La faroleada por la democracia desde la perspectiva de la participación ciudadana

La faroleada por la democracia desde la perspectiva de la participación ciudadana

MSc. Hugo Marín Guillén, docente de Cívica y Estudios Sociales.

 

El origen de los faroles nace de una acción profundamente política, promovida por una mujer: María Dolores Bedoya, quien recorrió las calles empedradas de la Antigua Guatemala portando un farol, con el propósito de reunir a los vecinos y ejercer presión frente al cabildo para exigir la firma del Acta de Independencia.

De esta manera, el cabildo se convirtió en una de las expresiones más significativas de protesta popular y participación ciudadana en las calles.

Bedoya llevó a cabo un acto revolucionario y democrático: reunió a la gente para presionar por la independencia y luchó por la libertad de Centroamérica.

Dolores Bedoya: La mujer guatemalteca que participó en el movimiento de independencia - Revista Petra
Dolores Bedoya.

Su acción demuestra que la participación ciudadana no se limita al ejercicio del voto, sino que también implica la capacidad de las personas para organizarse, manifestarse públicamente y ejercer presión sobre quienes toman las decisiones políticas.

En Costa Rica, los faroles se utilizan desde 1953, cuando el entonces ministro de Educación, Luis Dobles Segreda, promovió desde el Ministerio de Educación Pública (MEP) su utilización durante la celebración del 14 de septiembre. La iniciativa había surgido del profesor Víctor Manuel Ureña Arguedas, quien propuso salir a las calles con faroles para fomentar el civismo, la paz y la defensa de la democracia.

Luis Dobles Segreda - Wikipedia, la enciclopedia libre
Luis Dobles Segreda.

Este contexto resulta especialmente significativo. Costa Rica se encontraba apenas unos años después de la Guerra Civil de 1948, de la promulgación de la Constitución Política de 1949 y de las elecciones de 1952, celebradas durante los primeros años de la recién fundada Segunda República. Era un país que todavía enfrentaba tensiones políticas y una profunda división social. En ese contexto, el farol adquirió un significado simbólico como expresión de luz, lucha, libertad y esperanza democrática.

Así que esta Faroleada por la Democracia, que realizaremos este 14 de septiembre de 2026, significa regresar al origen político y ciudadano de los faroles. Significa volver a reunir a la gente, como lo hizo Dolores Bedoya, para ejercer presión en defensa de la libertad y la democracia; significa recuperar el sentido de aquel cabildo en el que cientos de vecinos alzaron su voz y exigieron la independencia.

Este 14 de septiembre saldremos los costarricenses a las calles con nuestros faroles para recordar que la democracia también se construye y se defiende en las calles; que la ciudadanía tiene derecho a expresarse, organizarse y manifestarse pacíficamente; y que la libertad no debe darse por sentada.

En un contexto político que muchos perciben como cada vez más autoritario, esta faroleada representa también un recordatorio de que la democracia pertenece a la ciudadanía y de que debemos defenderla mediante la participación, el diálogo, la libertad de expresión y la movilización pacífica.

La democracia se defiende todos los días – Federación Costarricense para la Conservación de la Naturaleza

Al igual que nuestros hermanos centroamericanos que, en 1821, levantaron su voz y acudieron al cabildo para exigir la independencia, hoy los costarricenses podemos levantar nuestros faroles como símbolo de nuestra libertad y de nuestro compromiso con la democracia.

Que dicha más grande, que en Costa Rica, un farol de cartón y de papel, se convierta en un arma de protesta en las calles, en vez de rifles, balas y muerte, en nuestro país hasta en la protesta es especial.

Porque un farol no es solamente una luz que ilumina la noche.
Es también un símbolo de una ciudadanía que no quiere vivir a oscuras.

 

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