José Luis Valverde, periodista.
“La Minifalda” la versión recortada de tren metropolitano presentada por el presidente Rodrigo Chaves Robles, retrata de cuerpo entero su cortísima administración.

Así como extrañó su pobre inglés en el discurso pronunciado en Europa, particularmente por más de tres décadas residente en el exterior, su visión de mundo luce limitada.
NADA
En campaña política habló, por ejemplo, de la necesidad de construir un mega puerto aguas adentro para recibir grandes navíos, en la realidad, no deja ni planteados remiendos para el caduco atracadero en Caldera.
Se dice, un político piensa en las próximas elecciones, el estadista en las próximas generaciones.
La propuesta de tren metropolitano, no trasciende el arcaico modelo, no pasa del centro de Alajuela por un lado, Paraíso de Cartago por el otro.

En contraste, los panameños aspiran a dejar un moderno ferrocarril hasta la frontera costarricense.
Las luces largas permitirían, al menos, soñar con terminales hacia donde vive la gente o se instalarían grandes empresas, para no ir muy largo Grecia, San Ramón, Palmares en occidente, la populosa Desamparados al sur, el publicitado Purral al este, al menos Ciudad Colón al oeste.
EN LOS MECATES
Rodrigo Chaves Robles, desde el inicio se enredó en los mecates de su discurso confrontativo, se conformó con despertar las bajas pasiones de la feligresía.
Lo más patético, las ruinas en donde sus antecesores soñaron la Ciudad Gobierno, al sur de la capital, la sonrisa de satisfacción de los liberacionistas Toño y Nuria Álvarez Marín, zares de los alquileres, tan campantes en su negocio, como el viejo anuncio del whisky Johnnie Walker.
“La Minifalda” diminuta propuesta del tren, exhibe a los cuatro vientos, las intimidades de una gestión, destinada a pasar a la historia, directamente a las páginas del olvido.
Visitado 64 veces, 1 visita(s) hoy