Nefasto galardón: Costa Rica subcampeona mundial en congestión vial

Nefasto galardón: Costa Rica subcampeona mundial en congestión vial

«La vida es como la selva, nunca sabes con qué animal te vas a tropezar»  (Autor anónimo)

Adriana Nuñez, periodista VISION CR

Para nadie es un secreto que en las calles de Costa Rica hay una guerra que no cesa, y en la cual las víctimas son conductores que por motivos de trabajo, urgencias médicas, o simplemente por salir a realizar mandados, deben enfrentarse cada día a un ambiente plagado de hostilidades, en el cual quedan atrapados durante horas.

La calidad de vida de los conductores ticos va de picada

Nuestra nación se ha posicionado entre 2025 y 2026, como el segundo país con mayor congestión vial en el planeta, según el índice de Numbeo, solo superado por Nigeria. Esta base de datos colaborativa es la más grande del mundo y sus estudios versan sobre el costo y calidad de vida en las distintas naciones del orbe.

 La violencia verbal y física, además de las infracciones de tránsito son pan de cada día en Costa Rica

Desde mucho antes de que se dieran a conocer esos espeluznantes datos, expertos en psicología y médicos en general, han sido claros al afirmar que las horas que millones de conductores pasan a diario en el tránsito vehicular, reducen la calidad y esperanza de vida pues aumentan el estrés crónico, provocan enfermedades cardiovasculares y respiratorias debido a la contaminación. También reducen significativamente el tiempo que se podría destinar al descanso, a realizar ejercicios o a compartir en familia.

La conclusión de muchos especialistas al abordar los problemas que enfrentan países como el nuestro, en los que hay una creciente “crisis de tránsito”, es que “pasar más de una hora diaria al volante se asocia con mayores riesgos de salud y una menor calidad de vida”.

Datos analizados por el portal de noticias e información especializado en cambio climático y sostenibilidad, fundado en 2015 y parte del Semanario Universidad de la Universidad de Costa Rica (UCR), denominado “Ojo al Clima” refieren que de acuerdo con los estudios sobre calidad del aire que ha hecho desde hace varios años el Laboratorio de Análisis Ambiental (LAA) de la Universidad Nacional (UNA), queda en evidencia que desde hace tiempo la flota vehicular es la principal causa de contaminación en la Gran Área Metropolitana (GAM).

«Bumper contra bumper», así se mueven miles de vehículos en nuestro país

La contaminación atmosférica en Costa Rica es provocada en poco más del 84% por vehículos automotores, siendo la principal causa de enfermedades respiratorias en áreas urbanas.

Además de provocar enfermedades físicas, la densa circulación de automóviles, los atascos, baches, accidentes, trabajos en las vías y el cierre de rutas, entre otros aspectos, pueden generar en miles de individuos, frustración, impotencia, desesperación, enojo, incitando en algunos casos extremos pero cada vez más frecuentes, reacciones de violencia.

En los últimos 5 años, según lo destaca la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) se ha producido un aumento del 44% en emergencias por trastornos mentales, debido principalmente a ansiedad y depresión.

La realidad es abrumadora. No hay suficientes oficiales gestionando el paso de vehículos en sitios de gran congestionamiento. Prácticamente las radiopatrullas han dejado de transitar por amplias zonas del país. Las calles y avenidas se han convertido en una jungla donde prevalece la ley del mas fuerte. La restricción por placa es ignorada por muchos y las alternativas de mejores medios de transporte público que permitan a los ticos viajar sentados, más seguros, cómodos y les conmine a dejar el carro en casa, brillan por su ausencia.

Los accidentes de tránsito están a la orden del día

El mejor ejemplo de irresponsabilidad total es el de los tráileres o furgones que antes tenían horarios y zonas restringidos para su circulación y ahora, al igual que las unidades de pasajeros y camiones de carga, se meten por rincones y estrechos puentes donde ni siquiera caben, con el consecuente problema para los demás conductores de tener que esperar a que los choferes de esos grandes automotores, maniobren para doblar esquinas, subir o bajar por sendas inadecuadas. EN ocasiones, se llevan en banda cables eléctricos e incluso semáforos.

Ante el panorama, que las ultimas administraciones políticas no han podido arreglar, pues más bien le han limitado recursos humanos y materiales a las dependencias que podrían contribuir a supervisar, controlar y gestionar el movimiento de la masa vehicular, a los costarricenses no les resta mas que agotar la paciencia que les quede, rezar el rosario mientras llegan a la casa e invertir en remedios naturales o medicamentos contra la ansiedad y el estrés.

Si usted, amigo lector, se incluye entre esos miles de ciudadanos que ya han sido afectados por la desquiciante situación descrita, la cual adicionalmente nos está reflejando a nivel mundial como una de las sociedades mas desordenadas y angustiantes del mundo, le recomendamos que realice uno de los tres ejercicios que a continuación describimos.

El resultado será revelador y seguramente no solo le permitirá buscar la forma de paliar los efectos que produzca sobre su organismo y sus reacciones, sino también manifestarse, con el mayor respeto, a través de los medios de comunicación que considere pertinentes, para pedirle al grupo que próximamente asumirá la conducción del país, la inclusión prioritaria y urgente, del grave problema del tránsito vehicular, en los planes que piensen desarrollar a partir del próximo mes de mayo.

Las presas diarias en la Ruta 27 y en la General Cañas son interminables

Por lo pronto, nos permitimos suministrarles tres de los métodos sugeridos por expertos para medir el impacto negativo que tienen “las presas” de carros en la vida de las personas:

El tiempo perdido: se calcula multiplicando las horas diarias de retraso por los días de trabajo al año, lo que en algunos casos (como los de las personas que trabajan 20 días al mes durante los 12 meses del año y cotidianamente pierden 3 horas en presas), puede sumar más de 720 horas anuales.

Los costos económicos: para calcularlos, se mide el valor del tiempo perdido (que se podría equiparar al valor por hora de trabajo) y el consumo extra de combustible para determinar los gastos que acarrean los atascos y obstáculos en las vías.

El impacto en la salud: Se evalúa a través de los datos donde se informa acerca de la incidencia de enfermedades respiratorias y cardiovasculares que se producen específicamente por contaminación, así como los casos indicativos de trastornos de salud mental, tales como ansiedad y estrés. De ellos hemos hablado en párrafos anteriores.

 

 

 

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