No hay que viajar al fin del mundo para encontrar un “rincón especial” donde sentirse a gusto. Podemos construirlo dentro de nuestros propios hogares.
Adriana Núñez, periodista VISIÓN CR
Me encantan las casas acogedoras. No importa si son nuevas, lujosas, pequeñas, inmensas, antiguas o modestas. Al decir “acogedoras”, me refiero a que posean detalles y rincones agradables, cómodos y cálidos, donde sus habitantes pueden sentirse a sus anchas.

Independientemente si prefieren el minimalismo antes que llenar de adornos, aparatos tecnológicos o de mucho mobiliario cada hogar, lo cierto es que los “espacios especiales” en una vivienda, tienen un impacto muy favorable en quienes allí habitan, sean niños o adultos.
Por una parte, esos rincones proporcionan refugio, desconexión y equilibrio emocional, pues aunque sean limitados, facilitan que las personas recarguen energías, fomentan la concentración y les dan una profunda identidad a ciertas áreas de las casas, de manera tal que sus inquilinos, puedan obtener el alivio y la sensación de bienestar que -tras un largo viaje, una pesada jornada escolar, laboral o el estrépito del tránsito vehicular- se necesitan para recuperarse.
En la ancestral práctica del Feng Shui – nombre que literalmente significa viento y agua- los rincones especiales son espacios intencionalmente diseñados para canalizar y potenciar la energía vital, esa fuerza que quienes lo practican, reconocen con el nombre de “Chi”. Y es que los diferentes espacios, actúan como pequeños santuarios de bienestar. Se establecen con el objetivo de ofrecer serenidad y usualmente, tienen un propósito específico que responde a los deseos de quienes los crean, como por ejemplo: atraer abundancia, reforzar la salud emocional, estimular la comunicación asertiva o apuntalar la creatividad.

Precisamente en psicología, organizar «rincones especiales» o lo que dichos profesionales conocen como “espacios terapéuticos o pedagógicos” significa estructurar áreas específicas, claramente delimitadas, con la finalidad de facilitar lo mismo el desarrollo emocional que la regulación cognitiva o el aprendizaje.
Y por ello, en cada uno de esos lugares, según sea la intención, destacan objetos y herramientas que permiten alcanzar un objetivo psicológico previamente establecido.
Muchos sabemos que en las aulas escolares, existen rincones que casualmente, estimulan en los niños diversas cualidades y reacciones, algo de lo que los adultos pueden también sacar provecho en el seno del hogar.
Características de los “rincones especiales”
Expertos en la materia son enfáticos al señalar, que por ejemplo, “el rincón de la calma” o de la relajación, permite, de forma efectiva, la regulación emocional, pues “ayuda a procesar emociones intensas o frustraciones». Usualmente en esas áreas encontramos un cómodo sillón con mullidos almohadones, un reproductor de música y hasta una ventana con vista hacia el cielo o al jardín…
Otros, como el “de los libros”, estimulan el desarrollo sensorial y cognitivo, propiciando la concentración y fomentando la creatividad. En ellos casi siempre hay un mueble con distintas obras literarias, revistas, etc.; una buena lámpara o mucha luz natural y en ocasiones, una mesita auxiliar con papel y lápices para anotar reflexiones, copiar párrafos o simplemente dibujar lo que la imaginación brinde.

Uno de los que se mencionan como “favoritos” es el “rincón verde”. Miles de familias viven en pequeños departamentos y no tienen acceso a espacios naturales -al menos durante la mayor parte de la semana- debido a los horarios de escuelas, trabajos, etc. que les impiden visitar un parque u otros sitios al aire libre. Por ello, esa área donde distintas plantas cuelgan, reposan sobre estantes o en macetas en el piso, no solo ayuda a “refrescar la vista y el ambiente” sino también a mantener una conexión fundamental con la naturaleza viva.
Otros espacios -intocables para quienes los organizan- tienen que ver con el trabajo diario. Definitivamente deben estar separados del resto de la casa, pues las personas que laboran desde su hogar, necesitan silencio, concentración y calma, para no cometer errores durante la jornada. No es recomendable que estén ubicados en pleno comedor o dentro de la habitación.
Finalmente, los seres humanos, al igual que algunos animales domésticos, requieren de puntos específicos que les brinden una sensación de seguridad y predictibilidad. Cada quien percibe claramente en qué rincón de la casa experimenta esa sensación de “estar a salvo”. Si usted ya sabe cuál es, imprímale su sello personal, manténgalo ordenado y limpio y acuda a él cada vez que lo necesite.

En realidad, es poco lo que se requiere para “construir” esos sitios especiales tan beneficiosos y atrayentes. En mi caso, hace poco incluí un “rincón del té”. Esa bebida humeante me provoca una agradable sensación de paz interior. Para ello simplemente utilicé una bandeja de bambú, dos tazas, una tetera y un par de almohadones, colocados sobre una alfombra. Las mejores conversaciones que he tenido con mi nieta desde que tenía 4 o 5 años, han sido alrededor de un diminuto juego de tacitas de té. Ahora que cumplió los 9, esta área especial está lista para recibirla.
Les incluyo la foto de ese limitado espacio y otras imágenes tomadas de internet con fines meramente ilustrativos, que creo destacan varios tipos de rincones especiales. A través de las fotos que he utilizado para complementar esta nota, deseo darles algunas ideas de cómo establecer ciertas zonas, según sean las necesidades y objetivos más perentorios de los habitantes de la casa. Reacomodar es muchas veces, un ejercicio creativo que no implica gastos adicionales pero que puede aportarles a los miembros de la familia -grandes y chicos- un sitio propio donde experimentar alegría y bienestar. A veces con una esquinita basta… Ejercite su imaginación y atrévase a crear su «rincón especial».