha fascinado siempre; qué pena que vivamos separados cuando venimos de lo mismo y nos componemos de lo mismo. De hecho, esto tiene mucho que ver con el alma humana, que trasciende lo físico, se hermana con cada alma a su paso y ve a través de los ojos y de otro tipo de mirada a las personas.

¿Y los actos inhumanos que cometen algunas personas? ¿La maldad existe? Yo no llego a una misma respuesta. Hay quien cree que sí, hay quien cree que no, hay quien lo ve desde una perspectiva religiosa, quien desde un daño cerebral o como un trauma educacional. (…) Como humanos necesitamos sentirnos vinculados a los otros, (…) sentir que si hacemos daño al otro es como si nos lo hiciéramos a nosotros mismos, sentir que el rencor nos destruye, sentir que la vida en unión es nuestra naturaleza innata como especie, y esto pasa por el corazón (Asencio Op. Cit. Pp. 79-85).(El destacado es propio).

Asensio plantea que la felicidad no es un estado abstracto, sino una construcción que depende de cómo cuidamos nuestro cuerpo, mente, emociones y conciencia como un sistema inseparable. En los capítulos 5 y 6, ella ofrece claves prácticas que se pueden sintetizar así:

Autoconciencia y gestión emocional. 
Reconocer cómo funciona nuestro cerebro y cómo los hábitos influyen en la química cerebral. La felicidad se fortalece cuando aprendemos a identificar emociones y gestionarlas con responsabilidad.

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Cuidado integral del cuerpo y la mente.     
La salud física (alimentación, descanso, ejercicio) está directamente ligada al bienestar emocional. Subraya que no hay felicidad sin equilibrio corporal.

Relaciones y vínculos      afectivos.
La conexión con los demás es esencial: cultivar vínculos sanos, practicar la empatía y evitar dinámicas tóxicas, favorecer la estabilidad emocional.

Hábitos conscientes y      sostenibles.
La repetición de pequeños actos diarios (respirar con calma, agradecer, practicar mindfulness) moldea el cerebro hacia estados de mayor bienestar.

Responsabilidad personal.       
La felicidad no depende de factores externos, sino de la capacidad de cada persona para cuidarse desde el amor propio y la disciplina.

Unidad de dimensiones humanas.      
Cuerpo, mente, emociones y conciencia no funcionan por separado; la clave está en integrarlos y atenderlos de manera conjunta para alcanzar plenitud.(Asencio Op. Cit. Síntesis de Pp. 141-244).

El alma está en la red del cerebro – CINA
El alma está en la red del cerebro.

El alma humana en el cerebro. La intuición y la voluntad, consulta Asencio: ¿dónde están? ¿Dónde nacen? “Siempre he dicho que el alma humana tiene su reflejo en el cerebro. Dentro de este, el lóbulo frontal es el que más tarda en evolucionar. En él hay una zona donde se ubica la llamada “función ejecutiva”, y esa es la que nos ha caracterizado siempre como humanos, debido a sus cualidades complejas.

De seguido, presento una síntesis de esa parte del libro de Ana Asensio, donde ella reflexiona sobre el alma humana en relación con el cerebro y el corazón: El alma como reflejo en el cerebro.     
Asensio sostiene que lo que tradicionalmente llamamos “alma humana” se refleja en el lóbulo frontal, especialmente en la función ejecutiva, que madura tardíamente y nos distingue por su capacidad de integrar lenguaje, pensamiento, memoria, atención y razonamiento.

La función ejecutiva como núcleo decisional.       
Esta función es la “última ejecutora”: recibe toda la información, la organiza y permite tomar decisiones. Por eso la considera el reflejo del alma, pues allí se concentra nuestra capacidad de elegir y orientar la conducta.

Fragilidad del exceso racional.
Cuando el lóbulo frontal se sobrecarga con obsesiones o racionalizaciones excesivas, la conducta se altera y aparece el sufrimiento. La razón, sin equilibrio, puede volverse un tormento.

El cerebro puede controlar a un corazón que está presentando problemas en su funcionamiento? – Facultad de Ciencias Biológicas

El corazón como órgano sabio.
Asensio introduce un giro decisivo: el corazón envía energía al cerebro, ayudando a que las decisiones no sean solo racionales, sino también coherentes con lo que sentimos y sabemos de manera intuitiva.         El sufrimiento surge cuando usamos la función ejecutiva solo desde el cerebro, ignorando la sabiduría del corazón.

La integración  mente–corazón.
La verdadera plenitud se alcanza cuando la razón y el corazón trabajan juntos: comprender, sentir, recordar y asimilar la experiencia para decidir con coherencia y humanidad.

En otras palabras, Asensio propone que el “alma” no está en un lugar único, sino en la interacción entre el lóbulo frontal y el corazón, donde la voluntad y la intuición encuentran su cauce. Es un planteamiento que une neurociencia y espiritualidad: el cerebro organiza, pero el corazón da sentido. Asensio no ubica el alma en un órgano físico, sino en la conciencia y en la vida interior del ser humano.(Asencio Op. Cit. Pp. 80-82).

Ego y Supraconciencia del Doctor Manuel Sans Segarra

Ego y Supraconciencia Dr. Manuel Sans Segarra y otros. Por su parte, Sans Segarra Et. Al., entienden el alma como el verdadero yo espiritual, distinto del ego. El alma se identifica con la Supraconciencia, que trasciende lo material y sobrevive a la muerte. La conciencia ordinaria, dominada por el ego, nos encierra en la angustia vital, mientras que la Supraconciencia nos conecta con la trascendencia y con la continuidad de la vida más allá del cuerpo físico.

La razón, bajo el dominio del ego, puede alejarnos del sentido profundo; en cambio, la Supraconciencia trasciende la razón y nos abre a lo espiritual. La espiritualidad, en su visión, es el núcleo del mensaje: la vida continúa más allá de la muerte, y la práctica espiritual es el camino para superar la angustia y la maldad del ego. (Cfr. Dr. Manuel Sans Segarra, Juan Carlos Cebrián y Josep María Clopés. Ego y Supra conciencia, buscando el sentido de la vida. Planeta. México. 2025. Lo precitado es un resumen de sus ideas relacionadas con la Supra conciencia).

En síntesis, ambos coinciden en que la plenitud requiere superar el dominio exclusivo de la razón. La diferencia está en el horizonte: Asensio se centra en la armonía vital aquí y ahora, en la integración de mente y corazón, mientras Sans Segarra y otros apuntan a la continuidad espiritual más allá de la vida, en la liberación del ego y la apertura a la Supraconciencia.

Sans Segarra y otros, ofrecen una explicación de Dios que complementa la visión entre lo espiritual y lo científico, buscando dar sentido a la vida más allá de lo material:

Definición de trascendencia. Usos y alcances en la filosofía, la religión, la psicología y la ciencia

Dios como energía trascendente.      
No lo conciben como un ser antropomórfico, sino como una realidad espiritual que sostiene la vida y la conciencia. Dios es la fuente de la Supraconciencia, el nivel superior del ser humano que trasciende el ego.

Dios y la continuidad de la vida.        
La muerte no existe: es un tránsito en el que nos desprendemos de lo material. La vida continúa en otra forma, y esa continuidad está vinculada a la dimensión divina. Dios es la garantía de que la existencia no se apaga, sino que se transforma.

Dios y el ego.       
El ego, como falso yo, nos aleja de la experiencia de Dios. Cuando vivimos dominados por envidias, rencores o competitividad, nos encerramos en la conciencia ordinaria. La Supraconciencia, en cambio, nos abre a la experiencia de lo divino.

Dios como sentido último.       
El sentido de la vida se encuentra en reconocer nuestra dimensión espiritual y vivir desde la Supraconciencia. Dios es el horizonte que da coherencia a esa búsqueda: no un juez externo, sino la plenitud interior que se alcanza cuando trascendemos el ego. (Sans Segarra y otros. Op. Cit.  Pp. 129-146).

Dios, la trascendencia y el sentido de la vida – El Quid De La Cuestión

El alma es hálito de vida, sustancia primordial y brújula interior, misterio que nos habita y nos trasciende, que se revela como puente entre lo humano y lo divino, entre la tierra que nos retiene y la eternidad que nos acoge, memoria que custodia y revela el sentido profundo de nuestra existencia. En ella confluyen razón y corazón, voluntad e intuición, ciencia y fe, como el sentido de una vida cotidiana que nos orienta hacia la plenitud espiritual.

El alma, entendida como hálito de vida, se revela en la tradición católica como el soplo divino que nos hace a imagen de Dios y semilla de eternidad; en la visión de santo Tomás de Aquino es la sustancia que integra intelecto, voluntad y sensibilidad, otorgando unidad y sentido al ser humano; y en la filosofía es principio vital y racional que anima la materia y la eleva hacia la conciencia, donde la memoria y el anhelo se entrelazan en la revelación del sentido que posee la vida.

En la neurociencia, siguiendo la interpretación de Ana Asensio, se la reconoce como brújula interior, flujo de intuiciones, emociones y aprendizajes que nos guían más allá de la racionalidad. Así, el alma puede ser vista como soplo, sustancia, tríada y brújula: puente entre lo eterno y lo cotidiano, entre lo invisible y lo tangible, entre lo que somos y lo que aspiramos a ser.

Con Sans Segarra, la razón se abre al pulso vital y la decisión se convierte en acto humano pleno. Esa alianza se expande hacia la Supraconciencia, un nivel superior que nos libera del ego y nos conecta con la continuidad de la vida más allá de la muerte.

Images of Un ser humano iluminado en el momento de cobrar conciencia de su trascendencia personal. | Deep Dream Generator

Dios aparece como energía que sostiene la Supraconciencia, la continuidad de la vida y la liberación del ego. Más allá es trascendencia mediante la Supraconciencia y la experiencia de Dios como energía espiritual. El espíritu humano, finalmente, como luz divina que nunca se apaga.

La química de la felicidad.Un compendio acerca del pensamiento de Asencio explica que la mente y el cuerpo son inseparables en la experiencia de la felicidad. La memoria neuronal de distintos órganos amplifica la dimensión emocional. La práctica cotidiana (hábitos + actitud) es la vía para sostener la neurofelicidad. La felicidad surge de la alianza entre la química interna y la actitud externa. Cultivar hábitos que favorezcan la producción de neurotransmisores y mantener una disposición vital consciente que permita vivir con mayor plenitud.

La felicidad está estrechamente relacionada con el bienestar y la satisfacción general con la vida. Estudios han demostrado que las personas que experimentan mayores niveles de felicidad tienden a tener mejor salud física y mental, relaciones sociales más sólidas y mayor resiliencia ante la adversidad.

La felicidad no es un simple catálogo de neurotransmisores, sino una armonía íntima que se despliega en el cuerpo y en la comunidad. La dopamina es la chispa que enciende el deseo; la serotonina, el pulso sereno que sostiene la confianza; la oxitocina, el abrazo invisible que nos enlaza; y las endorfinas, la risa que nos libera del peso de la vida, cuya condición nos ata a la naturaleza humana: conciencia, deber, mortalidad. La filosofía lo ha entendido tanto como obstáculo que limita la plenitud o como fundamento que da sentido y dirección a la existencia.

Qué es la felicidad de verdad, según el profesor de Harvard que más sabe de ello | GQ España

La felicidad es la realización de la condición humana en su justo medio, como enseñó Aristóteles; calma que se acoge internamente como recordó Séneca; paz que nace del equilibrio, como señaló Epicuro; y esperanza que se sostiene en el deber y el amor, como propuso Kant.La búsqueda de la felicidad ha sido un tema central en la filosofía y la psicología durante siglos. Si bien no existe una definición única y universalmente aceptada de felicidad.

La felicidad, desde mi voz, no es un acto pasajero sino es unaforma de vida, un estado de ánimo positivo, un constructo que se despliega como armonía entre virtud, serenidad, esperanza, crecimiento, espiritualidad y armonía.

Generalmente se entiende como un estado de ánimo mental y del alma caracterizado por emociones positivas, con sentido de propósito y una sensación de plenitud. La felicidad es, entonces, la promesa de una experiencia viva que surge del equilibrio entre los buenos hábitos y una coexistencia armoniosa entre lo propio de la persona, la vida en sociedad, aprehender de las mejores experiencias de la cultura, del ambiente natural y el crecimiento espiritual, que florece en la gratitud que se eleva a Dios, como expresión de una vida lograda en función de las virtudes humanas.

Si el alma eshálito de vida, energía y luz, sustancia primordial, brújula interior, esencia y horizonte entre lo humano y lo divino que revela el sentido profundo de nuestra existencia; eternidad que nos acoge como presencia invisible de Dios, infinitamente Perfecto y Bienaventurado en sí mismo, origen primero del Espíritu, “principio sin principio”, Padre del Hijo Único, y con Él, el único principio de que procede el Espíritu Santo (Cc. de Lyón II, 1274:DS 850, Catecismo librería Editrice Vaticana, 1992) que nos eleva hacia lo eterno en Espíritu, finalmente, nuestra llama divina que nunca apaga.

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