Es uno de los principales atractivos de Alemania y su imponente fachada es la imagen de una de las películas más conocidas de Disney
Los sueños, los caprichos y una fantasía evocadora fueron los motivos por los cuales se construyó una de las obras más representativas del siglo XIX. En mitad de la cordillera de los Alpes, entre montañas y espectaculares lagos, se alza una fortaleza que está sacada de un cuento de hadas.

Tanto es así, que no es raro encontrarse a la Bella Durmiente paseando por sus habitaciones y jardines, ya que Walt Disney se inspiró en su imponente y bella imagen para crear una de sus películas más famosas.
Estamos hablando del castillo de Neuschwanstein, una espectacular fortaleza situada en el estado federado de Baviera, en la localidad de Schwangau, cerca de Füssen, en Alemania. Se trata de uno de los destinos más populares del país, con alrededor de 1,4 millones de visitas al año.
Y esto no es para menos, pues su fachada es única gracias a la mezcla de diferentes formas y tonalidades que hacen que sea una de las fortalezas más singulares y especiales de Europa.
El castillo de Neuschwanstein no se puede entender sin la presencia del rey Luis II de Baviera. Este monarca, apodado el ‘Rey loco’, fue quien mandó levantar esta maravilla arquitectónica con la esperanza y el sueño de convertirse en un rey de cuento.

Así, la fortaleza es la recreación de los sueños y el deseo de un hombre sumergido en un mundo de fantasía que quería convertirse en un héroe fantástico.
Construido en un espectacular entorno montañoso, el castillo parece sacado de una fantasía, reflejo de la onírica visión arquitectónica de Ludwig.
Su diseño mezcla elementos arquitectónicos románicos, góticos y bizantinos, creando un aspecto de cuento de hadas. Aunque nunca llegó a completarse tras la misteriosa muerte de Luis en 1886, Neuschwanstein se ha convertido en uno de los castillos más visitados del mundo, atrayendo a millones de visitantes cada año.
El castillo de Neuschwanstein debe su nombre al cercano castillo de Schwanstein (ahora llamado castillo de Hohenschwangau), la casa de la infancia del rey Luis II de Baviera en el pueblo de Hohenschwangau.
En un principio, Luis II planeó llamarlo «Neue Burg Hohenschwangau» (Nuevo Castillo de Hohenschwangau), pero tras su muerte, pasó a llamarse Neuschwanstein, que significa «Nueva Piedra del Cisne».

El rey Luis II de Baviera, conocido como el «Rey de los cuentos de hadas», gobernó de 1864 a 1886 como un monarca políticamente aislado que daba prioridad al arte y la arquitectura sobre el gobierno. Soñador visionario y mecenas de las artes, construyó el castillo de Neuschwanstein, el palacio de Linderhof y el palacio de Herrenchiemsee como extravagantes retiros inspirados en leyendas medievales y temas de las óperas de Richard Wagner. Sus extravagantes proyectos le acarrearon problemas financieros y tensiones políticas.
