Redacción.
Poco se sabe, en general, acerca del mármol. Sin embargo, la extracción de mármol es considerada una actividad milenaria sostenible. Se trata de una piedra natural que se extrae a través de técnicas mucho más respetuosas con el Medio Ambiente, comparado con técnicas utilizadas para la obtención de otros materiales de construcción y decoración, como pueden ser el barro, la madera, el ladrillo o el hormigón.
El mármol es una roca metafórica, formada por la recristalización de rocas calizas o dolomías debido al calor y a la presión. Esta transformación le otorga una textura cristalina y una apariencia única. El mármol es conocido por su belleza y durabilidad, siendo utilizado en arquitectura y escultura desde la antigüedad.

El empleo del mármol en nuevas obras arquitectónicas ayuda a encaminar mucho más el sector de la construcción hacia políticas más sostenibles. De hecho, cubre las características básicas que ha de tener un material considerado como sostenible: que procedan de la naturaleza, que sean saludables (no produzcan emisiones o contaminen) y que incluso, duren con el paso del tiempo.

Si bien el mármol es un producto procedente de la tierra, no requiere de muchos recursos para su fabricación. Su abundancia es el resultado de millones de años de cambios geológicos y composiciones minerales, y no de tratamientos contaminantes.
Además, al extraerse de la naturaleza, sus acabados y veteados resultan de carácter único, ya que sabemos que no existen dos rocas iguales. Incluso, tiene una amplia gama colores y a su vez, diversos acabados entre los que elegir, permitiendo crear espacios con un toque distinguido, elegante y sobre todo únicos.De hecho, el mármol es el material preferido por los arquitectos. Se puede encontrar en palacios, monumentos y hasta en salas de baño.
Sostenible y ecológico.

Las principales características que hacen de este material uno de los más sostenibles y ecológicos del mercado son diversas. En primer lugar, debemos destacar su durabilidad. Es el material constructivo con mayor vida útil y además necesita poco mantenimiento. Esto conlleva una reducción de uso de materiales a lo largo de los años, aportando longevidad a las construcciones.
En segundo lugar, se trata de un material reutilizable. El mármol usado en obras o construcciones ya obsoletas, se puede reutilizar en nuevas edificaciones. Gracias a su versatilidad se ajusta a las necesidades de cualquier proyecto arquitectónico, tradicional o contemporáneo. Y no hay desperdicio.
Es un material reciclable ya que sus principales aplicaciones pasan por la fabricación de gravas y por su contribución en productos prefabricados. El mármol no contamina al no requerir ningún tipo de producto químico en el proceso de recolección y producción. Incluso, el consumo de agua y energía es mínimo.

Por último y no menos importante, es un material resistente a altas temperaturas, favoreciendo el confort térmico y el ahorro energético en el interior del hogar, reduciendo de forma directa las emisiones de CO2.