José Luis Valverde, periodista.
Rodrigo Chaves Robles, ya tiene la decisión tomada, pareciera, en vez de agarrar el paracaídas para lanzarse al vacío, tomará la caja de herramientas para el salto.

SOBALEVAS
El poder nubla, el círculo de los incondicionales aturde, más bien ataranta, en esas circunstancias, el presidente del ejecutivo, abriría un capítulo inédito en la vida republicana, abandonaría el cargo, donde fue elevado con el voto ciudadano.
Rodrigo Chaves, en la llanura será otra cosa, sin la erótica del poder todo tiende a desinflarse.
A LAS PRESAS
Ya no saldrá a las once de la mañana con vía libre de los motorizados del tránsito, será uno más, en la esquizofrenia de las presas.

La seguridad deberá costeársela de su bolsillo o de patrocinadores, con el ojo auscultador de los órganos de fiscalización del financiamiento.
Presume se dedicará a recorrer el país en el acariciado anhelo de lograr la inédita suma de 38 diputados afines en la Asamblea Legislativa.
AGENDA
Fuera del cargo no será dueño de su agenda, con casi 60 causas abiertas en los tribunales, desprovisto de inmunidad, pasará mas tiempo con los abogados, estrados de justicia que con la supuesta grey.
Llegará a los pueblos con la mochila de logros vacía, únicamente podrá entregar promesas a gente cansada de engaños, al confrontar el dicho al hecho, se le abrirá enorme trecho.
MIÉRCOLES
Ya no tendrá la caja de resonancia de las puestas en escena de los miércoles.
Los medios afines verán disminuido el pan, especialmente por la tregua impuesta por el proceso electoral.
Los mercenarios buscarán el alero donde caliente más el sol de las dádivas, regalías, negocios, siempre habrá mejor postor en el mercado de las conciencias sin escrúpulos.
CHINA Y LA CONCHINCHINA
Posiblemente siga aclamado por la legión de troles, personajes falsos en lugares tan distantes como Indonesia, China, Rusia, Pakistán, será hinchazón, nunca gordura, menos músculo.
Rodrigo Chaves, deshoja la margarita. ¡Me voy o no me voy! para donde agarre, el tiempo se acorta.

COMBUSTIBLE
Sin haberse comido las broncas, el combustible de la lisonja de los incondicionales no alcanza para la anhelada meta, la quimera del sueño, propio de la hierba con hojas a manera de manos.
Una cosa es toda la parafernalia del poder costeada por el bolsillo ciudadano, otra, jugársela con palabras gastadas, vacías de hechos concretos, contenido.
CUERO
Del jaguar, si acaso se llevará el cuero, a ver si con eso le alcanza para hipnotizar a un pueblo incrédulo, escéptico, desamorizado, desencantado, asqueado, con quienes prometieron hasta que metieron, una vez metieron, olvidaron lo prometido.

El vacío aguarda, la mochila de las tuercas pesa, según la altura, así, inexorablemente es el guevazo de la caída.
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