Po Carlos Fernández Mora, escritor y periodista.

La cantina “La Giralda» fue centro en donde se reunían todas las noches a tertuliar artistas e intelectuales. Allí se confundía el torero con el filósofo; el poeta con el escultor; el pintor con el periodista y el escritor con el dibujante y caricaturista.
Una noche, después de una representación de la ópera “Aída” de la Compañía de Bracale, en la que tomó parte nuestro máximo cantante Melico Salazar, se encontraron en “La Giralda» Enrique Hine, célebre caricaturista y Miguel Ángel Obregón (El Cholo), gran humorista y espíritu combativo. Ambos personajes de nuestra bohemia nacional se pusieron a filosofar acerca de la vida.
Enrique Hine empezó a deleitar a los concurrentes con su charla amena y festiva, y después de hablar un largo rato sobre ese tema tan interesante y escabroso, la vida, le pide a su compañero y amigo “El Cholo” que opine.
Obregón, notando que el prolongado discurso de Hine tenía bostezando a todos los demás contertulios, razonó así:
—“Claro Enrique: ¡El mundo sigue siendo el mismo desde que Caín mató a su hermano Abel con una quijada de… Diputado!”…
*caricatura de Noé Solano.
