- El versículo 9:5 de la Sura At-Tawbah (El Arrepentimiento) del Corán, conocido también como el «Verso de la Espada», ordena combatir a los idólatras que rompieron tratados de paz tras finalizar los meses sagrados, instando a capturarlos, asediarlos y luchar contra ellos, aunque -paradójicamente- ofrece perdón si se arrepienten, rezan y pagan el azaque, es decir, el dinero que los musulmanes están obligados a tributar de sus bienes y consagrarlo a Dios
- En nombre de la “yihad” o “guerra santa”, se adoctrina y recluta tanto a menores de edad como a jóvenes con el propósito de que realicen atentados terroristas, consigan más adeptos e incluso se inmolen durante sus ataques indiscriminados, dirigidos lo mismo a sitios y personal militar que a civiles inocentes, dentro y fuera de sus naciones.
Adriana Núñez, periodista Visión CR
(Foto de portada: France 24)
Desde 1980, el terrorismo islamista ha ido evolucionando: ha pasado de generar conflictos regionales a convertirse en una amenaza global, que se afianzó a partir de la creación de Al-Qaeda, protagonista de los atentados perpetrados en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001 y corresponsable del auge del Estado Islámico (ISIS).

Se caracteriza por atacar tanto en países musulmanes como occidentales, causando hasta la fecha, centenares de miles de muertes a nivel mundial. Y es que el islamismo radical no solo se centra en fomentar la inestabilidad política y el terrorismo en diversas regiones, sino también en alimentar fobias: contra los judíos, los cristianos y las mujeres – a las que obligan a casarse a partir de los 9 años de edad- entre otras.
Con conocimiento de causa -porque lo he presenciado en regiones como Yemen y otros países del Medio Oriente- puedo afirmar que su cultura del terror, ejercida con enorme violencia y crueldad, ha aniquilado no sólo físicamente, sino también a nivel moral y espiritual, a millones de personas sumidas en el hambre, el miedo, la ignorancia y la más humillante sumisión.
Según Elisa Himbo, articulista de la revista Vamos, “el ascenso de ISIS y su comportamiento hacia judíos y cristianos es alarmante. ¿Debería sorprendernos el surgimiento de un grupo que odia y decapita cristianos, inspira el antisemitismo global y aprueba la destrucción de Israel? ¡Probablemente no!”
No obstante, hábilmente se escudan en creencias “religiosas” para penetrar con su mensaje a amplios grupos poblacionales dentro y fuera de sus regiones. Y en los últimos años, han significado una latente amenaza para el planeta debido a su férrea decisión de contar con armamento nuclear, razón principal que según el presidente norteamericano, Donald J. Trump, ha motivado las incursiones militares de su país en Irán.
Aunque frente al tenebroso escenario, algunos especialistas en el tema sostienen que ciertos versículos del Corán (como lo muestra la Sura 9:5) fomentan el odio y la guerra, para otros el asunto es complejo y ello ha polarizado las opiniones, especialmente en Europa, donde pareciera prevalece una especia de “complejo” por defender a toda costa la inclusión absoluta, al permitir el ingreso indiscriminado de musulmanes a sus territorios sin conocer sus “afiliaciones”.

Muchas universidades están repletas de académicos musulmanes y otros profesores afines a sus creencias, que incluso frente a la violencia y las amenazas con las que regímenes como el iraní mantienen sojuzgados a millones de seres humanos, sostienen que dichos textos están “contextualizados” en la defensa propia, e insisten en que el Islam promueve “la justicia y la paz”.
Manipulación de adolescentes y jóvenes
De acuerdo con publicaciones de la Universidad de Navarra, España, “tras desgajarse del tronco común de Al Qaeda en 2013, el grupo Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) pasó a convertirse en la principal preocupación de quienes luchan contra el terrorismo yihadista, tanto en Oriente Medio como a nivel global. Una razón importante de su ascenso fue su capacidad para adaptar y flexibilizar los procedimientos de captar seguidores”
Tal y como afirma el Real Instituto Elcano, “el sistema de reclutamiento del ISIS se basa en tres pilares: captación de adeptos a una edad temprana, radicalización en centros penitenciarios y explotación de las redes sociales. Este último procedimiento es particularmente importante y juega un papel fundamental en la propaganda y movilización de jóvenes terroristas”.

Las redes sociales son, efectivamente, un instrumento eficaz en la captación de menores en etapa adolescente, precisamente porque “con la entrada en la adolescencia, el individuo amplía su círculo social y queda expuesto a la influencia de otros agentes de socialización. Sin que la familia pierda su relevancia, en esta etapa del desarrollo vital, el menor puede ser influenciado por otros agentes, como sus parejas y amistades. Una vez “enganchados”, serán presa fácil de los “reclutadores” que los contactarán “tanto de forma directa como mediante las redes sociales”.
Así lo enfatizó un reportaje de la BBC de Londres publicado en 2017, bajo el título: “Educados para el terror: los adolescentes adoctrinados y entrenados por el Estado Islámico para cometer atentados en Europa”.
Diez años antes de la aparición de dicho reporte, en 2007, el Ministerio del Interior saudí alertó sobre la situación al indicar que “el 80% de todos los jóvenes saudíes que habían sido reclutados por los yihadistas en su país, lo habían sido utilizando internet.”
Y es que ISIS es un grupo terrorista que utiliza las redes sociales de manera muy eficaz y cuya estructura interna le permite no solo influir, sino también estar en posesión de algunos medios de comunicación.
Mensajes de odio, antisemitismo y venganza
Aunque históricamente, el antisemitismo ha sido impulsado por prejuicios religiosos, mediante los cuales se ha culpado a los judíos de eventos bíblicos, fomentando así el odio contra ese pueblo a través de siglos, otros factores determinantes han sido promovidos a través de teorías, divulgadas en distintos medios de comunicación, afirmando -paradójicamente- que ellos “controlan los medios, los gobiernos o la economía mundial”.

El impacto de tales aseveraciones, encaminadas incluso a desvirtuar hechos concretos que demuestran la crueldad terrorista representada por ISIS, los Ayatolas y el Estado Islámico, se puede percibir incluso en nuestros días, en el marco de la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos contra Irán. Y sin embargo, los judíos ni por asomo representan el peligro que si llevan impregnado en su piel los dirigentes islámicos.
No obstante, aunque miles de iraníes exiliados en diversas naciones del mundo, acuerpados por vecinos y ciudadanos locales, de inmediato han salido a celebrar la caída de muchos de los principales exponentes del régimen teocrático de Irán, y se muestran esperanzados en que “se produzca la liberación del pueblo y una transición hacia la democracia”, también se han dado manifestaciones contrarias a estos legítimos deseos y pensamientos.
En los seis días siguientes al inicio de la ofensiva contra Irán, que comenzó el 28 de febrero, la ONG Armed Conflict Location & Event Data (ACLED) registró más de 1.000 manifestaciones en todo el mundo, organizadas por opositores o partidarios del régimen iraní y de la intervención militar israelí-estadounidense.
La mayor parte de las manifestaciones contra la guerra tuvo lugar en Oriente Medio (43%), pero también se registraron más de 300 manifestaciones en Asia, lo que supone más de un tercio (35%) del total.
En Europa, se celebraron 60 manifestaciones contra la guerra israelí-estadounidense (7%), 129 en América del Norte (15%) y 8 en África (1%).

Además del miedo ante una escalada bélica de consecuencias globales, de la rampante desinformación, las crisis humanitarias y económicas o las dudas sobre la efectividad de las estrategias que propiciarían un cambio de régimen, pareciera que en muchos casos, ha privado la capacidad de los agentes de comunicación proclives al Estado islamista de manosear la realidad, presentándose como víctimas, aunque en realidad, sean victimarios. Un trabajo que iniciaron desde hace décadas…
Lo cierto es que a estas alturas, para connotados analistas políticos entre los que destaca Muhanad Seloom, investigador especializado en inteligencia y uso de la fuerza estatal, tras agotarse el diálogo diplomático y aunque sea el último recurso al que se deba recurrir, la guerra contra Irán estaría justificada por la necesaria intervención humanitaria, para detener violaciones flagrantes a los derechos humanos y debido a la urgencia de restaurar la paz y la seguridad regional e internacional.
Según declaraciones del experto, publicadas por el diario La Razón “la guerra de Irán es terrible, pero la estrategia de Estados Unidos e Israel está funcionando».