La pedagogía del afecto y el acompañamiento en los primeros años escolares.
César Fernández Rojas, educador jubilado.

Ana Asencio: «Escucha a tu corazón, busca esas ondas alfa, encuentra el silencio, respira y medita. No hay otro secreto que encontrar esta inteligencia cardíaca para unir razón y corazón».
Emma Gamboa (1901–1976): “La educación debe ser un proceso vital, no una rutina mecánica. Ser figura clave en la pedagogía costarricense”.
Todos los días encontramos sustanciosas y meditadas opiniones acerca de los fundamentos de la Educación y la crisis en la cual se debate el facilismo y el deterioro ético. También escucho y leo opiniones peregrinas por la inexperiencia docente.
Hoy quiero describirles a ustedes lo que observo cotidianamente, cuando los niños y las niñas van temprano al kínder o la escuela. Quiero darle espacio al corazón, que contiene un sistema nervioso independiente que posee más de 40.000 neuronas y una compleja red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo (…) El circuito del cerebro del corazón es el primero en tratar la información que después pasa por el cerebro de la cabeza.(Cfr. Ana Asencio. Neuro felicidad. Penguin Random House, Grupo Editorial. Rocabolsillo. Barcelona. Mayo 2025, p. 234).

En mi barrio ningún niño sale de su casa llorando, todos van conversando, algunos con más algarabía que otros. Todos saludan, Mateo, por ejemplo, se adelanta a darme los buenos días, antes de saludarlo; con sus dos hermanitas y un hermanito van felices, departiendo entre ellos.
Me agrada hablar con Andrew, es un niño radiante, sociable, afectuoso y con una gran personalidad para dialogar, lo hace con naturalidad, sin rigidez, dejando que las palabras fluyan.
Mariángel tiene una presencia luminosa,camina hacia su escuela especial como quien asiste a una floresta de sueños, pero, lo que realmente ilumina es su risa, su ternura y la manera en que convierte cada día en un canto de esperanza. Cada día saludo a Samantha y ella me mira con jovialidad y su hermano Estaban me contesta el saludo.

María Celeste es un hilo de cordialidad que se entrelaza con su elocuencia; su presencia es como un cristal que refleja simpatía. Ian es sociable: disfruta estar con otros, busca compañía y el intercambio social, su tono suele mostrar su buen ánimo. Rodolfo pasa raudo porque su mamá siempre camina rápido; apenas respira y saluda.
Esa naturalidad e ingenuidad nos recuerda a los autores clásicos del desarrollo infantil como Jean Piaget, Lev Vygotsky y Gesell,quienes desde distintos enfoques: cognitivo, sociocultural y madurativo, explicaron cómo esa espontaneidad del niño es parte esencial de su desarrollo.
La confianza del niño, sucandidez y frescura de carácter está uncida a la espontaneidad, la sinceridad y la ausencia de artificio en su conducta. Es un rasgo distintivo que la pedagogía y la psicología han interpretado como expresión de la autenticidad infantil.
Los niños y las niñas van radiantes, aseados; ellos: pelo recortado; ellas: con peinados agraciados. Sus uniformes limpios y bien planchados evocan higiene, dedicación de sus padres y no solo en apariencia externa, también por la disposición interna de quien lo porta: el uniforme impecable se convierte en metáfora de dignidad y compromiso, porque advierte los valores familiares que van más allá de la calidad de la tela y el planchado.

Hay una orientación interna en la familia por resaltar la pulcritud mental y corporal, el deber de formar la responsabilidad de sus hijos, con un significado moral y espiritual. ¡Cuánto pesa y cuánto valen estos primeros años en el kínder y la escuela!
Observo todos los días el valor intrínseco del esfuerzo de padres, abuelos y hermanos mayores en los primeros años escolares. Considero que ese cuidado -lavar, planchar, preparar cada detalle- no es solo una cuestión estética. Es un acto profundo de amor y compromiso que se traduce en:
Fundamento emocional: Cuando el niño y la niña perciben que alguien vela por ellos, que su presencia para llevarlos a la escuela importa y que su identidad está protegida en su hogar y su familia. La casa es su refugio seguro y la escuela debería serlo también.

Construcción de hábitos: Cuadernos y libros plasticados, pulcritud del uniforme, bulto ordenado la noche anterior, aseo matinal, zapatos limpios, peinado, son formas de una enseñanza sutil sobre disciplina, orden, urbanidad y respeto para la diaria convivencia, y la escuela debería serlo también.
Los padres, los abuelos y los hermanos educan de una manera que no se imponen con palabras, sino que se transmite el conocimiento afectivo a través de gestos, actitudes y ejemplos sencillos. Es un aprendizaje que ocurre casi de manera invisible, pero deja huellas profundas, y la escuela debería hacerlo también.
Lenguaje invisible de afecto: La prenda limpia y lista para el siguiente día escolar es un mensaje de: “te quiero, te acompaño, te respaldo, confío en ti”. La escuela debería preservar este mensaje también.
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Proyección social: Los padres transmiten a la comunidad escolar el valor que sienten por la educación y que su hijo y su hija llegan preparados para aprender y convivir. La escuela debería fundamentar su trabajo escolar desde la perspectiva de la neurobiología interpersonal que “atiende como nuestra la mente –incluidos nuestros sentimientos y pensamientos, nuestra atención y conciencia- y nuestro cerebro y todo nuestro cuerpo están profundamente entretejidos en nuestras relaciones con los demás y el mundo que nos rodea, dando forma a quienes somos.
(…) La neuroplasticidad explica cómo la arquitectura física del cerebro se adapta a las experiencias e información nuevas, reorganizándose y creando vías neuronales basadas en lo que la persona ve, oye, toca, piensa, ejercita, etc. Todo aquello a lo que prestamos atención, todo aquello que ponemos de relieve en nuestras experiencias e interacciones, crea nuevos vínculos en el cerebro. Cuandoquiera que se centra la atención, se encienden las neuronas. Y cuandoquiera que se encienden las neuronas, estas se conectan entre sí, o se juntan. Las neuronas que se encienden al mismo tiempo se conectan entre sí al mismo tiempo”. (El destacado es propio). (Cfr. Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson. El Poder de la Presencia. 2ª edición. ALBA. España 2024. Pp. 17-20).

En ese sentido, estos valores sociales se convierten en testimonio consciente de la dedicación parental; no es sólo esfuerzo, ¡es amor! Son actos cotidianos que, acumulados, moldean la autoestima del niño y de la niña, y su manera de relacionarse con el mundo. Es un acto de cuidado y acompañamiento que la familia realiza cada mañana. ¡Si, los niños no caminan por la vida solos, y van acompañados a la escuela con de uno de sus padres, un abuelo o un hermano!(El destacado es propio).
El acompañamiento en los primeros años escolares es considerado por pedagogos y especialistas como un factor decisivo para el desarrollo emocional, académico y social del niño y de la niña. No se trata solo de llevarlos físicamente a la escuela, sino de estar presentes en la construcción de hábitos, valores, conocimientos, confianza y aptitudes.
Valor del acompañamiento según especialistas.(Texto redactado con ayuda de IA).
María Montessori: Subrayaba que la educación es un camino hacia la paz, y que la relación familia–escuela es vital. El acompañamiento debe fomentar autonomía, hábitos de estudio y autorregulación, más allá de la simple supervisión.

Luz Mélida Sánchez (socióloga) y Rubén Darío Vega (psicólogo clínico): Destacan que los padres deben motivar a sus hijos, reforzar cualidades positivas y promover valores. El acompañamiento no significa hacer las tareas por ellos, sino estar presentes para orientar y apoyar en las dificultades.
Investigaciones pedagógicas (UNAM y Universidad de Sotavento): Muestran que el acompañamiento parental fortalece el aprendizaje, la autoestima y la responsabilidad compartida entre padres y maestros.

El acompañamiento de la familia en los primeros años escolares es indispensable como presencia activa, afectuosa y orientadora que siembra autonomía y valores duraderos. La labor más importante de criar a los hijos es hacerlos felices, con entendimiento, potencialidades, espirituales, y ser sanos.
Esta vocación cultural tiene en nuestro país una imagen parental que se repite en cada comunidad, en cada barrio y en los lugares más recónditos de nuestra Patria: en los pueblos costeros, en las montañas, en los poblados, en las ciudades y en los caseríos, siempre aparece el mismo gesto de las familias que preparan a sus hijos con amor y dignidad para el kínder la escuela.
Es un símbolo compartido, una raíz común que nos recuerda que la educación esencial no se construye únicamente en el aula, también es fundamental en la vida diaria de cada hogar costarricense.
Esta transparencia moral y esa frescura espiritual de nuestras familias debe encontrar eco en las escuelas, y en los educadores quienes tienen la responsabilidad profesional y moral de cultivar virtudes, hábitos de vida y de estudio, pulir su desarrollo con las técnicas didácticas simples y significativas.
El educador trabaja en I Ciclo para ofrecer el acompañamiento al niño y la niña. En esta etapa, las dificultades son parte del proceso natural de aprendizaje y deben resolverse en el aula, con paciencia, creatividad y sensibilidad.
Los contenidos deben abrir caminos a la comprensión, la voluntad y la inspiración, ajustar las técnicas de la enseñanza y el aprendizaje al ritmo que cada niño y cada niña necesita. Como menciona don Napoleón Quesada (1901): “Lo útil, lo ventajoso, la excelencia del método debe consistir en que se imparta una enseñanza racional, viva, armónica, atractiva, llena de interés para el educando, en que consulte, paso a paso, el grado de desarrollo intelectual del niño, en que una noción se apoye en otra, cada conocimiento en el ya adquirido, en que se ejerciten, al par que la mente y el lenguaje infantiles, la vista el oído y la mano, y una enseñanza, en fin, por la que la escuela resulte la continuación natural del hogar bien regido”.(El destacado es propio).(Cfr. Napoléon Quesada. Silabario costarricense. Colección de Textos Nacionales. Costa Rica. Enseñanza Primaria, Año 1. 6a edición. Editado por Librería española de María V. de Lines. San José, s.a. pp. I, II).
Hoy se mide en primer grado la lectoescritura de una manera particular. El buen maestro sabe que cada niño y cada niña es un universo en germinación: no se limita a enseñar letras y números, sino que abre caminos al ingenio, despierta la curiosidad y acompaña con paciencia el ritmo singular de cada intelecto. La evaluación de proceso debe ser constructiva: ser una oportunidad más para el aprendizaje.
Los especialistas coinciden en que el éxito del niño y la niña en el proceso de la lectoescritura depende de un conjunto de condiciones previas: desarrollo sólido del lenguaje oral, conciencia fonológica, habilidades cognitivas básicas (atención, memoria, discriminación visual y auditiva) y un entorno afectivo que estimule la curiosidad y la motivación. Estas bases permiten que el niño y la niña enfrenten el proceso escolar con seguridad y eficacia.
Condiciones previas esenciales para la lectoescritura.(Con ayuda de la IA).

- Desarrollo del lenguaje oral:
- Comprensión y expresión verbal: El niño debe ser capaz de comprender instrucciones, narrar experiencias y comunicarse con claridad.
- Riqueza de vocabulario: Un vocabulario amplio facilita la decodificación y comprensión de textos.
- Interacción social: Conversaciones cotidianas con adultos y pares fortalecen la estructura del lenguaje.
- Conciencia fonológica:
- Reconocimiento de sonidos: Identificar y diferenciar fonemas dentro de las palabras.
- Segmentación silábica: Saber dividir palabras en sílabas.
- Juego con rimas y aliteraciones: Actividades lúdicas que entrenan la sensibilidad hacia los sonidos.
- Habilidades cognitivas y perceptivas:
- Atención y memoria: Mantener la concentración y recordar secuencias.
- Discriminación visual y auditiva: Diferenciar letras, sonidos y patrones.
- Coordinación visomotora: Control del trazo y movimientos finos para escribir.

- Factores emocionales y motivacionales:
- Seguridad afectiva: Un entorno que brinde confianza y apoyo.
- Curiosidad y motivación: Estímulos que despierten interés por los libros y la escritura.
- Juego y exploración: Actividades lúdicas que integren lectura y escritura como experiencias placenteras.
Riesgos si no se cumplen estas condiciones:
- Dificultades de comprensión lectora: El niño puede leer mecánicamente sin entender.
- Problemas de escritura: Errores frecuentes en ortografía y caligrafía.
- Desmotivación escolar: Frustración que afecta la autoestima y el interés por aprender.
Recomendaciones para padres y docentes:
- Fomentar conversaciones diarias y lectura en voz alta.
- Introducir juegos de sonidos, rimas y canciones.
- Ofrecer materiales variados: cuentos, láminas, letras móviles.
- Crear un ambiente afectivo seguro y motivador.

Bibliografía sobre las condiciones previas de la lectoescritura. (Cfr. Mª Pilar Núñez Delgado y María Santamarina Sancho (Universidad de Granada, España). Obra: Prerrequisitos para el proceso de aprendizaje de la lectura y la escritura. Enfatizan la conciencia fonológica y las destrezas orales como condiciones fundamentales.
Rosalía Montealegre y Luz Adriana Forero (Universidad Nacional de Colombia).
Artículo: Desarrollo de la lectoescritura: adquisición y dominio (Acta Colombiana de Psicología, 2006). Analizan el proceso de adquisición y consolidación de la lectoescritura, destacando factores cognitivos y emocionales).
En síntesis, la lectoescritura no comienza en el aula, sino en la vida cotidiana del niño: en sus juegos, conversaciones y experiencias afectivas. Preparar estas condiciones previas es como sembrar el terreno para que la aventura escolar florezca con éxito.
Presento, con ayuda de la IA una versión narrativa de la secuencia histórica de métodos de lectoescritura en Costa Rica.
La enseñanza de la lectoescritura en Costa Rica ha recorrido un camino que refleja tanto la evolución de la pedagogía como los cambios culturales del país.
En los finales del siglo XIX, el Silabario de San Miguel, elaborado en México por Miguel San Miguel, introdujo el método silábico tradicional. Este enfoque se basaba en la repetición mecánica de sílabas —“ma, me, mi, mo, mu”— y fue ampliamente utilizado en América Latina, incluyendo Costa Rica.
Con el inicio del siglo XX, Napoleón Quesada Salazar publicó en 1901 el Silabario Costarricense, que inauguró el método analítico-sintético inicial. Este método partía de palabras completas, las descomponía en letras y sonidos, y luego las recombinaba, acercando la lectura a la experiencia cotidiana del niño.
Posteriormente, en 1931, Quesada junto con Rogelio Sotela presentó el Silabario Quesada-Sotela, que perfeccionó el enfoque analítico-sintético. Este texto fue declarado oficial en las escuelas primarias y alfabetizó a generaciones de costarricenses, consolidando el método analítico-sintético ampliado.
El Silabario Castellano de Porfirio Brenes Castro es un libro de enseñanza de la lectura, publicado originalmente en San José, Costa Rica en 1914 por la Imprenta Moderna. Presenta un método silábico, donde las letras se combinan en sílabas para facilitar el aprendizaje progresivo de la lectura.Fue recomendado por la Secretaría de Instrucción Pública para su uso en las escuelas del país y tuvo múltiples ediciones posteriores, incluyendo una en 1943 y otra en 1955.
A mediados del siglo XX, las cartillas escolares oficiales introdujeron el método global de palabras y frases, que proponía la lectura de frases completas con sentido, como “Ana lee. Ana ama a su mamá”. Este enfoque vinculaba la alfabetización con valores familiares y cívicos, preparando al niño para integrarse en la vida social.
En este mismo período, la pedagoga Emma Gamboa Alvarado (décadas de 1940–1960) revolucionó la enseñanza con la escuela activa y el método global significativo, inspirada en John Dewey y la Escuela Nueva. Para Gamboa, la lectura debía ser una experiencia viva y significativa, vinculada a la cultura nacional y al desarrollo integral del niño.
Ya hacia finales del siglo XX, el Ministerio de Educación Pública adoptó el método fonético-constructivista, que combina conciencia fonológica, comprensión lectora y escritura creativa, apoyándose en imágenes, juegos y materiales didácticos.
Finalmente, en el siglo XXI, los programas actuales del MEP promueven el método comunicativo y social, donde la lectura se entiende como práctica cultural y social. Se utilizan textos auténticos, se integran tecnologías digitales y se busca que el niño reconozca la lectura como herramienta de participación ciudadana y expresión personal.
De esta manera, la alfabetización en Costa Rica ha pasado de la mecánica silábica a la lectura significativa y socialmente situada, con Emma Gamboa como figura clave en el tránsito hacia una pedagogía activa y humanista. (Texto escrito con ayuda de la IA)
Hace muchos años debió tomarse la decisión política de limitar el número de educandos por aula, en primer grado, y seleccionar con instrumentos de valoración sociopsicopedagógica, probados y estandarizados, la selección los educadores con las mejores capacidadesafectivas, analíticas y pedagógicas para atender a la población de costarricenses más sensibles de la Nación, en el primero y segundo grado (Unidad educativa del I Ciclo).
En el esfuerzo del buen maestro en primer grado se revela el valor superior de la educación: transformar la fragilidad inicial en potencia creadora, y hacer de cada aprendizaje un acto de justicia y humanidad.
Por eso, el maestro se convierte en guía y compañero, capaz de escuchar, de celebrar los pequeños logros y de transformar el proceso del aprendizaje en descubrimiento, para que cada niño y cada niña se sientan llamados a aprender con alegría y a crecer con sentido,para que la escuela resulte la continuación natural del hogar bien regido.