Alas del ayer

Alas del ayer

César G. Fernández Rojas, educador jubilado.

Los recuerdos tienen la fuerza de alzar vuelo y transportarnos a otros tiempos. Para expresarlos las palabras tienen la magia de encender una chispa que propaga el fuego de la imaginación.

Es un pliego en blanco donde cada trazo da vida a una metáfora, una reflexión o una experiencia que busca resonar en el interior de quien lo lee.

Entre el recuerdo y la nostalgia

Cada palabra da sentido a la vida. García Márquez enriquece el lenguaje al escribir que “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla.”

El diccionario WordReference.com Languages Forums establece que el acervo, se define como el conjunto, en común, de bienes morales, materiales, inmateriales y culturales acumulados por tradición o herencia, y al aludir al haber personal, se hace referencia justamente a ese cúmulo, aplicado al ámbito personal.

Esla riqueza cultural, la formación de la totalidad del ser por medio de la educación, el desarrollo del carácter por el modelado de los valores, las virtudes, las costumbres, las experiencias, las tradiciones y los recuerdos que cada persona va reuniendo a lo largo de su vida, configurando así una especie de patrimonio íntimo que influye en su identidad y en la forma de ver el mundo.

Esta concepción de la vida no se limita únicamente al aspecto material. Si bien puede incluir objetos físicos que tengan un significado especial —como fotografías, cartas o memorias— gran parte del patrimonio personal es inmaterial. Incluye, por ejemplo, las creencias, las emociones, las lecciones aprendidas y la sabiduría adquirida en el transitar de la vida.

Somos nuestros recuerdos - Gaceta UNAM

Es, en definitiva, el resultado de un proceso de acumulación de vivencias y aprendizajes que se convierten en el fundamento, en el faro interno que guía y da forma a cada ser humano.

Son las huellas del camino de nuestra existencia, donde cada experiencia—ya sea alegre o dolorosa—se entreteje en el relato subjetivo de nuestra identidad. Ese «archivo interior» no solo permite recordar lo sucedido, sino también interpretarlo y resignificarlo, ya que cada rememoración está teñida del sentir propio y la reflexión personal. Así, las memorias y los recuerdos cumplen una doble función: actúan como registros de hechos y como tejidos emocionales que orientan nuestro juicio moral y ético.

En cada persona, existe una instancia interna —una especie de brújula o centro moral— que permite discernir entre lo correcto y lo incorrecto sin requerir de una imposición externa.

Ello tiene relación con la posición personal frente a la cultura social y la cultura personal, derivado de la formación del carácter y, por consiguiente, con el origen inherente de la ética y la facultad humana de ejercer la conciencia moral, como elproceso de sentir, intuir y juzgar los propios actos conforme a los principios éticos.

La conciencia moral | Revista de Marina

Además, cuando se recurre a la conciencia moral, nuestras memorias y recuerdos también albergan las lecciones aprendidas de las vivencias pasadas. Hay un intercambio entre el recordatorio de lo vivido y la interpretación ética de esos momentos; lo cual dota a la persona de una capacidad única para discernir y dar forma al relato individual.

La noción de la conciencia moral es la condición humana, íntima y originaria que está en armonía con el significado griego de ethos (carácter o costumbre). Así, se entiende que la ética no es algo ajeno o impuesto, sino que brota de la propia esencia interior del ser humano, alimentada por la experiencia, la reflexión y la interacción con el entorno.

Reconozco que he pospuesto el relato de mis recuerdos olvidados, narraciones cotidianas que hoy son lecciones de vida aprendidas, porque delinearon el contorno de quien estaba destinado a ser.

Hay sueños encubiertos en cada rincón del alma. Mientras recorría los senderos del tiempo, comprendí que la naturaleza me susurraba secretos que debían mirarse a simple vista y que contaban su propio relato de mi vida.

Hoy puedo comprender que la computadora me permite unir fragmentos dispersos de mi vida que de otro modo quedarían en la base oculta de mi subconciente. En ese trasfondo dondese halla una biblioteca maravillosa, llena de volúmenes escritos con la tinta de mis vivencias, resguardados del ajetreo del día a día.

CUENTOS CORTOS DEL BURRO BURRÍN

POR QUÉ SE LLAMA BURRO BURRÍN

Todos sabemos que los carismas guían a las personas por la vida. La calidez es un componente básico del magnetismo personal. A mi sobrino Efraín le decíamos Burrín por ser un hijo bueno y amoroso. Era genuino, sano y respetuoso.

Efraín arrobaba -se le quería- por su calidez.  Su ángel de la guarda lo acompañó siempre por la vida.

Poseía una risa sonora y le encantaba contar historias propias de su fantasía y las escuchábamos con atención. Su tío le leía libros de intrincada conceptualización, pensando que aquellas explicaciones le abrirían su mente al afecto por el estudio y la superación.

Una parte importante del viaje de la vida misma es convertir los deseos en intenciones y las creencias en afirmaciones, siempre que las decisiones que se toman, cada día, puedan seguir una ruta exitosa que delimite el destino que se va trazando por la razón, el afecto y la voluntad.

Papá Sostiene La Mano De Sus Hijos. Volver a La Escuela. El Niño Va a La Guardería. Cuidado De Los Padres. La Relación Imagen de archivo - Imagen de petate, paternidad: 227191467

LAS MAÑANAS DEL VERANO

¡Qué plácidas las mañanas del verano! Todos, en el Barrio, eran chiquillos… con mil ilusiones. Onia disfrutaba de su círculo de amistades, mientras que Gery, en las primeras horas del día, buscaba la compañía de numerosos amigos.

Por aquellos días, en nuestra casa compartíamos los árboles de jocotes tronadores con infinidad de aves que hacían la travesura de picar las frutas maduras, dejar la hendidura de sus picos y volar a otra, tal la cantidad de frutos. Esos árboles estaban en nuestra propiedad, pero, para la chiquillada eran de dominio público.

Al frente de nuestra antigua casa también había un palo de mango que todos utilizaban para subirse. También había un árbol de duraznos y un aguacate.

BURRO BURRÍN CRECE FELIZ

Sus padres le dieron vida a muy temprana edad. La verdad es que su mamá podría pasar por ser su hermana mayor. Sus primeros años fueron de un ir y venir del establo de sus abuelos paternos al cobertizo de sus abuelos maternos.

Su tío se tomó muy en serio el papel filial y le quería como un hijo. Por eso es importante la familia. Cada persona vive en un estado de posibilidades infinitas que el destino ha trazado, como un encuentro de lo que somos y la historia que posteriormente elegimos escribir.

Vacas Ganado Hato - Foto gratis en Pixabay

EL POTRERO DE DOÑA VIRA

La parte de atrás de nuestra propiedad colindaba con el potrero donde pastaban las vacasde las monjas del Buen Pastor, y por esa razón se creía que propiedad era de ellas; la gente del Barrio también pensaba que el potrero le pertenecía a doña Vira. De ninguna de ellas: su propietario era un finquero nicaragüense que les facilitaba a las monjas ese lugar y había más de medio centenar de bovinos. A Efraín le encantaba pasar las horas jugando en el solar.

EL ÁRBOL DE MANZANA ROSA

En el potrero había un frondoso árbol de manzana rosa que era la felicidad de las vacas, por el fruto maduro que caía de las ramas, y de la camarilla de amigos, que pasaban subidos en sus ramas por largos períodos de tiempo.

Cuando no estaban en el árbol,jugaban al futbol o atrapaban arañas pica caballo, que abundaban en el potrero. ¿Qué cómo hacían para sacar de sus cavidades a esas peludas amigas? Iban a la pulpería de don Luis y doña Ángela para comprar chicles de bola; una vez extractado el dulce sabor, tomaban hilo de coser, del costurero de sus madres, lo mezclaban con el chicle e introducían el cordel con el chicle en uno de sus extremos, y la araña, al sentir esa masa que llegaba a su cuerpo, mordía con avidez, para quedar prendida de aquella pasta pegajosa.

RECUERDO DE UNA NOCHE DE NAVIDAD

Guardo en mi mente, como un tesoro muy propio, una noche de navidad. Era 24 de diciembre, Efraín tenía ocho años.

La noche estaba fresca, había una tenue llovizna y el cielo estaba despejado. El lucero de la noche, Venus, y la luna se miraban a simple vista.

Noche estrellada de Santa - Estilo Van Gogh

Aquel año lo esperaba una nave interplanetaria, recién aterrizada de la guerra de las galaxias. Curiosos, esperábamos ver su reacción. Afuera, la llovizna dibujaba destellos de la luz de luna sobre los tejados, mientras el tiempo parecía detenerse a la espera del Niño Dios.

Su felicidad fue inmensa, como si en aquella nave interplanetaria no solo llegara un juguete, sino un mensaje cifrado desde las estrellas. Entre luces parpadeantes y sonidos astrales su rostro se iluminó con asombro inocente.

Afuera, la llovizna seguía cayendo suavemente, como una bruma que portaba, aquella noche la paz con el mundo, mientras adentro el misterio del pesebre tenía una luz que fulgía con fervor eterno y sagrado. Fue una noche en que el universo entero y aquel hermoso niño, en su alegría, parecían inclinarse, reverentes ante el nacimiento del Niño Dios.

LA VIDA ES UNA HOJA DE RUTA CON MUCHAS ENTRADAS Y SALIDAS

Efraín fue a la escuela pública y transitó por ella con una determinación consciente y optimista. Fue un niño que con poquito se conformaba. Con sus hermanos y hermanas jugaba -en la ciudadela del Burro- a lo que se aviniera, a lo que se antojara, con mucho ruido, carreras y gritería. Creo que los niños con recursos limitados se solazan mucho con poco, tal era su energía emocional y la positiva vibración de sus sentimientos.

Fue también a un liceo público, y en su ir y venir, hizo un camino de cinco años sin grandes travesuras y un nivel académico muy bueno. Se volvió un adolescente recogido, si acaso formaba parte de algún grupo de amigos en el liceo, y en el Barrio apenas se le notaba su presencia.

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SU INGRESO A LA UNIVERSIDAD

Cuando llegó el momento de ir a la universidad decidió llevar el camino al emprendimiento con la mochila llena de sueños y su menteabierta al cambio. Cumplió el deseo de su tío, ingresó a estudiar Química, pero su talento e inspiración lo inclinaron por la Microbiología.

Cuando ingresó a estudiar Microbiología, fue como si el mundo imperceptible a simple vista le abriera sus puertas: cada célula, cada bacteria, cada proceso biológico le hablaba en un idioma que parecía conocer. Fue un estudiante aplicado. Investigaba con dedicación, preparaba bien sus clases, estudiaba con ahínco para salir adelante.

Con el tiempo, Efraín se transformó en un joven profesional respetado. Cambió su manera de vestir, sus palabras se volvieron más precisas y su presencia más serena. Pero nunca perdió la chispa: la mirada curiosa, el gesto amable, el gozo de descubrir algo nuevo en lo diminuto.

SU VIDA FUE FUGAZ PARA MIRARNOS DESDE EL FIRMAMENTO

Inició su carrera profesional interinamente en el Seguro Social, contribuyendo con pasión al bienestar colectivo. Quiso probar el mundo del sector privado, allí paso un par de años en su Clínica particular. Regresó al campo social y tejió sueños de cuidados y esperanzas en las clínicas del Seguro Social en las zonas alejadas del país.

Efraín fue todo en un momento de nuestras vidas. Nos dio risas que aún resuenan en los rincones del alma, y también nos regaló lágrimas que supimos enjugar. Fue alegría, también desvelo y ternura.

AQUEL DÍA ACIAGO

Por qué se usa incienso en Semana Santa y cuál es el origen de esta tradición religiosa?

En el silencio y la inquietud que abatía mi vida, cada pausa extendida parecía tomar concienciade lo irreparable.Su cuerpo, ya ajeno al tiempo, reposaba en la penumbra.Y ahí, frente a aquel peregrino yacente, lloré, no solo por él, sino por mí, por lo que quedaba atrás, lloré por mi desprendimiento, por la parte de mí que se iba con él.

Aquel día aciago tuve en mis manos las palabras de despedida, mientras el clérigo frente al féretro lo rociaba con agua bendita para limpiar las manchas del pecado y ofrecer la Gracia de Dios que lo acompañaría en su viaje ante el Señor. El sahumerio del incienso simbolizaría la oración que se elevaba a Dios, pidiendo misericordia por el descanso eterno de su alma.

Mientras se efectuaban los símbolos de purificación, protección espiritual y honra de su paso a la vida eterna, yo preferí salir de la Iglesia, porque no tuve las fuerzas para mantenerme frente al altar.

Con ese dolor quemando por dentro mi ser, un amigo se acercó, y al ver mi rostro quebrantado, preguntó qué ocurría. Yo, sin alzar la mirada, respondí con lo poco que podía decir: Allí está mi sobrino a quien quise como un hijo. ¡Lo están entregando a Dios!

Hoy, al recordarlo, nuestros corazones sienten la honda soledad de su ausencia. Fue un amor compartido por la familia que seguirá latiendo en cada uno de nosotros.

Reencontrarse con el amor de la vida (después de 12 años) - La Tercera

HABRÁ OTRA OPORTUNIDAD DE MIRARLO Y ABRAZARLO

Porque el amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad, sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.(1 Corintios 13:4-7).Algún día estará de nuevo entre nosotros. (Cfr. Fragmentos de mis vivencias. César Fernández Rojas. Cuentos cortos del Burro Burrín. Libro en ciernes. 2025).

Los recuerdos y la magia de las palabras son un susurro que despierta universos ocultos, como la alquimia que transforma un simple grupo de letras en el áureo lenguaje de un oasis de armonías.

Al pronunciar o escribir un párrafo narrativo, se despiertan recuerdos y sentimientos, alas del ayer, que invitan a redescubrir la esencia misma de nuestra existencia.

Las palabras son pinceles que colorean lo que se recuerda para contar la realidad con matices de cenizas tibias del alma. Es el eco de las voces que se comunican a través del tiempo, creando lazos invisibles que musitan recuerdos del pasado. En su magia reside la capacidad de transformar heridas en sabiduría, de iluminar la oscuridad de una puerta entreabierta del ayer.

Cada palabra, cuidadosamente elegida, puede ser la semilla que florece en el corazón de quien la recibe.

Escribir es un acto casi sagrado, en el que el autor abre su alma y, por medio de su mensaje, irradia un pedazo de su esencia.

La magia de las palabras nos invita a soñar, a transformar lo cotidiano en algo extraordinario, a convertir simples letras en un refugio en el que las ideas flotan libres y los sentimientos se entrelazan sin fronteras.

En el acto de escribir se halla la auténtica magia: en alas del ayer, la composición de las palabras erige vínculos que inspiran y renuevan el espíritu.

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