Dos películas, una vida: C.S. Lewis “el converso más reacio”

Dos películas, una vida: C.S. Lewis “el converso más reacio”

«Creo en el Cristianismo así como creo que el sol ha salido. No sólo porque lo veo, sino porque gracias a que lo veo puedo ver todo lo demás»

(C.S. Lewis)

«Yo los protegeré ahí siempre. En su mundo tengo otro nombre, deben aprender a conocerme por él. Esa fue la razón de que vinieran a Narnia, al haberme conocido, también sabrán buscarme allá»

(“Aslan” en Las Crónicas de Narnia)

Adriana Núñez, periodista Visión CR

Hace unos días me topé con una cinta -tipo documental- titulada “El más reacio converso: la historia no contada de C.S. Lewis”, producción en la que el personaje central, que representa al famoso escritor, erudito literario y apologista cristiano de origen británico, repasa con madurez y serenidad, desde el análisis sincero y transparente, etapas de su niñez, adolescencia y juventud, desmenuzando -incluso con humor- los hechos y personas que influyeron en sus creencias y finalmente, describiendo con certeza el punto de inflexión -cuando contaba con alrededor de 30 años de edad- en el que dejó de ser ateo.

Esta película cristiana, basada en las memorias originales de C.S. Lewis publicadas en 1955 y tituladas “Sorprendido por la alegría” apareció en pantalla chica en 2021 y se convirtió en la más vendida de Amazon. Y se puede ver gratis en la plataforma de YouTube.

Bajo el nombre de Clive Staples Lewis, el escritor anglicano nació en Belfast, Irlanda del Norte, el 29 de noviembre de 1898. Lamentablemente, perdió a su madre -mujer dulce y cariñosa- siendo aún muy niño por lo que su progenitor -que no supero nunca tan triste pérdida- tuvo que enfrentarse a la dura tarea de criar solo a sus dos hijos varones.

Aunque era un muchacho en ocasiones “ensimismado”, durante los años como estudiante universitario en Oxford -que interrumpió brevemente para pelear durante la I Guerra Mundial donde resultó herido- entabló amistad con reconocidas personalidades del mundo académico y literario entre las que se contaba su compañero de aula, el también escritor J. R. R. Tolkien.

Clive, quien firmaba los textos con sus iniciales y apellido: C.S. Lewis, goza del reconocimiento mundial tanto por ser el autor de la saga clásica de fantasía “Las Crónicas de Narnia” -cuyas páginas están llenas de reflexiones sobre la valentía, el destino y el crecimiento personal- como por sus impresionantes ensayos de teología y filosofía, entre los que destaca “Mero cristianismo”.

C.S. Lewis y su esposa Joy

La mayor parte de su tiempo la pasaba solo, cavilando y leyendo,  rodeado de libros, intercambiando ideas y reflexiones con estudiantes y contertulios o caminando por veredas bordeadas de altos árboles, escenarios que le permitieron alimentar su espíritu, alcanzar una sólida cultura y enorme prestigio como catedrático.  Pero el destino le tenía preparado otro momento de inflexión…

Un amor terrenal

Y ello nos lleva a la segunda película, titulada “Tierras de Penumbra” , la cual vio la luz en 1993 con las memorables interpretaciones de Anthony Hopkins en el papel de C.S. Lewis y de Debra Winger en el de Joy Gresham (de soltera Davidman,1915-1960), la escritora y poetisa norteamericana que en los últimos años de su vida, se convirtió en su gran amor y única esposa. Ella tenía entonces 40 años y él 57; había sido un “soltero empedernido” hasta el momento de conocerla.

Escena de la película en la que Anthony Hopkins interpreta el personaje de C.S. Lewis

Según referencias de sus allegados, “Lewis declaró que él tenía a sus sesenta la alegría que la mayoría de los hombres tienen a sus veinte, en tanto que la poeta escribía a sus amigas que él era un gran amante”.

Aunque el matrimonio duró poco debido al fallecimiento de Joy acaecido en 1960, víctima de cáncer, esta segunda cinta muestra efectivamente el lazo de ternura y amor incondicional que se forjó entre ambos escritores, e incluso la gran influencia que su unión ejerció en el hijo de ella, fruto de un primer matrimonio, llamado Douglas, quien incluso tras la muerte de su madre, encuentra en el padrastro apoyo, guía y afecto. Ambos unidos por pérdidas similares acaecidas prácticamente a la misma edad.

Tres años más tarde, en noviembre de 1963, debido a una falla renal, C.S: Lewis -quien desde los 5 años se hacía llamar Jack, en memoria de su perro- también trascendió, dejando a su paso numerosas obras de ficción entre las que figuran: Trilogía Cósmica (1938-1945); Cartas del diablo a su sobrino (1942); El león, la bruja y el armario (1950) y La última batalla (1956).

Anthony Hopkins y Debra Winger, escena del filme «Tierras de Penumbra»

 

Además, produjo varias obras que no son de ficción, entre las cuales destacan: La alegoría del amor (1936); Reflexiones sobre los Salmos (1958); Los cuatro amores (1960); Crítica literaria. un experimento (1961) y Oración: cartas a Malcolm (1963).

Sus libros han sido traducidos a 30 idiomas; muchos de ellos constituyen lectura obligada. Pero también las dos películas que recomendamos hoy, arrojan luz sobre la importante huella que C.S. Lewis dejó plasmada tanto en tinta y papel como en su actuar cotidiano.

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