
El comercio internacional contemporáneo se caracteriza por la proliferación de acuerdos regionales y plurilaterales.
En este contexto Costa Rica enfrenta el desafío de incorporarse a esquemas de integración más complejos como la AP y el CPTPP.
La adhesión a estos bloques no se limita a un cálculo económico de acceso a mercados; supone también asumir compromisos regulatorios de alto nivel, adaptar la institucionalidad nacional y atender resistencias políticas internas. La experiencia comparada demuestra que el éxito en tales procesos depende de la capacidad de negociación técnica y de la articulación entre actores gubernamentales, empresariales y sociales.
La AP, fue creada en 2011 por México, Colombia, Perú y Chile, con el objetivo de conformar un bloque de integración profunda, orientado a la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas, además de proyectarse hacia el Asia-Pacífico. Se caracteriza por su enfoque pragmático, comercial y aperturista, a diferencia de otros bloques latinoamericanos de carácter más político.

La AP se ha consolidado como uno de los mecanismos de integración más dinámicos de la América Latina. Sus objetivos trascienden la reducción de aranceles e incluye cooperación en innovación, educación, integración financiera y proyección conjunta hacia las economías del Asia-Pacífico.
En la AP hay muchas oportunidades para Costa Rica, tales como el acceso ampliado a mercados regionales, la integración con las economías de Chile, Colombia, México y el Perú y el fortalecimiento de la capacidad exportadora costarricense en bienes industriales y agroalimentarios. Asimismo la atracción de inversiones intra-Alianza. Así también la armonización de normas facilita la inserción de empresas costarricenses en cadenas regionales de valor.
El CPTPP reúne a once países de la cuenca del Pacífico, incluyendo a economías desarrolladas como Japón, Canadá y Australia y economías emergentes tales como Vietnam, Malasia, México, Chile y Perú. Es considerado un tratado de alta calidad por el alto nivel tecnológico de sus miembros. Ofrece grandes oportunidades para el país como la diversificación de mercados hacia el Asia-Pacífico.
La apertura hacia Japón, Vietnam y Malasia representa nuevas oportunidades de exportación para nuestra industria médica, dispositivos electrónicos y productos agroindustriales. Además suma estabilidad y seguridad jurídica por los capítulos sobre inversión y solución de controversias. También genera confianza para inversionistas extranjeros y constituye un impulso a la competitividad tecnológica. Ya el tratado fomenta reglas claras en comercio digital y servicios basados en la economía del conocimiento.
La participación de Costa Rica en la AP y en el CPTPP demanda estrategias claras de política comercial, en la que se identifiquen sensibilidades, como la agricultura de subsistencia, farmacéuticos, servicios profesionales mediante períodos de desgravación más amplios o exclusiones específicas.
Es importante destacar que la viabilidad y legitimidad de los procesos de adhesión requiere de un diálogo permanente con el sector privado, público y sociedad civil a fin de establecer una gradualidad en compromisos, la incorporación de cláusulas de flexibilidad y salvaguardias es clave para garantizar una transición ordenada.

El éxito dependerá de una negociación técnica sólida, un proceso de comunicación transparente y la capacidad institucional de implementar reformas.
El balance final no puede medirse únicamente en términos arancelarios, sino en la habilidad del país para integrarse en cadenas globales de valor, fortalecer su competitividad y mantener la cohesión social interna frente a los retos de la apertura.

La adhesión de Costa Rica a la Alianza del Pacífico y al CPTPP debe realizarse dentro de un marco de libertad, democracia, seguridad y paz y en una economía social de mercado que permita el avance del país hacia un desarrollo sostenible.