Fernando Fernández, Director, Revista Visión CR.
Recordemos, para empezar, que los medios públicos o estatales nacieron para servir a toda la gente. Su misión y principal deber es actuar en pro del interés público, servir a todas las audiencias con la provisión de una producción imparcial, de alta calidad y distintiva y con servicios que informen, eduquen y entretengan.

La idea de una televisora educativa y cultural se remonta a 1956, cuando el entonces presidente José Figueres Ferrer y su ministro de Educación, Fernando Volio, concibieron la naciente televisión como un medio de comunicación estatal que sería un apoyo invaluable para la educación de la población.
Pero no fue sino hasta 1978 que el gigante llamado SINART vio la luz pública en un entorno de profesionalismo, entusiasmo, personal calificado y la invaluable ayuda que brindó a la institución Radio Televisión Española.
Tuve la dicha y la suerte de laborar en el Sistema Nacional de Radio y Televisión Cultural (SINART), durante las administraciones de Rodrigo Carazo, Luis Alberto Monge, Rafael Ángel Calderón y Óscar Arias. Durante esa primera fase sí se hizo televisión, pues hubo recursos, hubo presupuesto y un altísimo nivel profesional entre su personal técnico.

La objetividad, veracidad e imparcialidad de las informaciones siempre fue el emblema de los medios informativos del SINART: Cosmovisión de Canal 13, el Informativo de Radio Nacional y el quincenario escrito Contrapunto. Hastoa donde pudimos, en estos primeros años de funcionamiento del sistema, fuimos respetuosos del pluralismo político, religioso, social y cultural.
La promoción de la cultura, la educación y el entretenimiento fueron también objetivos que se trataron de cumplir durante las dos primeras décadas de vida del SINART, y a fe que se logró en gran medida.
En esta etapa del SINART me desempeñé primero como reportero y presentador de noticias de Cosmovisión, un informativo de televisión con tres ediciones diarias que llegó a tener una audiencia masiva, disputándose el primer lugar con Telenoticias de Canal 7 allá por 1978, año de la salida oficial al aire del sistema.

Ya para los años noventas el SINART estaba desfinanciado, programaba poca publicidad y los recursos eran exiguos. Por ende se cayó progresivamente la buena producción televisiva, radial y escrita y los medios informativos fueron perdiendo, hasta el día de hoy, calidad, credibilidad y audiencia.
Posteriormente me desempeñé como Jefe de Redacción y más tarde como Director de Prensa del Sinart, que incluía Cosmovisión de Canal 13, el informativo de Radio Nacional y Contrapunto, un quincenario escrito que dirigía la periodista Eugenia Sancho.
Intentos fallidos
Fui testigo de la crisis que luego se agudizó en los últimos años y aunque en algún momento intentamos levantar el SINART, de la mano del Doctor Óscar Aguilar Bulgarelli, los intentos fueron vanos y hoy esa importante institución estatal es un poco menos que un cero a la izquierda.

Abandonada, como muchas instituciones estatales claves para nuestro desarrollo integral, demanda a gritos atención, fortalecimiento y políticas claras en pro de la formación ciudadana. Y que los gobiernos de turno saquen sus manos de la institución, actualmente en cuidados intensivos.
Recordemos que toda persona tiene el derecho a buscar, recibir y difundir información y opiniones libremente en los términos que estipula el artículo 13 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Asimismo, recordemos que “todas las personas deben contar con igualdad de oportunidades para recibir, buscar e impartir información por cualquier medio de comunicación sin discriminación, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, sexo, idioma, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social”. Así lo estipula la Declaración sobre Libertad de Expresión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
Y en este contexto, para poder ejercer nuestra libertad necesitamos que la información no sea un insumo comercial más, sino que sea brindada por medios con responsabilidad social y conscientes del efecto que causa sobre la sociedad aquello que se difunde.
¿Cierre del SINART?
El Sistema Nacional de Radio y Televisión (SINART S.A.) enfrenta una crisis financiera que pone en riesgo su continuidad. Así lo explicó Laura Fernández, ministra de la Presidencia, hará unos seis meses. De acuerdo con lo manifestado en aquella ocasión, con el presupuesto actual solo alcanzaba para pagar salarios hasta junio, y por ello el ministerio de Hacienda tramita nuevos presupuestos para completar los gastos previstos. Pero el destino del SINART, hoy día, es incierto.
«Pero lo peor, y por mucho, -sostiene el Dr. Óscar Aguilar Bulgarelli, fue la llegada de la administración Chaves Robles y su ejército de trogloditas que invadieron la administración pública y el SINART (Canal 13 y Radio Nacional) en particular. Las cuestionables formas utilizadas de pasar presupuestos de instituciones públicas y del BCIE a empresas privadas de producción y pauta publicitaria, resulta tan aberrante como querer ver a un zopilote con ínfulas de ave fénix».
Ante este panorama, considero una obligación, de quienes nacimos con el proyecto a fines de los años setentas y de quienes creen en esa misión educativa, informativa, objetiva y cultural, acudir a su rescate con el único interés de retomar los ideales que le dieron origen.
Fer claro hay que defender y darle nueva vida al SINART. Existe ya un plan , una propuesta viable, cuenta conmigo. Eso sí hay que alejar a los esperpentos políticos de cualquier signo que deseen montarse en un renacer institucional. Hay que contar con voces valiosas de la UNA, UTEC, TEC y la UCR, formadores de profesionales de alta calidad en comunicación y otras especialidades tan urgentes en esa institución.