Fernando Fernández, Revista Visión CR.
Según la ciencia, aquellas personas que conviven con gatos tienen menos probabilidades de sufrir un infarto, así como en su salud, en diferentes aspectos.
Es cierto, dicen que el perro es el mejor amigo del hombre y que los gatos son huraños y no deberías fiarte de ellos. Pero, si los antiguos egipcios los tenían en tan alta estima, debía de ser por algo, ¿no? Cada vez son más las personas que adoptan a uno más gatos, y la ciencia parece señalar que es la mejor decisión para nuestra salud.

Ha sido todo un misterio para la ciencia el origen de los gatos, ya que se desconoce el punto de partida de esta especie; aunque para algunos arqueólogos, el ADN del minino habitó desde hace unos 10 mil años en tierras del Medio Oriente y Egipto.
Según un análisis del Real Instituto Belga de Ciencias Naturales, los gatos domésticos son descendentes del gato africano salvaje, una subespecie del felino.
También se ha encontrado que los primeros mininos fueron domesticados por agricultores, debido a que probablemente sus asentamientos estaban llenos de roedores.
En una etapa posterior se extendieron por toda Europa y otros lugares a través del comercio egipcio, debido a que los agricultores migratorios llevaban consigo al gato domesticado. En su mayoría, los felinos eran utilizados para combatir algunas criaturas y roedores que se albergaban en los barcos, lo que les permitió llegar a aguas asiáticas y africanas, dando como resultado la expansión de la especie.

En el caso del continente americano, las primeras evidencias del minino se dieron en Estados Unidos, gracias a comerciantes y exploradores que tenían gatos domesticados.
Además, en las encuestas realizadas, los participantes del estudio afirmaban sentirse “más felices, seguros y menos nerviosos”.
Ayudan a disminuir el estrés
Son varios los estudios que han probado que acariciar un gato puede ayudar a disminuir el estrés. Es por ello que expertos del Colegio Veterinario de la UNiversidad de Cornell, en Estados Unidos, recomiendan que cuando nos sintamos estresados o preocupados por algo, recurramos a los gatos.

Ahuyentan la soledad
Los resultados de un estudio llevado a cabo en Austria en 2003 mostraron cómo los beneficios de contar con la compañía de un gato en casa son comparables con tener una pareja. Nos sentimos queridos por ellos, y no solo nos dan muestras de afecto, sino que devuelven las caricias que les damos.
Mejoran la salud en general
De acuerdo con una investigación llevada a cabo en el año 2009, las personas que conviven con gatos tienen menos probabuilidades de sufrir un ataque cardíaco. Las probabilidades disminuyen incluso en aquellos casos en los que existe predisposición por factores de riesgo.
Además, en otro estudio se refleja cómo aquellas personas que decidieron contar con un gato en su vida, redujeron sus malestares generales como dolor de cabeza, dolor de espalda o resfriados.
La pérdida de un ser querido es uno de los peores momentos por los que podemos pasar. Sin embargo, se ha comprobado que los gatos nos pueden ayudar a superar estos momentos de luto más rápidamente.

Al contar con un gato, nos sentimos acompañados y queridos. Además, tenemos a alguien que depende de nosotros y con quien poder mostrar el dolor sin ser juzgados.
Un impacto positivo en niños
En una encuesta llevada a cabo a más de dos mil niños de entre 11 y 15 años se reveló que aquellos que tenían un fuerte vínculo con su gato disfrutaban de una mejor calidad de vida.
Se sentían más felices, se mostraban más sociables y se sentían acompañados.Nos ayudan a dormir mejor
Los gatos y los niños pueden tener una relación muy beneficiosa, ya que los felinos aportan compañía, en señan empatía y responsabilidad y pueden mejorar la autoestima y la salud mental de los infantes.
Para una convivencia armoniosa, los niños deben aprender a interpretar el lenguaje corporal del gato, respetar su espacio y participar en su cuidado supervisados por adultos, quienes deben preparar la llegada del gato al hogar.
