Unos ríen y a Lionel Messi le tocó llorar amargamente en el cierre del Mundial 2026. (AFP/Fotocomposición en Canva)
En el partido 104 del Mundial 2026, España venció a Argentina por 1-0 en tiempos extra, con un gol de Fernan Torres. Esa fue la sentencia y la puerta abierta para un derroche de emociones.
Tan lindo y poderoso que también resulta muy cruel, y la final de la Copa del Mundo 2026 en Nueva York regaló postales que difícilmente se olvidarán.
Ferran Torres festeja con la copa en mano. Él convirtió el gol del triunfo de España contra Argentina en la final del Mundial 2026. (JOSE HERNANDEZ/Anadolu via AFP)
Unos lloraban de alegría y otros de tristeza y hasta hubo un caso particular podría describirse como desgarrador. En un MetLife Stadium que latía a 1.000 revoluciones por minuto, la España de la nueva era tocó el cielo con las manos.
España arrasó con los galardones. Primero fue el muro de la zaga, un indomable Pau Cubarsí declarado como el Mejor Jugador Joven del planeta.
España arrasó hasta en los premios individuales del Mundial 2026: Pau Cubarsí fue el mejor joven, Rodrigo el mejor jugador de la competición y Unai Simón el mejor portero. (X Selección Española Masculina de Fútbol/X Selección Española Masculina de Fútbol)
Luego se premió al cerrojo absoluto de La Roja, un Unai Simón gigante que se llevó el Guante de Oro tras encajar un solo gol en todo el Mundial 2026 (de Bélgica en cuartos de final).
Y, por supuesto, el dueño del fútbol actual: Rodri, el motor incombustible, coronado como el mejor futbolista de la Copa del Mundo.
La épica de la victoria española tuvo como contraparte el drama más absoluto en el bando argentino. El protocolo se transformó en un calvario cuando la Scaloneta tuvo que desfilar para ir por la medalla de plata.
Lamine Yamal y Lionel Messi.
Hasta en eso guió a sus compañeros, porque Lionel Messi comandó el desfile caminando hacia un destino que no quería.
Era como una pesadilla para Argentina ver esa escena. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no sabía ni qué hacer.
Cuando entró a la cancha, Trump y Gianni Infantino recibieron abucheos. El mandatario estadounidense le colgó la medalla de subcampeón a Messi, quien ya tenía los ojos vidriosos.
Tras él, el resto de los integrantes de la Selección de Argentina desfilaba con el alma rota.
Lionel Messi no podía dejar de llorar viendo a la afición de Argentina cantarle sin parar, tras perder la final del Mundial 2026.
Pero a la vez sabiendo que lo dieron todo, y que lucharon hasta el final, porque cuando encajaron ese gol de Ferran Torres, ya era tarde. La tuvieron para el empate, que finalmente no llegó.