Impedir la sana relación de padres e hijos, es un delito

Impedir la sana relación de padres e hijos, es un delito

  • Más allá de la violencia física que sufren algunos hombres, la agresión psicológica y emocional ha marcado la vida de muchos padres en Costa Rica, a los que les impiden ver a sus hijos
  • Desacuerdos en el régimen de visitas o en el pago de la pensión alimentaria, impulsan a algunas mujeres a negarle la interacción con los hijos, a sus padres biológicos
  • Considerando que en el país, en 2024, el 51% de los bebés nació sin padre reconocido, es ilógico que se les niegue el derecho a compartir con sus papás, a aquellos niños y niñas que sí cuentan con progenitores responsables y presentes.

Adriana Núñez Artiles, VISION CR

Según datos de la Fundación Instituto de Apoyo al Hombre (Fundiaho) organización sin ánimo de lucro, tan solo en 2017, más de 13,000 varones solicitaron medidas de protección por violencia doméstica, situación que según señalan, “demuestra que esta problemática afecta tanto a hombres como a mujeres”, aunque en el caso de ellos, es frecuente que se ponga en entredicho la credibilidad de los hechos que narran debido a que históricamente, han sido las féminas las principales víctimas de agresiones de toda índole.

Aunque los progenitores tengan diferencias, estas no deben impedir que cada uno mantenga una relación fluida con sus hijos

Pero las cifras de varones agredidos -de distintas maneras- han ido en aumento aunque esta realidad no se exponga abiertamente.

No obstante, esa es la situación en la que muchos hombres se encuentran inmersos. Y a ella se suman como una forma más de violencia, los crecientes casos de padres solteros o divorciados, a los cuales se les niega la posibilidad de ver o interactuar con sus hijos, aunque la ley disponga que todos los niños y niñas tienen derecho a ello. Ese tipo de agresión, ya no física, sino psicológica y emocional, puede tener un efecto tan o más grave que la económica o la corporal.

Según los expertos, la agresión psicológica y emocional -que contempla maltrato verbal- incluye mayoritariamente comportamientos que las personas agresoras usan para controlar, aislar o intimidar a otro. Y a menudo, para destruir su autoestima y valía.

Violencia de uno a otro progenitor

En Costa Rica, uno de los abogados que más ha ahondado en el tema, ha sido el reconocido jurista Pedro Beirute Rodríguez, especialista en Derecho de Familia, quien en reiteradas oportunidades ha indicado en declaraciones a los medios de prensa, que lamentablemente y aunque esas actuaciones son ilegales, “existen progenitores que impiden al otro tener contacto con el hijo o hija en común, por deseos de venganza o desacuerdos en el pago de pensión alimentaria”.

Pedro Beirute, reconocido abogado que promueve la unión familiar y el respeto por los derechos de padres e hijos

Con más de 47 años de experiencia profesional, la firma Pedro Beirute & Asociados ha trabajado exhaustivamente en el campo del Derecho de Familia y los conflictos derivados de éste. Desde el momento en que toman un caso, el equipo intenta resolver los problemas a través del instituto de la Mediación Familiar (INCOFAMI) al tiempo que defiende los derechos de los clientes, mediante un trabajo interdisciplinario -cuidadoso y diligente- ejecutado por profesionales con una absoluta preparación legal.

“Tratándose de situaciones tan delicadas, le damos énfasis a la consultoría preventiva y a la mediación familiar, como instrumento efectivo para la solución de los problemas que les afectan; a la vez, garantizamos a los usuarios de nuestros servicios, objetividad, transparencia y efectividad” indica Beirute, quien goza de un enorme prestigio en el ámbito nacional. Su vasta experiencia le ha permitido conocer a profundidad los daños que provocan en los adultos y en los menores de edad, los casos donde se trata de perjudicar a uno de los progenitores en detrimento de la relación parental.

Para muchos de esos papás, fechas tan señaladas y de gran emotividad, como son el día del Padre, los cumpleaños o la Navidad, se han convertido en sinónimo de frustración, sufrimiento y dolor, ante la imposibilidad de compartir con sus vástagos.

Estamos a pocas semanas de la Navidad y quizás estas líneas puedan contribuir con una reflexión honesta sobre los motivos que impulsan a muchas mujeres a utilizar a sus hijos como instrumentos de presión, chantaje o venganza contra los varones que los engendraron.

Daños afectan tanto a padres como a hijos

La figura paterna juega un papel vital para la confianza y autoestima de niños y niñas

Y es que desafortunadamente, hay mujeres que no solo degradan la imagen del papá ante sus hijos, inculcándoles sentimientos negativos que les dañan mental y espiritualmente, sino que además obstaculizan su relación -un derecho que está contemplado en el Código de la Niñez y la Adolescencia (Ley N.º 7739)- e incluso llegan al punto de ignorar los acuerdos de visitas pactados.

Este es un aspecto en el que deben insistir los tribunales, dado que está estipulada la obligación de los Jueces de Familia, no solo de reglamentar adecuadamente el derecho de visita, promoviendo el acercamiento entre padres e hijos, sino también el de tutelar su correcto cumplimiento.

En Costa Rica el hecho de impedirle la visita a un padre, puede constituir un “delito de coacción” tal y como lo indica el artículo 172 del Código Penal, pero también quien se niega a permitir esa interacción, puede ser castigada por desobediencia a la autoridad si la persona incumple una orden judicial, como lo es un régimen de visitas establecido por un juez.

Aunque sabemos que los casos de padres a los que les impiden ver a sus hijos han ido en aumento en nuestro país, no hay estadísticas públicas disponibles. No obstante, la Corte Suprema de Justicia ha sido clara al señalar reiteradamente “que el incumplimiento de un régimen de visitas puede tener sanciones legales, como multas o detención y que la ley establece que las visitas no pueden ser interferidas, excepto por motivos serios y legítimos que salvaguarden el interés superior del menor”.

En este punto, es vital recordar que, tal y como lo subraya UNICEF, los hombres que están involucrados en la vida de sus hijos, los benefician en términos de su desarrollo social y emocional, facilitándoles que tengan relaciones más sanas al alcanzar la edad adulta.

Impedirles a padres cariñosos y responsables, que realicen esa función tan importante, no solo es un acto ilegal contra ellos; también es negarles a los hijos e hijas una guía esencial que les permitirá enfrentar de mejor manera, los problemas que se les presentarán a lo largo de la vida.

Está claro que la figura del papá juega un papel fundamental, más aún cuando la paternidad se desarrolla de forma asertiva y responsable, pues incide positivamente en la formación del carácter, en la conducta y muy especialmente, en la autoestima de los niños.

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