Redacción y agencias.
La etapa del laborista Keir Starmer al frente del Gobierno británico ha llegado a su fin. El primer ministro ha anunciado este lunes su dimisión tras varios días de Intensas presiones de los diputados de su partido y de miembros destacados de su Ejecutivo, quienes consideraban insostenible su continuidad en el cargo tras la debacle en las elecciones locales y regionales del pasado mayo.

“Todas las decisiones que he tomado han tenido como objetivo anteponer el país que amo. Por eso voy a dimitir como líder del Partido Laborista. Esta mañana he hablado con Su Majestad el Rey para informarle de mi decisión”, ha anunciado en un discurso frente al número 10 de Downing Street.
Starmer ha acabado cediendo a la presión de los suyos apenas dos años después de su holgada victoria en las elecciones generales, que devolvió al poder al Partido Laborista tras 14 años de gobiernos conservadores. El primer ministro ha sacado pecho de sus logros al frente de su formación y ha cargado contra aquellos que creían imposible su victoria tras la debacle de 2019, bajo la dirección de Jeremy Corbyn. “Transformamos nuestro partido, erradicando el veneno del antisemitismo, recuperando la confianza en la economía, la defensa y la seguridad nacional”, ha asegurado.

Andy Burnham, que ganó una elección parlamentaria especial la semana pasada, es el principal favorito para sustituir a Starmer al frente del gobernante Partido Laborista, de centroizquierda.
Starmer logró una amplia victoria en las elecciones generales de 2024, pero una serie de errores perjudicaron gravemente su credibilidad política.
Permanecerá en la residencia oficial del primer ministro, en el número 10 de Downing Street, hasta que los miembros del partido elijan a un nuevo líder en las próximas semanas.