Erwin Wino Knohr*, Revista Visión CR.

Dicen que cuando la edad vuelve lentos los pasos y la memoria, los elefantes emprenden un último viaje.
Una voz sin sonido los llama. Avanzan despacio. Las huellas anteriores que han recorrido solo sirven para reconocer a los viejos reyes.
Al llegar a ese cementerio, que existe más en la leyenda que en los mapas, encuentran un valle lleno de huesos. Entonces los elefantes se acuestan a recorrer los caminos que una vez recorrieron.

Este mundial de futbol tiene algo parecido con esta leyenda. Varios ídolos asistirán por última vez a un campeonato del mundo.
Messi, Neymar, Ronaldo, irán hacia donde dejarán impresa su leyenda. O como le llaman ahora: llegarán a realizar su último baile.

La leyenda de Messi terminará en este campeonato. Argentina se quedará sin ese ídolo que le dio fama a su futbol.
Primero fue Maradona, pero mientras éste terminaba su ciclo, ya Messi iniciaba su leyenda. Ahora se quedarán sin ese jugador excepcional y no hay ninguno que se vislumbre a ocupar su trono.
A Lionel lo veremos en este campeonato caminando en la cancha durante el 80% de los partidos, como un floricultor cuidando las flores que corren por él para defender los ataques del rival, ya que ni estorba en la fase defensiva, pero cuando tiene el balón en sus pies todavía causa peligro.

El caso de Brasil es interesante. Es el único país que tuvo una monarquía mundial con el rey Pelé; jerarca reconocido por todos en el mundo futbolístico.
Luego surgieron muchos jugadores extraordinarios, pero ninguno con el reconocimiento mundial de ídolo, hasta que apareció Neymar, acreditado en Brasil pero no en el mundo, quizás más por sus despelotes faranduleros que como jugador.

Carlos Ancelotti, entrenador de la selección, lo escogió para este mundial evitando que los adeptos de Neymar le embarrialaran la cancha. Posiblemente lo veremos algunos minutos y hasta partidos, tendido en el césped, simulando lesiones, pero aportándole muy poco al equipo.
Portugal a través de su historia ha tenido dos ídolos: Eusebio y Cristiano, quien asumió el trono desierto por varios años.
Ronaldo es un jugador que actualmente marca muy poco, más bien lo que hace es estorbar al rival, pero su presencia condiciona a los adversarios, obliga a los defensas a marcajes dobles, crea espacios para sus compañeros y produce una influencia directa de cómo los adversarios preparan el partido.

Los portugueses, como nunca, tienen una generación de futbolistas talentosos, formados en sus ligas menores, que le ayudarán a su ídolo a mantenerse vigente durante este campeonato.
Muchos llaman el último baile que tienen estos ídolos en un campeonato mundial. Quizás hasta alguno de ellos logre el cetro en este torneo. Aunque lo importante es seguir disfrutándolos en cada partido donde participen y que sean los jugadores que lo acompañen, su corte imperial, los que ratifiquen su leyenda.*Máster en Comunicación. Lic. en Periodismo. Lic. en Educación Física. Entrenador de futbol y baloncesto
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