Erwin Wino Knohr*, Revista Visión CR.
El puesto de entrenador es la profesión más volátil que existe.Dicen que todo depende solo de los resultados. Por eso, cuando le cortan la cabeza los dirigentes, lo hacen con una hoja estrecha y afilada, usada antes por los barberos, para que no sufra demasiado.
Dicen por ahí, que los entrenadores envejecen a la velocidad de los perros, cuatro o cinco años por cada año humano. Son profesionales que viven en un nivel de angustia, antes, durante y después de cada partido.
Los mejores días de un entrenador son durante la pretemporada, ya que no tiene partidos oficiales, y si pierde esos encuentros todos lo miran como un entrenamiento para acoplar las figuras y nadie lo pone en la raya del despido.
Herediano, Saprissa, Liberia y Cartaginés, clasificaron a las semifinales en este Torneo de Clausura, ¿cuál entrenador es mejor: Hernán Medford, José Saturnino Cardozo, José Giacone o Amarini Villatoro?
Herediano, Saprissa, Liberia y Cartaginés, clasificaron a las semifinales en este Torneo de Clausura, ¿cuál entrenador es mejor: Hernán Medford, José Saturnino Cardozo, José Giacone o Amarini Villatoro?

En el libro Soccernomics el argumento principal es que los entrenadores no son tan importantes. Estudios independientes, como el realizado en el Liverpool inglés, llegaron a una conclusión similar.
Ambas posturas concluyeron que el factor más importante para determinar el rendimiento de un equipo es el gasto en salarios. O sea: a mayor inversión en contratación de jugadores de calidad, no en borrajas, tiene las mejores opciones de disputar el campeonato.
Cuando un entrenador que gasta mucho dinero en contrataciones logra el título, lo único que hace es aportar al club solo un valor añadido, pero si un técnico consigue con un bajo gasto en salarios campeonizar, está logrando un milagro.

Aparte de los jugadores de calidad, qué tiene que ver entonces el entrenador. La respuesta es lacónica: muy poco.
Cuando un entrenador es despedido al perder cuatro o cinco partidos, quizás no es que es malo, sino porque los dirigentes comienzan a dudar, no del entrenador, sino de sí mismos y es cuando empiezan a tomar malas decisiones.
Contratan uno nuevo, que por un efecto rebote mejora el funcionamiento del equipo y piensan que encontraron uno mejor hasta que se produce la misma espiral.
Los cuatro entrenadores, Medford, Giacone, Cardozo y Villatoro son metódicos. Todos creen en la mecanización de sus jugadores por lo cual siempre hacen lo mismo en la cancha.
Sin embargo, en el futbol moderno, el entrenador dejó de ser ese director que en cada partido pone a tocar a los jugadores la misma partitura y evolucionó a convertirse en un entrenador estratega.

No es lo mismo jugar de visita que de local. No es lo mismo salir a defender un resultado a jugar para ganar. Ahí es donde vienen los roles que le asignan a los jugadores en cada partido para lograr el objetivo propuesto.
Es común escuchar por los comentaristas cuando se produce un cambio de jugador en el partido. Dicen: “sale el número 9 y entra otro en la misma posición y no hay con ese cambio ninguna alteración en el funcionamiento del equipo”.

Esa es una verdad de gradería. Cada jugador tiene características diferentes, aunque lo hagan en la misma posición en el sistema de juego. Por supuesto el entrenador con el cambio está buscando acciones diferentes en el equipo.
Siempre he sostenido que en nuestro campeonato no hay jugadores con talento. Y los que tienen chispazos son maniatados por el técnico. Hay bravucones, fuertes, correlones, meten pata, y hasta hacen goles, pero faltan los que entienden el juego, los que saben resolver los acertijos en la cancha, porque tienen un cerebro tácticamente más pequeño que el de la avispa parásita.

Quizás algunos de estos cuatro entrenadores tuvieron que lidiar con este tipo de jugadores y por eso pasan como buenos entrenadores pero malos estrategas, aunque son los dirigentes los que no supieron contratar una planilla, no por nombres, sino con calidad.** El autor tiene una Maestría en Comunicación. Licenciatura en Periodismo y Educación Física. Además es entrenador de Futbol y Baloncesto.
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