Óscar Álvarez, analista internacional.

Aunque en honor a la verdad como país Costa Rica está ubicada en la zona más cercana de influencia de los Estados Unidos desde hace unos doscientos años, por lo menos. De manera que tampoco en este punto se está descubriendo el agua tibia.
Para los analistas internacionales es importante darle seguimiento a este concepto porque los Estados Unidos es el principal socio económico y comercial y en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado de Costa Rica y todo lo que ellos piensen y elaboren es de interés para el análisis político y económico de la relación bilateral entre ambos actores.
Y por otro lado me parece que estos conceptos deben verse tanto en sus potenciales riesgos como en sus oportunidades para que Costa Rica siga figurando en el ámbito internacional y avance en sus propias luchas contra los problemas internos tanto económicos y sociales como de seguridad que tenemos en nuestro propio territorio.
En ningún momento, la doctrina de la Gran América del Norte debe verse como contradictoria con nuestra propia soberanía nacional y nuestra identidad de país democrático, desarmado y neutral en asuntos militares. Tampoco debe verse como opuesta a nuestros deberes como miembros de diferentes organismos internacionales y como parte activa de los Tratados y Convenios que hemos suscrito dentro del vasto campo del derecho internacional e interamericano.
La Doctrina de la Gran América del Norte es una actualización y recreación de la Doctrina Monroe de 1823, ampliada por el Corolario Trump en el año 2025. En palabras del mismo Ministro Hegseth se trata de la Doctrina Donroe, una mezcla entre la clásica doctrina Monroe y el Corolario Trump. Según ella se enfatiza la defensa de “América para los americanos” frente a lo que se consideran amenazas de potencias extracontinentales.
Según palabras del ministro Hegseth la Gran América del Norte se extiende desde Groenlandia hasta la línea del Ecuador y desde Alaska hasta Guyana.
De manera que incluye, además de Groenlandia a Canadá, los Estados Unidos y México, es decir los integrantes del T-MEC, pero también los países miembros del CAFTA en Centroamérica y la República Dominicana, y también los países del Caribe o CARICOM y en el norte de Suramérica se incluye además de Guyana a Venezuela, Colombia y el mismo Ecuador.
De ese modo se incluye en dicha zona de influencia y de seguridad a Venezuela, a Cuba y a Nicaragua, tres países del vecindario que han representado experiencias de socialismo.

Desde el 03 de enero pasado, una operación quirúrgica de las fuerzas armadas de los Estados Unidos apresó, extrajo y llevó a una cárcel en Nueva York al entonces mandatario de Venezuela Nicolás Maduro. A partir de allí se inició en dicho país una transición tutelada por el mismo presidente Trump y su Secretario de Estado Marco Rubio y administrada por la abogada Delcy Rodríguez, ex vicepresidente de Maduro y ahora operadora política al servicio de los Estados Unidos.
Según las propias palabras del presidente Trump y el secretario Rubio durante el año 2026 pretenden replicar en Cuba y Nicaragua procesos semejantes al que ya están ensayando en Venezuela.
Según la doctrina de la Gran América del Norte, tanto esos tres países socialistas como el conjunto de los países incluidos quedan fuera del llamado Sur Global del planeta y son incorporados dentro del perímetro de seguridad de los Estados Unidos.
Los países ubicados en esta zona de influencia y seguridad pasan a ser considerados como socios activos con mayores responsabilidades en materia de cooperación estratégica. Entre sus objetivos centrales se ubican frenar el tráfico de fentanilo y cocaína y debilitar a los carteles de la droga y las organizaciones criminales que operan en la región.
En cuanto a Costa Rica, como integrante de Centroamérica y del CAFTA lógicamente queda incluida en el concepto de Gran América del Norte.
Con especial importancia estratégica y de seguridad porque está ubicada muy cerca y a unas pocas horas de vuelo de los mismos Estados Unidos y limita al norte con Nicaragua, con régimen socialista del siglo XXI y aliado de potencias extracontinentales. Y por otra parte Costa Rica limita al sur con Panamá, dónde está ubicado el Canal de Panamá, de enorme peso estratégico y comercial para los Estados Unidos (principal usuario) y China (segundo usuario) de dicha obra de infraestructura.

De manera que Costa Rica pasa de ser parte de un lejano y periférico Sur Global para ser percibido ahora como miembro pleno del estratégico club de la Gran América del Norte, aunque al mismo tiempo mantiene su Tratado de Libre Comercio y sus relaciones diplomáticas con la República Popular China.
Conviene aclarar que aunque todo el hemisferio americano constituye una zona de seguridad estratégica para los Estados Unidos según la Doctrina Monroe, la Gran América del Norte viene a ser la zona de mayor cercanía geográfica y por lo tanto del mayor interés estratégico y de seguridad de la gran potencia del norte.
Según el Secretario Pete Hegseth y otros geopolíticos y analistas estadounidenses la cercanía y la afinidad de esta zona no es solamente geográfica sino también cultural pues los países que la integran representan valores occidentales, democráticos y cristianos. Dichos valores pueden ser más católicos en la América Latina y más protestantes en los Estados Unidos pero en general con sus variados matices se trata de países con una cercanía y una afinidad de valores y cultura política.

En la visión geopolítica de Hegseth y de la administración Trump se mezcla el nacionalismo estadounidense, el conservadurismo cultural, la relectura y actualización de la Doctrina Monroe y las ideas de defensa de la civilización occidental y cristiana frente a potencias extracontinentales.
También incluye, por supuesto. la idea de garantizar, defender y fortalecer el liderazgo de los Estados Unidos, especialmente en su zona de influencia y de seguridad más cercana y estratégica.
Es decir que obviamente todos estos conceptos y doctrinas tienden a legitimar y fortalecer el liderazgo y la hegemonía de los Estados Unidos como primera potencia económica y militar del hemisferio americano, de la Gran América del Norte y del sistema internacional en general.

En cuanto a Costa Rica, no puede ni aspira a salirse ni de Centroamérica, ni del CAFTA, ni de la OEA, ni del BID, ni de la Gran América del Norte, porque tanto la geografía como la historia, la cultura y la realidad en general nos han ubicado en esta zona del planeta y del hemisferio americano.
En cambio sí debemos concentrarnos en descubrir los potenciales riesgos de nuestra ubicación geopolítica y estratégica y a la vez descubrir y utilizar las oportunidades que ofrece este entorno internacional, tanto en materia de crecimiento económico y comercial como de seguridad, libertad, calidad de vida y bienestar en general.