Carlo Acutis; una brújula para familias y jóvenes desorientados

Carlo Acutis; una brújula para familias y jóvenes desorientados

“La felicidad es mirar hacia Dios, la tristeza es mirar hacia uno mismo»

(San Carlo Acutis)

Adriana Núñez, periodista Visión CR

El pasado 7 de septiembre el Papa Léon XIV canonizó a dos jóvenes italianos que desde ese momento se adhieren a la lista de los santos: se trató de Carlo Acutis y Pier Giorgio Frassati, a los cuales los fieles católicos podrán acudir, cuando crean necesaria su intercesión para presentar ante Dios sus peticiones por el favor de su gracia y necesarias bendiciones.

Pier Giorgio Frassati también fue designado santo de la Iglesia Católica el pasado domingo

Sin demeritar la valiosa vida de Frassati, laico dominico y gran alpinista, miembro de la Acción Católica, quien en julio de este 2025 cumplió un siglo de haber fallecido con tan solo 24 años de edad, únicamente nos enfocaremos hoy en destacar algunos aspectos relevantes del tránsito terrenal de Carlo Acutis, un joven “millenial” que partió de este mundo en 2006, cuando apenas alcanzaba los 15 años. Algunos le han llamado “el influencer de Dios”.

Carlo Acutis fue canonizado el domingo 7 de septiembre en Roma

Nacido en Londres en 1991 de padres italianos y radicado posteriormente en Milán, la corta vida de San Carlo Acutis estuvo, no obstante su brevedad, marcada por una alegría innata y por una serie de acontecimientos y mensajes enfocados en transmitir esperanza y resaltar el valor de la Eucaristía, no solo mediante el ejemplo personal, sino también a través de múltiples publicaciones que el joven -sumamente hábil en el manejo del mundo tecnológico- difundió de manera constante, prácticamente desde su niñez, con el fin de contribuir a la evangelización de adolescentes y muchachos sencillos, modernos, como él.

Precisamente para alcanzar esa declaración oficial de “Santo”, que oficializa la veneración que tras su fallecimiento ya le profesaban muchos, la Iglesia de Roma recorrió un camino de casi dos décadas, donde finalmente se verificaron dos milagros, acaecidos después de la muerte de Acutis:

El primero, la curación de Matheus Vianna, acaecida en 2013 en Brasil, quien padecía una degeneración congénita del páncreas que le causaba múltiples y continuos trastornos; el niño tocó un trozo de camiseta que había pertenecido a Carlo e inmediatamente sanó.

El segundo, la impensable recuperación en 2022, de la joven estudiante costarricense Valeria Valverde, quien había sufrido un accidente en Florencia, Italia, que le causó severas fracturas del cráneo y una hemorragia cerebral por la cual, se mantenía en coma inducido, atada a un respirador, con un pronóstico médico muy desalentador

Mientras la madre de Valeria -quien tras la desgarradora noticia, viajó de urgencia desde nuestro país- oraba en la ciudad de Asís, ante la urna que contiene el cuerpo incorrupto del nuevo santo, su hija, internada en el Hospital Careggi de Florencia, empezó a respirar por sí sola y a recuperar la actividad cerebral, al punto que en poco tiempo, abrió los ojos y comenzó a hablar.

“La eucaristía es mi autopista al cielo” (Carlo Acutis)

A pesar de que sus padres no eran católicos practicantes, a partir de los siete años, momento en que Carlo hizo su primera comunión, decidió por sí mismo, acudir a misa a diario y por supuesto, comulgar.

Durante su época escolar, defendía y consolaba a los compañeros que sufrían bulín, entregaba a los más necesitados el dinero que sus padres le daban para pequeños gastos, amaba y cuidaba a los animales y por supuesto, esparcía mensajes de fe y esperanza a través del internet.

Milagro eucarístico acaecido en Buenos Aires, Argentina

Una de sus principales obras, consistió en la recopilación de los milagros eucarísticos  mediante una exposición internacional que consta de 163 paneles, y en la cual, a través de una amplia variedad de fotografías y descripciones históricas, Acutis documentó y mostró los extraordinarios eventos sobrenaturales relacionados con la Eucaristía, donde se manifiesta la presencia real de Jesús en el pan y el vino consagrados; actos que ocurrieron -y siguen presentándose- a lo largo de los siglos en varios países del mundo y que han sido reconocidos por la Iglesia.

Estaba convencido de la importancia espiritual que ello tenía. “Cuanto más recibamos la Eucaristía, más nos haremos semejantes a Jesús, de modo que en la tierra tendremos un anticipo del Cielo” declaró una vez.

Antonia, la mamá de Carlo, con éste en brazos siendo aún un bebé

Y cuando se acercaba su final, que él mismo predijo, expresó: “La santidad no es una fantasía lejana: ser católico no es tradición heredada, sino una elección que compromete la vida”.

Por ello Antonia, la madre de Acutis, quien se ha dedicado a esparcir los mensajes de su hijo, hoy Santo, insiste en que, sin dejar de disfrutar de una cotidianeidad normal, “a través de los pequeños buenos actos, acercándose a la iglesia y en especial, recibiendo la eucaristía que brinda fortaleza para dejar atrás todo aquello que contamina el alma, todos, sean jóvenes o personas de cualquier edad, pueden conquistar esa santidad de la que hablaba Carlo”.

 

 

 

 

 

 

 

 

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